SAN VICENTE - HIJO PRODIGIO

Patoruzú inspirado en la pampa sanvicentina

Su creador, Dante Quintero, nació en esta localidad y fue autor de uno de las historietas más representativas del país.
viernes, 21 de noviembre de 2014 · 13:16

Como casi todas las historias, los escenarios son de lo más azarosos. Quiso el destino que allá lejos y hace tiempo, el abuelo Pedro, italiano él, de este gran dibujante decidiera viajar e instalarse con su familia en estas tierras desoladas, productivas para el cultivo.

El 26 de octubre de 1909 llegaba al mundo el hijo de Martín Quintero y Laura Raffo, quien sería bautizado como Dante Quintero. Su núcleo familiar estaba compuesto por tres hermanas más, Cecilia, Luisa y Laura.

Familiarizado con el campo y sus paisajes y sus mañas, ya desde muy joven comenzó a dibujar. Con tan sólo 14 años publicó sus primeros

Ya de muy joven, a los 14 años, publico sus primeros tres dibujos en la sección de lectores de Páginas de Columba, y por el año 1924, cuando se ya se había mudado a Capital Federal para cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, Quinterno se inició como ayudante de uno de los más grandes y famosos dibujantes humorísticos del momento, Diógenes "Mono” Taborda; y poco más tarde empezó a colaborar con Arturo Lanteri, pionero de la historieta local.

Los pasos iniciales de este nuevo rumbo fueron firmes y lo llevaron a transitar un largo y fructífero camino. Ese mismo año comenzó a enviar sus dibujos a diferentes diarios porteños y consiguió la publicación periódicos como El Mundo, Crítica y La Razón, de gran tirada y jerarquía en aquel entonces y captando así la aceptación de los mismos.

Para el 29 de julio de 1925 hizo su debut profesional como dibujante en la tira "Panitruco” y, casi inmediatamente, le siguieron "Andanzas y desventuras de Manolo Quaranta" (1925) para "La Novela semanal", "Don Fermín" (que más tarde pasaría a llamarse "Don Fierro" (1926) en "Mundo Argentino", y "Un porteño optimista" (que sería rebautizada "Las aventuras de Don Gil Contento" (1927) para el diario "Crítica".

Su gran sensibilidad por el dibujo y su intención de contar a través de ellos comenzó de pequeño, con unas primeras técnicas muy sencillas. En una entrevista que concedió a la revista Mundo Argentino en 1932, confiesa: "primero ensuciaba con grafito cuanta superficie pulida se presentara a mi vista. Después, en los recreos de la (escuela) primaria, garabateaba retratos de próceres argentinos en los pizarrones”.

En 1928 comenzó a aparecer en las páginas de "Crítica” el entrañable indio "Paturuzú”, más precisamente el 19 de octubre en 1928. Lo curioso es que en sus inicios era un personaje secundario de otra tira, "Aventuras de Don Gil Contento”.

Pero es importante destacar que este personaje originalmente se llamaba "Curugua-Curiguagüigua" y ese mismo día de su aparición se le cambió el nombre por el popular "Patoruzú". Sobre esto se dice que el jefe de redacción de Critica, Muzio Sáez Peña, lo convenció de que el nombre original del indio era impronunciable y que en cambio Patoruzú, inspirado en la golosina de la época "Pasta de Oruzú” lograría así éxito.

De igual manera, la consagración de Quintero llego en los años 1936 cuando, luego de viajar a Estados Unidos, se contacto con los Estudios Disney, en el mes de noviembre, para que aparezca el primer número de la revista "Patoruzú" en ese país, que agotó en pocas horas los 100.000 ejemplares.

Con el éxito popular, el universo patoruziano debió realizar incorporaciones para generar más dinámica. Así apareció el entrañable y carismático padrino de Isidoro Cañones, que funcioanba como contrafigura del protagonista. También se agregaron la Chacha (la nodriza de Patoruzú); Upa y Patora (hermanos de Patoruzú); el caballo Pampero; el Coronel Cañones (tío de Isidoro) y la versión infantil del héroe, Patoruzito.


En 1935 fundó en la Argentina el primer Sindicato de Distribuidores de Comics, inspirado en los ya creados en los Estados Unidos, a través del cual distribuyó la historieta en Norteamérica. Como tira, Patoruzú se publicó en el diario liberal P.M. de Nueva York, entre 1941 y 1948. Apoyada en este pequeño suceso local, la editorial Green Publishing presentó los dos únicos números de la revista The adventures of Patoruzú en 1946.


En 1938, se casó con Rosa Schiaffino, con quien tuvo tres hijos: Dante, Walter y Mónica.

Portador de un perfil bajo, Quinterno declaró en su último reportaje publicado en octubre de 1931 a la revista "Aconcagua" lo siguiente: "Encontré a Patoruzú después de haber estudiado la psicología de los indios que sobreviven en el país, y me interesó especialmente el más bonachón e ingenuo. Pero es la auténtica personificación del valor, simboliza cuanto de excelso puede contener el alma humana, y en él se conjugan todas las virtudes inalcanzables para el común de los mortales. Es el hombre perfecto dentro de la imperfección humana".


Para los años 50, ya hecho económicamente, se alejó del dibujo y dio un vuelco radical en su estilo de vida. Al parecer, sus años de infancia en los campos de San Vicente hicieron que se volcara al trabajo rural. De esta forma, empezó a adquirir campos en las zonas de Cañuelas, Coronel Brandsen y Trenque Lauquen, convirtiéndose paulatinamente en productor ganadero y forestal, razón por la cual fundó la revista especializada Dinámica Rural.

A pesar de su perfil bajo y de esquivar la vida publica, no puedo evitar caer en la tentación de asistir a la entrega de dos premios. En 1996 fue condecorado con la Medalla de oro de la Cámara de Diputados de la Nación (por su trayectoria), y en 1999 fue distinguido por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Fallece a los 93 años de edad, el día Miércoles 14 de mayo de 2003, dejando tras de sí un legado artístico de incalculable valor y la figura más reconocida de la historieta nacional.

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