Sociedad

"El príncipe gobierna"

Un repaso por su vida, su gloria como jugador y este presente con responsabilidades en la toma de decisiones del fútbol de River
lunes, 21 de septiembre de 2015 · 12:31

Enzo Francescoli nació el 12 de noviembre de 1961. Sus dones para el fútbol lo destacaron como uno de los futbolistas más reconocidos del deporte argentino, tras su paso por el emblemático club River Plate. En la cancha, sobresalía un estilo clásico y elegante, lo cual le otorgó el apodo "El Príncipe”. La figura emblemática del River de mediados de los '80 y finales de los '90 en una entrevista en la que recuerda sus glorias pasadas y actuales.

 

Estabas terminando la secundaria cuando Wanderers te fue a buscar, ¿Se te complicó mucho hacer las dos cosas al mismo tiempo?

Si, la verdad que sí. Fue un sacrificio grande. Estaba en el colegio, salía corriendo y me iba a entrenar. Había partido que arrancaban mis compañeros jugando con diez porque yo todavía no salía de la escuela, me bancaban y después me metía en el partido.

 

¿Te rechazaron en tu club, Peñarol?

- No; esas son anécdotas que cuentan algunos. En Uruguay dicen que yo jugué en Fénix

pero nunca jugué allí, fui a ver a un amigo. Empecé en Wanderers. A los 15 años fui a entrenar a Peñarol con mi viejo y había como doscientos chicos. Estuve toda una tarde sentado, jugué 20 minutos y me dijeron "quedaste, vení la semana que viene”. No volví más porque le dije a mi viejo "no voy a estar toda la tarde para jugar 20 minutos”.

 

¿A qué se dedicaban tus viejos?

Mi viejo era administrador de empresas y mi mamá, ama de casa. Puedo decirte que nunca me faltó ni me sobró nada. Capaz el momento más complicado que viví fue cuando

era adolescente y mi viejo se quedó sin laburo. Pero nos pudimos sobreponer a eso.

 

¿Tuviste que salir a laburar?

No, solo que cuando tenía 15 años fui a hacerle una suplencia de mi hermano, que era mandadero de una empresa de cuero. No era bueno, realmente, porque era de caminar lento entonces llegaba tarde a la mitad de las cosas.

 

¿Cómo fue tu primera etapa en River?

Tranquila. Creo que mi vuelta fue definitivamente mucho mejor, pero ese primer período me sirvió para encariñarme con River y saber que por más que me fuera quería retirarme ahí.

 

¿Y tu paso por el futbol extranjero?

Fue una gran experiencia, sobre todo la etapa en la que estuve en Francia. Estuve un poco más de tres años y tuve la oportunidad de hacerme varios amigos, en especial Zidane.

 

¿Te quedaste con ganas de jugar en un equipo grande de Italia?

No. Para mi estuvo bien, di todo lo que tenía tanto en Cagliari como en Torino. De todas formas, lo tomé como una transición entre mi ida y vuelta a River.

 

¿Encontraste tu lugar después del retiro?

Siento que todavía no encontré algo que me llene profesionalmente como el fútbol. Mi rol de manager me hace muy feliz ahora. Es mi nueva pasión.

 

¿Te arrepentiste en algún momento de haberte retirado en el 97?

No, podría haber jugado un año más, pero era igual. Aprendí a vivir como un ex. Me costaron los primeros meses después del partido despedida. Apenas anuncié la decisión, sabía que me quedaba ese partido. Ahora, cuando terminó, tuve la sensación de quebajaba la cortina y me costó.

 

¿Te deprimiste?

No, tuve bastante ayuda por la terapia. Ese año ganamos tres campeonatos seguidos. Después se jugaba el campeonato argentino y la Supercopa, que River nunca había ganado. Estuve seis meses más, me retiré y me fui de vacaciones, que fueron un clic en mi carrera

 

Es raro imaginar en una oficina a un hombre que siempre hizo deportes

Yo soy un loco que trato de racionalizar las cosas y pensé que el día que dijera "Basta fútbol”

sería "Basta fútbol”. Me tome un tiempo, distancia y volví a River como manager, pero

porque me gusta estar cerca del club que tanto me dio.

 

¿Por qué quisiste cortar de raíz con el fútbol, en ese momento?

Mira podría haber jugado uno o dos años más, pero estaba cansado del ambiente, de las

concentraciones, mis hijos habían entrado en la adolescencia y quería recuperar el tiempo

perdido.

