Más allá de lo conocido a través de las filmaciones, los golpes y la patada que produjo la muerte de Fernando Báez, esta semana se dieron a conocer los detalles de la autopsia final realizada por la Policía Científica. El documento fue entregado el 22 de enero a la fiscal que lleva adelante la causa, Verónica Zamboni.
El documento asegura que el joven tuvo una muerte traumática producto de un paro cardíaco traumático por shock neurogénico producido por múltiples traumatismos de cráneo que generaron hemorragia masiva intracraneana intraparenquimatosa sin fractura ósea".
Este tipo de fallecimiento, de acuerdo a los criminalistas se cataloga dentro de una muerte violenta y es necesario que los médicos certifiquen todos los detalles para poder determinar que no fue de manera natural.
Dentro del informe detallan también que "los traumatismos de cráneo, dentro del cerebro, en las meninges, provocaron una cantidad de hemorragias que dieron lugar a una afectación que hizo que la vida fuera incompatible". En este sentido, coincidieron con las imágenes: los golpes fueron asestados principalmente en la cabeza y en el abdomen, a pesar de que no se consignen fracturas óseas.
Dentro del relevamiento sobre el cuerpo del joven fallecido, observaron también "múltiples escoriaciones y equimosis en región maxilar y cara lateral de cuello, entre las que se distinguen dos improntas de pie calzado". Las heridas no fueron posmortem sino mientras permanecía en el lugar de los hechos, inconsciente, de acuerdo a lo determinado en el informe.
Finalmente, determinaron que también su cuerpo "presenta traumatismo cerrado de abdomen con laceración hepática y hematomas en intestino grueso producto de múltiples traumatismos cerrados. Además, presenta hemotórax izquierdo con infiltrado en ambas parénquimas pulmonares". Sus dos pulmones habrían quedado también comprometidos tras la golpiza, con abundante infiltrado hemático".






