La semana pasada, tras la negativa del Gobierno de dejarle acceder a Coca Cola Femsa al procedimiento preventivo de crisis, la firma consensuó finalmente el despido de 32 empleados, con el pago del 100% de la indemnización, para evitar la crisis. No obstante, esta decisión no fue suficiente para sortear los problemas económicos y ahora buscan reestructurar la planta de Pompeya, en donde trabajan más de 600 personas.
A pesar de que los despidos no fueron homologados todavía por la autoridad laboral, la baja de los empleados ya es un hecho. Pasando a una nueva estrategia, la planta envasadora busca una reestructuración centrada en cambios en dos puntos centrales para la producción: el funcionamiento de la bodega de la planta y los turnos de las líneas de productos.
En este sentido, desde Femsa explicaron que buscarán reforzar la línea de embotellado retornable para reducir costos dejando de lado los envases plásticos que, por no poder ser reutilizados, incrementan tanto los costos de la empresa como el precio final que llega a las góndolas para el consumidor.
Esta decisión conllevará una modificación integral dentro de la empresa envasadora, donde deberán modificar los turnos y modos de producción. La contracara de esta iniciativa es, sin dudas, la reducción de la mano de obra para pasar a una mayor automatización y seguir con la reducción de gastos.
Por su parte, desde el Sindicato de Camioneros rechazaron de lleno la decisión consensuada entre la empresa, el Gobierno y el gremio Sutiaga sobre los despidos en la planta de Pompeya. Es así que los trabajadores dela rama de Aguas y Gaseosas de Camioneros planean convocar a una manifestación de repudio en Tapiales (avenida Carrillo y General Paz).