 

¿Te costó ser Francescoli?

Para nada. Me podía molestar cuando iba a tomar el puente aéreo y embocaba un viaje

de egresados con 50 pibes. Yo siempre hice cola, pero te agarran 50 pibes, 3 madres, te

llaman del vuelo, y es el caos...Después lo disfruté.

 

¿Estás pendiente de la mirada ajena?

No, me acostumbré. Sé que me van a mirar y trato de pasar lo más inadvertido posible. Viví

en Miami cinco años y en ese sentido es bárbaro.

 

¿Por qué te pusieron Enzo?

No sé, a mis viejos les gustaba por lo italiano, porque es corto y pega. En realidad, fue porque el apellido es largo entonces buscaban un nombre que fuera corto.

 

¿Tenés idea de cuántos Enzos nacieron en los últimos 25 años?

No. Firmo un montón de autógrafos para chicos a los que les han puesto Enzo por mí, y me

encanta.

 

¿Qué probabilidad hay de que algún día seas DT?

Hoy, 1 %. Quizás en un año dirijo y me decís que te respondí cualquier cosa. Para mí, el

fútbol es una pasión y se mantiene. Tal vez cuando esté con más tiempo, al pedo por decir,

me pique el bichito.

 

¿Cuántas veces te ofrecieron ser el técnico de River?

Cinco o seis, cada vez que hubo problemas. La primera

fue cuando jugaba

 

¿La última?

Después de Passarella. Todos le decían a Aguilar que no me llame porque no iba a aceptar,

pero él se quiso sacar las dudas. "Sólo quiero escucharlo de tu voz”, me dijo.

 

¿Cuál fue tu mejor gol?

Uno a Brasil, de tiro libre, en la final de la Copa América 83. El de chilena por la espectacularidad que tuvo, también.

 

¿Superaron todas tus expectativas como manager los títulos conseguidos este último

año y medio?

Sí, sin dudas ganamos más de lo que pensábamos cuando llegamos. La idea era un título por año hasta que el club se ordenara. Se armó un plantel fantástico, con jugadores muy profesionales y un cuerpo técnico que más de un club quisiera tener.

 

¿Imaginabas que el equipo iba a alcanzar el nivel que tiene?

En el juego no, pero los futbolistas que tenemos supieron captar muy bien que era lo que quería Gallardo, que además tuvo el mérito de convencerlos. Ahora es más fácil porque todo marcha bastante bien. Los juveniles también están muy bien encaminados y el club confía mucho en ellos porque en un futuro van ser ellos lo que se pongan el club al hombro. Era necesario esto, porque River debía saber dónde estaba parado con todos estos chicos.

 

En estos casi dos años de ges tión, ¿qué objetivos alcanzaron?

Cuando uno está en River se debe poner el objetivo de ganar todo lo que juega. Eso está claro para todos los que están en el club. La realidad es que desde mi punto de vista faltan un montón de cosas, recién empezamos un camino más lógico de lo que debe ser River: un equipo grande, que no esté atrasado en sus pagos, que los jugadores tengan todas las comodidades que necesita un profesional.

 

¿Y vos qué mérito te adjudicas?

Ninguno. El mérito que todos me adjudican es el de haber elegido a Gallardo, pero para eso estoy. Esta vez salió muy bien; si sigo en esto veremos si vuelvo a acertar. Dependo de los resultados, como todos. Cuando elegí a Gallardo estaba convencido de que no me equivocaba. Es un tipo de la casa, que tiene una gran personalidad; es serio, derecho, va siempre de frente.

 

¿Gallardo tiene techo?

Ya lo dije varias veces. Estoy convencido que va en camino a ser uno de los mejores técnicos de la historia de River.

 

¿Le veías futuro de técnico?

La verdad no, te estaría mintiendo si te digo que sí. Me di cuenta o mi intuición me dijo que podía ser un muy buen entrenador durante un par de charlas que mantuvimos cuando ya dirigía. Me lo crucé en un puente aéreo Buenos Aires-Montevideo, cuando ya se había ido de Nacional, y después conversamos otra vez al encontrarnos de casualidad.

Fue pura intuición mía, el resto mérito de él. Cuando lo recomendé al club dije que era un gran tipo, una persona muy derecha, un gran profesional que defendió la camiseta y conoce al club. Era el momento justo, clave para que Marcelo llegara.

