Sociedad

Apogeo y caída de un hombre poderoso

Fue un símbolo del periodista influyente. Polémico, atrevido, irreverente, enfrentó y defendió intereses según los momentos. Siempre ocupó lugares de poder pero siempre, también, desde posiciones de derecha al extremo de creer en los militares o Menem. Quiso y odió, lo quisieron y lo odiaron.
lunes, 13 de julio de 2015 · 16:37

Bernardo Neustadt se consagró como periodista y llegó a ser una de las figuras más destacadas del país. Se especializó en la prensa gráfica, televisiva y radial. Publicó tres libros. Defendió siempre los intereses de las clases altas, los Gobiernos neoliberales e incluso las dictaduras militares. Fue censurado por varios de los mandatarios que gobernaron las provincias del Río de La Plata. Fue sobre todo, un periodista que supo hablar y dar de qué hablar. 

Nació el 9 de enero de 1925, en Rumania. Estaba allí porque su padre era embajador argentino en Bucarest. Seis meses después, su familia se instaló en Argentina. Su infancia es un punto de inflexión en su vida. Esos años estuvieron signados por la indiferencia y dureza de sus padres, quienes además lo internaron en distintos colegios que eran católicos y estrictos. A todo ello se sumó la pérdida de su madre cuando sólo tenía trece años.

Tuvo cuatro matrimonios. Se casó primero con Claudia Cordero Biedma, luego con Any Costaguta, Josefina Nicolás y, por último, con Adriana Díaz Pavicich. A pesar de tantas uniones, no dejó ningún heredero con su apellido más allá de sus escritos.

Cuando muchos de los jóvenes de su edad todavía no habían alcanzado la madurez suficiente para insertarse en una carrera profesional o para decidir que querían ser de "grandes”, Bernardo ingresó en la redacción "El Mundo”. Tenía catorce años y ya escribía en la sección deportes. Luego de eso vinieron otros grandes méritos.

En 1961, dio sus primeros pasos en televisión cuando se unió a Pinky para darle vida al programa "Nosotros”. En 1966, creo su obra más emblemática en la tv, "Tiempo Nuevo”, en la cual trabajó durante el mayor tiempo de su carrera y que le brindó mayor reconocimiento en el ámbito periodístico. Sus relaciones políticas generaron que, en varias oportunidades, le hayan levantado la emisión. Así, por ejemplo, mantuvo una fuerte contienda con el Gobierno de Isabel Perón y la Triple Alianza. En febrero de 1976, la mandataria prohibió Tiempo Nuevo. Bernardo se fue pero sostuvo su posición hasta lo último, arriesgando incluso su vida. "No había golpistas: los fabricó el gobierno”, declaró y fue más controvertido al decir: "La Argentina ha sido estropeada. Hay que reparar el país”. "Diremos algún día que los militares no buscaron el Poder pero que el vacío de poder los buscó”, anticipó. Sobre sí mismo, explicó: "Aguardando el hacha y el látigo prometidos, no escribimos más. Tal vez el silencio resuelva la emergencia nacional. Tal vez con periodistas mudos y ciegos el país se ‘salve’. Así sea”, dijo y concluyó con palabras todavía más fuertes. "Sabe usted qué está haciendo en este momento su hijo? ”, indagó desde la pantalla en pleno genocidio.

Se mostró simpatizante del Golpe de Estado proclamado en 1976 y sobre la Guerra de Malvinas. Durante el corto tiempo de combate, Neustdat mencionó: "Quiero comentarle a todos los argentinos: sepan que estamos ganando la guerra contra los ingleses”. Una de las mayores mentiras de los gobernantes de aquellos tiempos y de los medios, pues, como se supo después, se perdieron las tierras argentinas y las vidas de aquellos soldados que fueron hasta el Sur del mundo para dar batalla por una causa perdida.

Para expresar sus ideas políticas, utilizó determinados chascarrillos como "lo dejamos ahí”, "terminé”, "duermo cuatro horas”, dirigidos siempre a "Doña Rosa”, una personaje ficticio adoptado por Neustadt para dirigirse a la supuesta clase media, a quien trataba de ser ignorante, desinteresada y prejuiciosa. El programa tuvo varios productores: Canal Once, Canal Trece, Teledos y América TV. Casi antes de caer en la debacle, "Tiempo Nuevo” volvería a estar en el centro de las miradas cuando el Comando en Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Martín Balza, leyó al aire un anuncio histórico sobre la responsabilidad del ejército por violaciones sistemáticas de los derechos humanos realizada por las Fuerzas Armadas durante el autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional” ordenando a sus soldados desobedecer las órdenes inmorales que pudieran darse en el futuro.

