El cura Alejandro Delorenzi, que estaba al frente de la capilla Desatanudos de Cañuelas y era amigo personal del Papa Francisco, falleció ayer por la mañana en la clínica Juncal de Temperley. Su partida generó un profundo pesar entre la comunidad de la Iglesia en la zona e inclusive el intendente de Cañuelas, Gustavo Arrieta, declaró dos días de duelo.
Delorenzi tenía 60 años y era el titular de una capilla ubicada en la granja Revivir, dedicada a tratar adictos a las drogas en el barrio La Garita. El espacio religioso había sido inaugurado en 2009, con la presencia del entonces Cardenal Jorge Bergoglio, quien además donó la imagen de la Virgen Desatanudos que está presente en la capilla.
Según el portal InfoCañuelas, el padre Ale llegó a congregar un importante grupo de feligreses que asistían a su capilla desde el centro de la ciudad. Su carisma era particular y cada vez que organizaba misas especiales o colectas recibía respuestas multitudinarias.

Su amistad con Francisco había nacido 30 años atrás. Cuando Bergoglio fue elegido Papa lo recordó ante el diario local El Ciudadano: A Bergoglio lo conozco de los comienzos, cuando era obispo de Buenos Aires y vicario de Flores. En una oportunidad, fui a la Parroquia San Cosme y San Damián en Mataderos, y ahí lo conocí. Nació entonces una afinidad entre ambos, porque había una cercanía. Los dos nos caímos bien. Yo era joven en ese entonces, tenía treinta y pico, recién empezaba. Compartimos muchas cosas, entre ellas almuerzos junto a mis viejos. Es una persona afable, muy honesta y sencilla. Y había dado una definición: Es un tipo que ha andado en las villas, en la calle, ha tomado el subte. Y no es careta, porque lo he visto vivir así.
En 2017 Delorenzi había comenzado una lucha contra una enfermedad delicada que afectó su garganta y sus pulmones. Para fin de año recibió el alta y retomó sus tareas en la comunidad. En 2018 dio por un tiempo sus misas dominicales e hizo su programa de radio, pero finalmente su cuadro empeoró y debió ser internado.







