Cada vez son más los bares y restaurantes de Argentina que se suman a la iniciativa ambientalista y sustentable de ofrecer agua en jarras de manera gratuita a aquellas personas que lo soliciten, al igual que se hace desde hace años en múltiples ciudades de todo el mundo.
En algunos puntos del país, como es el ejemplo de Rosario, una ordenanza regula la práctica desde el 2015 y es habitual contar con este servicio en locales de comida boliches bailables, espectáculos públicos y deportivos e incluso food trucks y supermercados de grandes superficies.
Córdoba, Bariloche, Neuquén y La Pampa también poseen algunas legislaciones al respecto, siendo que la Provincia de Buenos Aires y CABA no se quedan lejos con el llamado derecho de jarras, que todavía muchos de los consumidores no se atreve a reclamar.
Desde el año 2009 la Provincia de Buenos Aires posee una ley que obliga a los locales donde se vende alcohol como son los boliches bailables, restaurantes, bingos, salas de juegos, bares o discotecas, a contar con la provisión gratuita y suficiente de agua potable en los lugares adecuados".
A pesar de que la ley existe, desde la Defensoría del Pueblo bonaerense aseguran que es necesario reforzar esta obligación ya que no existe un control específico ni obligatoriedad para los locales gastronómicos en sí. En este sentido, existen proyectos de ley que "servicio de mesa" como en CABA, siendo que buscan que el agua esté en un lugar de libre acceso sin que haga falta pedirla.
"La cantidad de agua que debe ser suministrada por consumidor será establecida por la reglamentación, como así también que la obligatoriedad del suministro quedará sujeta a que el cliente realice una compra mínima en el local", explicó a Infobae Guillermo Bardón, uno de los propulsores de esta ley.
En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, existe desde 2013 una ley que establece que, si el restaurante cobra "cubierto" o "servicio de mesa", el local tiene que servir de manera gratuita al menos un vaso de agua apta para el consumo además de diversos tipos de pan y sal tradicional o libre de sodio.
El agua no debe ser envasada ni mineral, puede ser de la canilla mientras que ésta sea apta para el consumo humano. Aníbal Faccendini, director de la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario e impulsor de este derecho, explicó el por qué cuesta tanto la implementación de esta normativa.
"No nos bancamos el Derecho de Jarras porque nos da vergüenza, porque nos hacen creer que es berreta o que quedamos como miserables. Hay que reclamar, no quejarse, para que te den agua potable, libre y gratuita en los bares, restoranes, universidades, escuelas públicas, entidades públicas y privadas con atención al público. Es un derecho y lo tenemos que ejercer y no caer en la contradicción de la vergüenza", expresó en febrero pasado ante el auditorio de TEDxFunes.






