NACIONALES - SOCIEDAD

Una charla con Juan Carr

Juan Carr fundó en 1995 “Red Solidaria” junto a un grupo de amigos. Participó en un sinfín de campañas, emergencias y movimientos sociales. Actualmente cuenta con treinta y ocho redes en el interior de la Argentina y ochocientos voluntarios. Recibe un promedio de cien llamadas diarias que se triplican en casos de emergencia.
jueves, 27 de agosto de 2015 · 16:41

La historia de Juan Carr comenzó cuando era chico: siempre supo que quería ayudar a los demás. Tuvo que enfrentar algunos obstáculos pero hoy, se encuentra entre las personas más reconocidas del país y por un mérito que no sobresale en cualquier persona, junto a sus amigos, fundó Red Solidaria, una Asociación que protege a millones de personas en Argentina y el mundo, contra distintos males.

Al estudiar su biografía, me pregunto qué podría salir mal para él: se sobrepuso al cáncer cuando le diagnosticaron pocos meses de vida, tuvo cinco hijos luego de que el médico advirtió que jamás pasaría y estableció una de las Organizaciones solidarias más grandes del país. Él contradice mi descripción. Dice que no todo le sale bien y todavía quedan muchas cosas por hacer. Muchas cosas por las que él lucha todos los días.

¿Cuáles son principales desafíos de Red Solidaria?

Qué sé yo, son veintiún años, es mucho. Donación de médula ósea, donación de órganos, participar en la búsqueda de chicos, jóvenes y adultos perdidos. Intentar bajar los índices de las personas que están en situación de calle y mueren por el frío, bajar las muertes por monóxido de carbono, disminuir el número de suicidios, participar de campañas de vacunación, de la lucha contra la tuberculosis o contra el chagas, disminuir las muertes por tránsito en las rutas.

¿La gente es solidaria siempre o ante momentos críticos?

Yo te diría que por ejemplo, un día como hoy, dieciocho millones d personas fueron a trabajar dignamente y honestamente, once millones de chicos fueron al secundario y dos millones a la universidad. O sea, yo no sé si son todo el tiempo solidarios pero la mayoría de la gente trata de ser buena y honesta. Me parece que siempre uno ve las noticias más oscuras que la protagonizan una, diez o veinte personas y sin embargo, Argentina la construyen millones de personas. Me decían el otro día que se cometen cinco mil quinientos delitos por día pero quiere decir entonces que treinta y nueve millones aproximadamente, no delinquen. El país se sostiene porque millones de personas que hacen lo que tienen que hacer todos los días y lo hacen admirablemente. Eso es fabuloso.

¿Cuáles son los próximos desafíos de Red Solidaria?

Hay seis mil argentinos que esperan un trasplante. Y cada dos horas muere un chico menor a cinco años por desnutrición. Pero para nosotros los desafíos son de a uno, cada una de las historias es un reto.

¿A qué se debe el éxito de Red solidaria?

No son todos logros, tenemos grandes derrotas también. Algunas cosas que nos ayudaron fue no trabajar de esto, o sea, todos somos voluntarios, no manejamos fondos y una obsesión por estar cerca de los que sufren todo el tiempo, eso se trasmite, realmente queremos cambiar el mundo. Y después, sabíamos que la solidaridad ya estaba y había que activarla, en realidad, lo que hacemos nosotros es reunir toda la generosidad que ya está ahí. Me parece que igual falta un montón. En Vietnam no nos conocen, en China tenemos cinco voluntarios, todavía falta mucho. Por ejemplo, muchas veces, estamos buscando una chica universitaria de 19 años perdida y no la encontramos. Estamos contentos pero la verdad que a veces no nos va tan bien.

¿Eso te hace sentir mucha culpa?

No me da culpa, sí tenés un impacto porque sos un ser humano. Cada muerte genera mucho impacto pero bueno, cada tanto veo a mi terapeuta y después tengo la ayuda de amigos, cervezas, vinos, tocar la guitarra, afectos y también tratar de ser lo más humildes posibles. Ninguno de nosotros es un superhéroe y hay que tratar de ser humilde. Es muy frustrante pero tratás de pensar que la próxima no ocurra, emprender la próxima batalla y si vos estas muy cansado, , si no aguantás, que sigan os otros

¿Siempre supiste que querías ayudar a la gente?

Si, es una vocación maravillosa en la que no hay mérito. Otro disfrutará cuando pinta, comunica, opera. Es ese placer. No podría hacer otra cosa. Estudié veterinaria por el hambre, para producir alimentos por el hambre pero no es un mérito porque en realidad es tu vocación, es lo que te hace pleno, siempre fue así.

Superaste una enfermedad difícil, lograste establecer una nueva forma de ser solidario, ¿Creés que sos alguien que siempre cumple sus metas?

(Risas). No, te agradezco pero no. Yo tuve un tumor y supuestamente, con poco tiempo de vida. Fue una experiencia fuerte, me hicieron quimio tradicional y me salvaron la vida pero eso sólo hizo que paremos un tiempo, el plan ya estaba programado, hacer algo por la comunidad. No influyó mucho la ocasión pero sí me demostró que soy limitado. Hay cosas que nos salen bien y hay muchas cosas que no, y me voy poniendo ansioso. Te agradezco lo de la mirada positiva. Cuando lo fundamos éramos cinco, hace veintipico de años, dijimos "si esto sirve para salvar una vida, ya habrá dado frutos”. Pero falta mucho todavía, estamos bien pero falta un montón y hay nuevas ambiciones siempre.

¿Te consideras un referente de la sociedad?

No, la verdad que no. Si los demás lo toman, lo acepto pero no es algo que me parezca así. Para mí un referente es la Madre Teresa, Belgrano, San Martín, el Papa.

¿No te sentís a la altura de ellos?

No. Tengo muy buena opinión de mí, no lo digo desde la humildad, pero ellos se arriesgaron mucho y corrieron grandes riesgos.

Fuiste nominado al Nobel en varias oportunidades…

Nos nominan casi todos los años. Ahora nos nominaron por sexta vez. Con León Gieco propusimos a las "Abuelas de Plaza de Mayo”, después quisiera que gane el Papa y a nosotros todavía nos falta mucho tiempo. La primera vez te llama la atención, después ya no tanto. Es importante la primera vez, después no cambia estrictamente nada. No lo espero para mí sino para otros. Las "Abuelas” tienen historia compleja, admirable. El Papa juega en primera. Nosotros estamos en otra categoría, muy contentos pero no estamos a la altura.

¿Por qué Abuelas?

Por lo que significan ellas, no saben donde están sus hijos, sus nietos y siguen para adelante. Es como el Papa que va a Siria, a palestina, junta a cuba con Estados Unidos. Están en las grandes ligas. Nosotros no.

¿Pensaste en hacer carrera política?

No. Cuando cumplí dieciocho años en el ‘82 hice tres cosas que quería hacer y antes no de dejaban: me afilié a un partido político, doné sangre y fui a conocer a dos tribus. Ese fue mi momento político, después, no me imaginé con una carrera política.

¿A qué partido te afiliaste?

La democracia cristiana.


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