Indignación

Varias familias del conurbano fueron estafadas con la venta de casas premoldeadas

El local se encontraba ubicado sobre la Avenida Monteverde, en Solano. La mayor parte de los damnificados son vecinos de Florencio Varela, Quilmes y Berazategui.
martes, 13 de agosto de 2019 · 14:09

Más de medio centenar de familias del sur del conurbano bonaerense vieron truncado su sueño de la casa propia tras ser estafados por una firma de casas prefabricadas que llevaba más de 30 años en el mercado. La misma tenía su local sobre la Avenida Monteverde al 2800 pero desde hace semanas no se ve movimiento.

Se trata de Viviendas Solano, cuyos dueños desaparecieron por completo y dejaron a decenas de personas a la espera de los inmuebles prefabricados que habían pagado por adelantado, según consignó Diario Popular. La mayoría de los afectados son vecinos de Quilmes, Berazategui o Florencio Varela.

La estafa asciende a dos millones de pesos. No sólo el local ubicado sobre la ruta cerró sino que también se eliminó la cuenta oficial de Facebook y bloquearon los teléfonos para evitar por completo toda posibilidad de contacto. La firma acumula por estos días más de 20 denuncias penales en distintas comisarías y fiscalías, siendo que las irregularidades comenzaron hace ya algunos meses pero estallaron esta última semana.

La modalidad de venta era la conocida para este tipo de viviendas prefabricadas. Pedían el dinero por adelantado para poder trabajar y les prometían –contrato de por medio- que en un plazo de 15 a 30 días su casa estaría lista. Las demoras comenzaron en muchos casos a hacerse sospechosas porque tardaban hasta 5 meses o más en darles su ansiado hogar.

"Comenzaron a denunciarlos y a escracharlos en las redes sociales. El viernes anterior a que cierren, una familia se plantó en el local e hizo un escándalo. Al día siguiente, bajaron la persiana y desaparecieron de todos lados", explicó Evelin Chávez, una de las damnificadas a El Quilmeño.

Fue entonces, ante la insistencia de los estafados por recuperar su dinero, que desaparecieron sin dejar rastro. "En mi caso, saqué un préstamo para comprar una premoldeada de 32 metros cuadrados. Pagué 90 mil pesos en dos cuotas: febrero y abril. Cada vez que llegaba la fecha de entrega, me dejaban todo el día esperando en el terreno y al final me llamaban para reprogramar la fecha. Siempre ponían distintas excusas y culpaban a terceros, si no eran los armadores, el responsable era el del camión. Así me tuvieron siempre", añadió desesperada Chávez.

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