José Molina de 40 años, volvió a retomar para algunos un episodio semejante al caso Barreda. Fue en la localidad mendocina de Guaymallén. Tras el crimen de un niño de 7 años, su madre y su abuela, el hombre incendió la casa y se suicidó.
Todo comenzó cuando una de las damnificadas, Mayra Bueno (25), fue hallada muerta dentro de una casa, junto a su madre, Mónica Isabel Outeda (51) y su hijo Lautaro Valentino Vega (7).
El hombre, que tenía pedido de captura, fue encontrado en la vivienda de su hermana tras intentar ahorcarse y fue trasladado a un centro asistencial, al que llegó muerto. Las personas tenían varias lesiones: la mujer de 25 años en el rostro, el menor en la parte torácica y del cuello, como si lo hubieran intentado ahorcar, y la persona mayor, golpes en el rostro y la cabeza, informó Claudia Ríos, la fiscal a cargo del caso.

Tras el crimen, el homicida se suicidó, pero antes intentó provocar un incendio para destruir las evidencias
Los últimos minutos del suicida
Horas más tarde, una ex pareja del agresor llamó a los investigadores para contar que Molina había ido a verla. Allí le confesó: "me mandé una cagada, maté a tres personas". Y le dijo que se iba a suicidar. Poco después la hermana de Molina dio aviso de que lo encontró ahorcado en su casa.
Además, testigos aseguraron que vieron salir a Molina de la vivienda donde se produjeron los asesinatos momentos antes del incendio que él mismo habría provocado para destruir las evidencias del crimen.






