Mientras la fiscalía llevaba adelante las ruedas de reconocimiento en la que participan los diez rugbiers implicados en el asesinato de Fernando Báez, un joven de 20 años que no tiene relación con la víctima ni con los agresores se presentó voluntariamente a declarar lo que presenció aquella noche.
El joven testigo había asistido a Le Brique para el recital del trapero Neo Pistea. Fue allí cuando vio a un grupo de chicos siendo desalojados del recital por su comportamiento. Él, por su parte, habría decidido salir del local porque en el interior había mucha gente y hacía un calor insoportable. En la calle se encontró con la escena que culminó con la muerte de Fernando.
Sus dichos coincidieron con los del amigo de la víctima. Ante la Justicia de Villa Gesell el joven contó que los rugbiers atacaron a Fernando sin mediar una pelea, golpeándolo en el piso. Además, coincidió con el testimonio de otros testigos al afirmar que, cuando terminó la golpiza, uno de los agresores le gritó negro de mierda.
Fue un ataque en patota, aseguró el joven, a la vez que aseguró que ni la victima ni sus amigos los agredieron en ningún momento. También coincidió con que el incidente habría comenzado por un tropezón sin intención durante una canción de Neo Pistea.
Fuentes judiciales aseguraron que este testimonio es central para la causa por su origen voluntario y lejos de una relación con cualquiera de las dos partes. Hasta ahora teníamos las declaraciones de los amigos de Fernando, que si bien lo hicieron bajo juramento de decir verdad tenían vinculación con la víctima. Este testigo es el primero que declara en la causa sin tener relación con ese grupo, aseguraron.
Se trata de un testigo presencial de los hechos y es dramático el relato que hace", aseguró el abogado de la familia de Báez, Fernando Burlando, y añadió: Queda prueba pendiente y mucha gente que seguro vio este episodio y aún no se animó (a declarar). Los estamos esperando para abrazarlos, contenerlos y decirles que si vienen o aportan algo, le están haciendo un gran bien a la sociedad toda.
De los diez rugbiers implicados tres fueron señalados como los agresores principales. Ciro Pertossi y Máximo Thomsen están imputados de ser los autores de las patadas que mataron a Fernando, mientras que el resto están acusados de ser partícipes necesarios. No obstante, en la rueda de reconocimiento un tercer joven, Comelli, fue señalado también como autor de los hechos.






