ESTEBAN ECHEVERRÍA

El relojero del pueblo

Con setenta y tres años, Carlos Roldán es el relojero histórico de Monte Grande. Lleva más de cinco décadas en el oficio y dice que “Aún le queda mucho por hacer”.
viernes, 24 de junio de 2016 · 08:35

Hay trabajos que son para toda la vida, oficios que se convierten en una pasión y no pueden ser reemplazados por ningún otro. Este es el caso de Carlos Roldán, el relojero más conocido de Echeverría.

 

Su local llamado "Santa Teresita”, se encuentra en la calle Arana  esquina Alem, justo enfrente de la estación de Monte Grande. Si bien hace quince años se instaló definitivamente en este local, los vecinos de la zona lo reconocen por la dedicación con la que trabaja.

 

"Tenía solamente doce años cuando empecé a aprender el oficio. Soñaba con ser tornero, era la moda en ese momento pero surgió la oportunidad y me metí de lleno en la relojería” cuenta mientras sonríe recordando las viejas épocas. "No me costó aprender y hasta dejé de jugar a la pelota por este trabajo. Me dio y me sigue dando mucha satisfacción lo que hago, tal es así, que tengo 73 años y sigo”.

 

Logró poner su primera relojería en el año 66, cuando tenía tan solo veintitrés años. Estaba sobre la calle 9 de abril, del otro lado de la estación. "Digo que fue mi primer local aunque era un pequeño porche, una galería, pero era suficiente espacio para comenzar con mi emprendimiento. Siempre voy a recordar que una de las personas que más me ayudo fue Domingo Di Nenno, un gran amigo, también, de Monte Grande”.

 

El tiempo pasó, y Carlos se fue trasladando de lugar, llevando consigo ese oficio que tantas personas le permitió conocer. "Mi trabajo me dio la posibilidad hacerme muchos conocidos, y creo que es una de las mejores cosas que me pasó. La gente es muy buena y cálida conmigo y eso es impagable”.

 

Pero el trabajo no es lo único que llenó de felicidad de este relojero, supo conformar una familia que lo acompaña en todo momento, dos hijos y una esposa que son el sostén de Carlos. "Hace cincuenta años que estoy casado y tengo dos hijos maravillosos.  Los dos trabajan conmigo, me ayudan y comparten esta pasión. Además tengo nietos y bisnietos”.

 

A principios del 2000, Roldán se trasladó hacia la calle Arana y debido a que  se encuentra en el centro mismo de Monte Grande, las reparaciones y ventas aumentaron.  "El dueño de la mueblería "El Rosarino” (otro local emblemático del partido”), me ofreció el local y la posibilidad de que me ubique acá y realmente considero que fue una bendición.

Cuando recién me estaba instalando, la gente pasaba y me deseaba suerte, capaz no me conocían pero venían a saludarme”.

 

Carlos es un histórico de Echeverría, a pesar del tiempo y de los años, no baja los brazos y cada día está más comprometido con su trabajo, una actividad que lo llena de gratitud. "Estoy muy contento, tengo una familia hermosa y la relojería me encanta. Todavía me quedan muchas metas por cumplir”.

 

 

 

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