La industria cárnica atraviesa un escenario de caída en el consumo interno, menor producción y aumento de los costos operativos. Gustavo Marcos, presidente de la Cámara de la Industria Cárnica (CAINCA) y vecino de Monte Grande, señaló que el consumo de carne vacuna cayó más del 10% en lo que va del año y que las plantas asociadas a la entidad registran una baja similar en el volumen de producción respecto del mismo período de 2025.
Preocupación en los frigoríficos del Conurbano: menos producción por el bajo consumo
La producción de los frigoríficos cayó 10% y la capacidad instalada ronda el 70%, mientras suben los costos de energía y servicios.
CAINCA representa a frigoríficos que faenan para el consumo interno en la provincia de Buenos Aires. Según explicó Marcos, las plantas que integran la cámara trabajan con una utilización de la capacidad instalada de aproximadamente el 70%, mientras que en el Gran Buenos Aires el nivel general se ubica entre el 70% y el 80%.
Frigoríficos bonaerenses: menos producción y costos en alza
Marcos explicó que la caída del consumo está vinculada con la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores y con la sustitución de la carne vacuna por otros alimentos, principalmente pollo y huevos. En ese contexto, las plantas frigoríficas enfrentan una reducción de sus ingresos mientras deben sostener costos operativos que continúan aumentando.
Entre los incrementos mencionados, el titular de CAINCA señaló que la energía eléctrica aumentó aproximadamente un 300% durante el año. También indicó que los costos de la alícuota de la ART se duplicaron y que distintos servicios y tasas necesarios para el funcionamiento de las plantas crecieron por encima del índice de precios al consumidor.
"Ante la baja en el volumen de producción y la suba de costos, hay muchas complicaciones económicas", sostuvo Marcos al describir la situación de la industria. Según precisó, en la provincia de Buenos Aires hay alrededor de 100 plantas frigoríficas que faenan, sobre un total de 300 establecimientos en el país.
El dirigente también se refirió al impacto sobre los trabajadores. Explicó que la industria frigorífica requiere mano de obra intensiva y especializada, por lo que los ajustes en las plantas no necesariamente se traducen en grandes reducciones de personal. Sin embargo, reconoció que existen reestructuraciones y jornadas laborales con menor cantidad de horas, lo que puede afectar los ingresos de los trabajadores.
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Consumo de carne: sustitución en las carnicerías
La situación de los frigoríficos también se refleja en los comercios que venden carne al público. Marcos señaló que existe una fuerte sustitución de la carne vacuna en los mostradores y que muchos puntos de venta incorporaron otros productos, entre ellos cerdo y pollo.
El presidente de CAINCA vinculó este cambio con las dificultades del poder adquisitivo y de la cadena de pagos. Según describió, los hábitos de consumo y las formas de pago se modificaron, con una mayor presencia de billeteras digitales y variaciones en la cantidad de clientes que concurren a las carnicerías según el día.
"La realidad siempre se anticipa a cualquier plan que se pueda tener", afirmó Marcos al referirse a los cambios que atraviesa el sector comercial. En ese sentido, sostuvo que los puntos de venta deben adaptarse a las nuevas modalidades de consumo y a la capacidad de compra de los clientes.
CAINCA representa a 40 plantas frigoríficas
Marcos detalló que en la cámara representa a la planta frigorífica El Chillen, ubicada en Cañuelas. Además, indicó que CAINCA agrupa a unas 40 plantas localizadas principalmente en el primero, segundo y tercer cordón de la provincia de Buenos Aires.
De acuerdo con sus declaraciones, la cámara representa aproximadamente una cuarta parte de la faena del país, mientras que la provincia de Buenos Aires concentra cerca de la mitad de la faena nacional.
El escenario que describió combina una menor demanda interna, una utilización reducida de la capacidad instalada y el aumento de los costos de funcionamiento. En ese contexto, los frigoríficos bonaerenses enfrentan dificultades para sostener sus niveles de producción, mientras los consumidores modifican sus hábitos de compra de carne vacuna.
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