No poder acceder a una canasta básica hace al 41,2% de los niños, niñas y adolescentes doblemente pobres. Los coloca debajo de la línea de pobreza por su falta de ingresos, alimentación, saneamiento, vivienda, salud, información o educación.
Según un estudio de la Universidad Católica Argentina en conjunto con la Infancia en Deuda publicaron un informe que puso en alerta a la sociedad, el cuál detalla las carencias de los habitantes menores a 17 años en el país. Se trata de un incremento significativo y está explicado básicamente por la pobreza monetaria que tuvo un incremento relevante explica la coordinadora del barómetro de la Deuda Social de la Infancia en la UCA. Las estadísticas demuestran que el 51,7% de los chicos viven en hogares carecientes en términos monetarios, y un 63,4% está privado al menos de algún derecho fundamental.
En números menores, en el estudio de la composición de pobreza por privaciones de derechos, los niños padecen de carencias habitacionales: un 22,9% se enfrenta a un déficit estructural o hacinamiento. Un 18,5% presenta carencias de saneamiento básico como la falta de agua. A un 17,4% le es difícil acceder a la atención a salud. Por otro lado, un 13,4% no puede permitirse una educación o estimulación temprana y, finalmente, un 8,7% carece de un acceso justo a la alimentación.
Los mayores progresos dentro de este estudio se dieron en el saneamiento y acceso a la información, con las privaciones cayendo un 7% (30,8 a 23,7%) y 10% (de 34,6 a 24,5%)






