San Vicente

En Guernica surgió un método para diagnosticar la tuberculosis: podría ser un hito

Lo desarrolló el científico local Juan Garberi junto a colegas y egresados de la Escuela Técnica. Buscan instalarlo en el sistema de salud.
lunes, 05 de agosto de 2019 · 16:39

Desde una habitación de una casa en la ciudad de Guernica surgió un invento que podría revolucionar la forma en la que se diagnostica la tuberculosis, una enfermedad que suma unos 12 mil casos por año en la Argentina y que causa 50 muertes por mes. La casa es la del científico Juan Garberi, que tiene 65 años y a lo largo de su carrera se dedicó a investigar métodos de análisis biomoleculares para detectar enfermedades infectocontagiosas.

Desde hace más de una década que Garberi junto a otros químicos y también colaboradores como egresados de la escuela técnica de Guernica trabajan en el desarrollo de lo que definen como “una plataforma diagnóstica”. En el último año recibió la habilitación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) y ahora ya pueden producir el sistema de forma masiva en el laboratorio Orange Solutions, de La Matanza.

El “diagnosticador rápido de tuberculosis” es del tamaño de una impresora de escritorio y se acciona con una muestra de saliva del paciente a analizar más otros insumos biológicos para hacerlo reaccionar. El resultado se ve con fluorescencia en una seria de pequeños ubicados en el interior de la máquina, que se traducen en un display en el que cualquiera puede ver si la enfermedad está o no presente. Su margen de error es del 3 %.

Según destaca Garberi en diálogo con El Diario Sur, su invento tiene cuatro cualidades principales: permite tener el resultado del estudio en apenas cuatro horas, es de bajo costo, es fácil de operar y no pone en riesgo la salud de quien lo utiliza, es decir que no implica la posibilidad de un contagio.

Esas características lo pondrían en un lugar de privilegio frente a los otros métodos de diagnóstico que se utilizan en los sistemas de salud latinoamericanos. El más popular es la baciloscopía, que implica que un técnico busque con un microscopio en una muestra de saliva si está o no presente el bacilo de Koch, la bacteria que causa la tuberculosis. “Si bien es un método rápido, tiene muy baja sensibilidad, es decir que hay baja certeza en el resultado, y además es riesgoso para el operador”, marca Garberi.

El otro método estándar es el del cultivo del esputo, que da un diagnóstico preciso, pero demora entre 20 y 40 días. Existe otro más avanzado: un equipo desarrollado en Estados Unidos que se llama Gene Xpert, pero cuesta alrededor de 20 mil dólares y cada muestra sale 100 dólares. Por eso hay solo siete de esos aparatos en todo el país. El desarrollo de Garberi, en tanto, tendría un costo industrial de cuatro mil dólares y de 12 dólares por muestra.

El invento hecho por guerniquenses está pensado para la trinchera. “Trabajamos sobre el concepto de que sea barato y fácil de operar, para que esta plataforma diagnóstica pueda estar presente en lugares de recursos limitados, porque ahí es donde está más presente la enfermedad. Creemos que el enfoque que se debe dar para controlar la epidemia de tuberculosis es salir a buscar la enfermedad, no esperar que el paciente venga con los síntomas, porque ahí ya es tarde”, describe Garberi.

El científico trabajó en el desarrollo del aparato junto a colegas desde hace más de diez años. También se sumaron egresados de la Escuela Técnica e integrantes del voluntariado “Adelante” de Guernica, quienes tienen otros proyectos relacionados a la salud y el medioambiente en el barrio Las Lomas. Allí proyectan poner en marcha una prueba piloto de la utilización del equipo que inventaron. También tienen contactos para instalarlo en Bolivia, uno de los países con tasas más altas de tuberculosis.

“La ciencia solo tiene sentido en la medida que resuelva problemas concretos y cotidianos, sino es una cuestión abstracta”, reflexiona el químico. Y agrega: “Este proyecto es una muestra de que la inteligencia colectiva es muy superior a la suma de las inteligencias individuales”.

La epidemia de tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad que afecta principalmente a los pulmones, en los que produce lesiones o “tubérculos”, pero también puede extenderse por otros órganos. Según la organización Mundial de la Salud, un 30 % de la población del planeta convive con la bacteria, y de ellos un 10 % tiene probabilidades de desarrollar la enfermedad.

Las posibilidades aumentan ante fallas del sistema inmunológico, por lo que la pobreza, las adicciones, la malnutrición, el HIV y la diabetes son factores que están directamente asociados con la enfermedad. También tiene un vínculo puntual con las condiciones de hacinamiento: un enfermo que no está en tratamiento puede contagiarla fácilmente a través del aire, por ejemplo con la tos o un beso.

Es la novena causa de muerte a nivel mundial (provocó un millón 300 mil fallecimientos en 2017), pero tiene cura. El tratamiento dura entre seis y nueve meses o incluso más tiempo, y requiere que los infectados tomen, en promedio, diez pastillas por día, todos los días. Los síntomas son tos persistente, sudoración, fiebre, cansancio permanente, pérdida de peso o falta de apetito.

Las zonas más afectadas por la tuberculosis en el país son las provincias del norte y el conurbano bonaerense, donde hace cinco años que aumenta. Las últimas estadísticas oficiales marcan que la provincia de Buenos Aires tiene una tasa de incidencia de 30 casos por 100 mil habitantes.

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