Ciencias

Investigadores argentinos encontraron los restos de un reptil gigante en la Antártida

De acuerdo a lo expresado por los especialistas, se trata del elasmosáudrido más grande del mundo descubierto hasta la actualidad. Sería un animal similar a “el monstruo del Lago Ness”.
jueves, 06 de junio de 2019 · 08:23

 Tras un extenso trabajo, un grupo de científicos argentinos encontró en la Antártida restos de un reptil marino de gran dimensión, que sería de apariencia similar al “monstruo del Lago Ness” o al Nahuelito. El hallazgo se hizo en la Isla Marambio. El animal, que medía 11 metros y pesaba más de 12 toneladas, se habría extinguido poco antes de los dinosaurios.

José O'Gorman, uno de los panteólogos del Museo de La Plata (MLP) y del CONICET, aseguró que se trata del “elasmosáurido más grande del mundo". De acuerdo a lo estudiado, explicaron que debido al tamaño el rescate de los fósiles se realizó en varias campañas del Instituto Antártico Argentino que se extendieron varios años  culminando en 2017. El hallazgo fue comunicado por la agencia de noticias de la Universidad Nacional de la Matanza.

"Este hallazgo es muy próximo al final del Cretácico, cuando se estima que cayó un gran meteorito y ocasionó la desaparición de muchas especies", indicó Marcelo Reguero, investigador del Instituto Antártico Argentino. Además, destacaron que se trata del elasmosáurido más cercano a la extinción de los dinosaurios que se haya descubierto en el continente blanco.

Cabe recordar que la extinción de este animal se produjo hace unos 65 millones de años. No obstante, este hallazgo “demuestra que este ambiente marino de la Antártida continuaba soportando animales de gran tamaño".

Los restos encontrados fueron parte de su columna  vertebral, algunas de sus aletas anteriores y posteriores y elementos de la cintura escapular, que ahora se encuentran en el Museo de La Plata.

El territorio de Marambio es sin dudas una gran fuente de estudio. "Allí también hemos encontrado pequeñas vértebras, muy pequeñas, de plesiosaurios bebé. Esto hace pensar que, en aquel momento, allí había un mar bastante tranquilo donde los plesiosaurios tenían como una especie de guardería para las crías de la especie", contó Reguero.

 

Fotos cortesía Agencia CTyS -UNLaM

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