Miles de turistas arriban a diario a terminales de colectivos, puertos y aeropuertos del país, donde la alternativa más fácil y rápida para viajar hasta sus alojamientos es tomar un taxi o remis. A raíz de los constantes reclamos por estafas en las tarifas, el Ministerio de Transporte diseñó un proyecto para regular los traslados desde las terminales y evitar que perjudiquen a los viajeros.
A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, la cartera conducida por Guillermo Dietrich anunció la apertura de un procedimiento de Participación Ciudadana para aprobar una nueva base de cálculo que determinará el régimen tarifario aplicable al servicio de taxis.
Esta iniciativa busca que cada uno de los pasajeros que desee tomar un taxi desde cualquier terminal pueda disponer de un precio fijo y conocido de antemano, evitando confusiones o estafas. El plan comprende la instalaciones de pequeños tótems en las inmediaciones de las paradas de taxis de los aeropuertos, puertos nacionales y en la terminal de ómnibus de Retiro que contarán con una pantalla táctil para que el usuario pueda completar con los datos de su destino y cantidad de bultos (valijas) a trasladar.
Con estos datos, el sistema calculará -según la distancia, el horario y el equipaje- el precio estimado del viaje. De esta manera, los conductores no podrán alterar la velocidad de bajada de las fichas de los relojes o establecer precios más altos ya que los pasajeros estarán en conocimiento de los costos de antemano.
Además, el proyecto estipula que cada taxi trasladará de manera gratuita el equipaje de mano y una valija o bulto cuyas medidas no superen los 0,90 x 0,40 x 0,30 metros. En el caso de que un pasajero se exceda de esos parámetros, el precio final tendrá una suma adicional equivalente al valor de cinco fichas de reloj por cada bulto añadido.
Se espera que el nuevo sistema comience a funcionar en el primer semestre de 2019.