 

¿Qué rutina tenés para ver los partidos

Normalmente voy al palco del Monumental, algo que no me gusta mucho, pero hay que hacerlo. Ceno con Marcelo en la concentración en la noche previa a los partidos. Charlamos muchas cosas organizativas, logísticas;... En este momento, aparte de pensar en el Mundial de Clubes, estamos armando la próxima pretemporada.

 

¿Qué sentís que le aportaste al club?

Mira cuando llegué al club le decía a D'Onofrio que los jugadores habían perdido el sentido de pertenencia. Todo lo hacían en Ezeiza. Al Monumental solo venían a jugar y nada más. Para mí esas cosas van restando compromiso, no les permite ver lo que significa jugar en River. Lo grande que es. No están en contacto con la gente. Por eso yo insistí mucho para que eso cambiara y propuse agrandar la infraestructura lo más cerca posible del club. Mi idea es que todos, primera e inferiores, puedan entrenarse en un mismo lugar y sentir el cariño de los hinchas.

 

¿Encontraron a un club muy deteriorado en esos aspectos?

Sí, en parte de infraestructura y sobre todo la parte social se había dejado de lado. El club depende mucho de que al fútbol le vaya bien, que pueda genera recursos para mover todo el resto. Y ya sabemos que en los años anteriores se vivieron momentos duros. Entonces en esos aspectos tuvimos que trabajar mucho para levantar al club y ponerlo nuevamente en el podio.

 

¿Cómo se fue forjando la identidad que ahora tiene River?

Es lo que transmite el cuerpo técnico. Son jugadores muy profesionales y serios, con un nivel intelectual alto. Más importante es el partido, más concentrados están. Se los ve sumamente comprometidos con el trabajo y eso se refleja en la cancha.

 

¿Y a los jugadores les das consejos?

Hablo con la mayoría. Yo tampoco soy de pararme y decir tenés que hacer esto o lo otro.

No me sale. Es un plantel muy bueno a nivel humano. Cuando me preguntan cómo hicieron los jugadores para agarrar tan rápido la idea de Gallardo, yo digo que es por el nivel intelectual de estos jugadores. Son todos muy correctos, escuchan mucho.

 

Hace mucho que no ocurría que River tenga un presente mejor que Boca. ¿Qué te genera

eso?

Para mí, lo importante es quedar en la historia, conseguir la gloria. Y eso lo dan los títulos.

Después, fue lamentable lo de la Bombonera.  River hizo lo que debía. El que quiera pensar que lo ganamos en el escritorio, está perfecto y es válido, pero en los 135 minutos que se disputaron River iba ganando 1-0, y siendo superior.

 

¿Cómo definirías el proyecto futbolístico que compartís con el presidente D'Onofrio?

Los dos tenemos la misma idea de club. Cuando se asumió, la idea era colocar al club en lo más más importante de la Argentina. Y después posicionarlo en Europa y en el mundo, pero eso lleva su tiempo y se depende de los resultados. La idea es ésa: devolver a River al lugar que siempre debió estar.

 

¿Qué es lo que más te pide el hincha?

Y, ganar en diciembre. Igual más que hacerme ese pedido. El hincha de River está muy agradecido. Creo que hemos logrado todo lo que nos propusimos, no solo hablando de títulos, sino en la conformación de un buen plantel. Y verdaderamente ganar el Mundial de Clubes es coronar tanto esfuerzo que realizamos este tiempo.

 

¿Cual fue tu mejor día en el fútbol?

Los puntos más altos, la Libertadores con River  y la Copa América 95 en mi país. En la

Libertadores, el día que perdimos 2-1 con el Cristal en Perú, entré al vestuario y le dije a Cedrés: "Gaby, vamos a ganar la Copa. Si después del baile que nos dieron, la sacamos tan barata, es porque las cosas están de nuestro lado"

 

Y ¿el peor?

Y el punto más bajo fue en el Maracaná, cuando nos eliminaron del Mundial 94. Venía de sufrir dos años de lucha con Cubilla y medio Uruguay. "Vendepatria”, me decían. Por eso me desplomé en un rincón del Maracaná a llorar.

 

¿Cuál sería tu mejor homenaje en la vida?

Ya me pasó. Un día íbamos en un taxi con mis hijos hablando de todo un poco. Eran chiquitos y el conductor les dijo "¿saben una cosa?, su padre es un gran jugador pero acuérdense de esto, tienen un gran padre y una gran persona”. Eso me emociona, a mí y a mi familia.

El fútbol sigue siendo mi vida pero yo quería esto: ser un buen tipo, tener una familia, amigos, una vida tranquila.

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