En un principio, lo condujo junto a Mariano Grondona pero este lo abandonó en 1989, cuando Neustdat se acercó demasiado al menemismo. No fue el único que lo dejó solo. La audiencia hizo lo mismo. Lo que comenzó siendo un gran bastión de la televisión argentina decayó sobre el final y fue suspendido, en sus mejores épocas tuvo treinta puntos de raiting pero culminó con tan sólo tres.

En 1965 creó el semanario Extra. En 1975 y hasta el retorno de la democracia, escribió también en la revista de negocios Creer. Desde esa plataforma, Neustadt defendió las privatizaciones de empresas públicas. Cuando el gobierno de Menem adoptó políticas neoliberales, llegó a decir que Menem se había neustadtizado. "Estoy apasionado por este modelo económico (menemista), que es mentira que produzca más pobres, que los fabrique”, había mencionado con respecto a los noventa. Nuevamente, el tiempo no le daría la razón ya que estudios tardíos demostraron las palabras del periodista no eran ciertas.

"Fue uno de los principales cómplices ideológicos de la dictadura militar. Desde su programa televisivo "Tiempo Nuevo" y desde la dirección de la revista Extra justificó y alentó el Terrorismo de Estado. Desde sus espacios "periodísticos" intentó presentar a los militares como "héroes" que habían salvado al país”, declaró Hebe de Bonafini con respecto al papel de Neustadt en la dictadura.

Sus comienzos como columnista radiofónico fueron en una radio muy chiquita llamada "Porteña”. Después, tuvo su propio programa en "Radio El Mundo” y, más tarde, en "Radio Mitre”. Tiempo más tarde, comentó que en ese último trabajo, Julio Moyano no sólo le dio una oportunidad laboral sino que también lo ayudó dado que se negó a entregarlo ante las autoridades del Gobierno Militar, quienes habían querido detener a Neustdat. Luego de ese período, estuvo en "Radio América”, "Radio Argentina” hasta que participó en la fundación "Radio Millenium”. Más tarde, estuvo en "Alfa”. "Yo me presenté a cinco licitaciones de radio y las perdí, por antecedentes y contenidos. Entonces tuve que alquilar, y termino mi vida sin lo que más he querido: una radio”, confesó tiempo antes de morir ante la indiferencia de los productores radiales.

A lo largo de toda su carrera, se caracterizó por entrevistar a distintas personalidades de renombre, sobre todo, relacionadas con la política. Entre ellas, se pueden citar: Entre las personalidades que entrevistó figuran: Juan Domingo Perón, Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Henry Kissinger, Mijail Gorbachov, Yasser Arafat, Simon Peres, Itzhak Rabin, Charles De Gaulle, Ben Gurion, Juan XXIII, Arthur Miller, José María Aznar, Felipe González, Bill Gates, y más.

En sus últimos días, ya con poca influencia en los medios, se alió con las nuevas tecnologías y escribió un blog para "ayudar a pensar”, como solía decir. Desde esa plataforma, se opuso a distintos partidos políticos como Macri, De Narváez, Carrio, López Murphy, entre otros.

"Cuando llega el gobierno de los Kirchner ya no tenía peso, había perdido su influencia. El kirchnerismo lo encontró lejano, casi en el ostracismo, viejo, marginado, ya había perdido la TV abierta. Ni siquiera necesitaron combatirlo”, explicó su colega, Jorge Fernández Díaz. Sin embargo, eso no le negó a Nuestdat la oportunidad de criticar al oficialismo con sus palabras. Al igual que hizo durante cada gobierno que estuvo de turno, Bernardo utilizó los medios como un canal de queja hacia esa política que poco tenía que ver con sus antecesor, aquel que el periodista tanto había querido, Carlos Menem. "No le creo nada al matrimonio presidencial. Quieren llevarnos a una Guerra Civil. Deben ser adictos a la SANGRE”, había señalado en lo último de su vida. También destacó que alguien, un desconocido, le había preguntado: "¿El Matrimonio se quiere quedar con el país?”. "No, se quieren fugar con la plata de los argentinos”, respondió tajante.

Escribió tres libros: "No me dejen solo”, en el 95; "Cuando éramos cuarto poder”, en el 2000; "Prohibido no pensar”, en el 2005.

Bernardo Neustadt murió de un paro cardíaco a los 83 años. Su último suspiro fue el 7 de junio de 2008. Paradójicamente para un hombre que vivió del periodismo, murió "el día del periodista”. Sus palabras ásperas, duras y poco amigables hicieron historia en los medios al igual que durante años lograron conmover a una gran porción de la sociedad argentina que posiblemente haya sido muy distante a los intereses de las clases bajas-medias.

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