ALEJANDRO KORN - BASQUET

Al final hay recompensa: ¡Social campeón!

El viernes por la noche, el equipo de básquet derrotó en un emocionante partido a Fogón de Mármol y así se convirtió en ganador por octava vez.
lunes, 15 de diciembre de 2014 · 14:17

La cita se convirtió en una fiesta verde y blanca donde las emociones fueron protagonistas.

Con las tribunas colmadas y el cotillón a la orden del día, el recibimiento al estilo NBA abrió el escenario de la noche. Ya eran las 22.30 y el Social rebalsaba de ansiedad, asique el pitazo del árbitro dio inicio a una gran noche.

El primer cuarto tuvo al local como protagonista con buenos quites y la rapidez que caracteriza a este equipo para el contrataque. Para los de Mármol, con gran presencia de hinchada, el aro parecía burlarse de ellos ya que no acertaban con el balón.

A poco de terminar los primeros diez minutos de juego, el primer duelo de canciones empezó a bajar de las tribunas y la chicharra sonó mostrando un tablero de 17-8 para el Social.

Apenas arrancó el segundo cuarto, Freije cae y lastima fuertemente su rodilla derecha, quedando en el piso varios segundos. Finalmente debió salir, aunque sólo por un tiempo, y en su lugar ingresó Pupilli.

Con la puntería de Fogón todavía en deuda incluso en los tiro libre, y la diferencia del marcador aún a su favor, el local contó con otra gran actuación de Mariano Dambrosio durante todo el encuentro, siempre poniéndose el equipo al hombro.

Cuando faltaba un minuto para el final de esta parte, la visita logró meter por primera vez en el partido los dos tiros de foul mientras que a Social le tocó por primera vez la suerte en contra desde la misma posición. Así y todo, el resultado hasta el momento, 33-18, dejaba más que tranquilos a cuerpo técnico, jugadores e hinchas.

Luego del descanso para tanta adrenalina, comenzó a jugarse la segunda mitad. El técnico de la visita estaba enardecido, siempre parado sobre la línea y sin dejar de dar indicaciones. Los primeros instantes de juego marcaron un gran ida y vuelta, con la vertiginosidad característica de este deporte. Los de Mármol supieron aprovechar los tiros al aro y achicaron la diferencia a diez puntos; 35-25.

Si bien el tablero en el rincón superior de la cancha delataba la victoria y superioridad del verde y blanco, un quiebre implícito comenzó a asomar en la noche del viernes. Nadie presuponía que hacia el final de la jornada, todos estarían mirando el tiempo y sus segundos correr, ya sea el local o la visita.

La puntería de los miembros del equipo azul comenzó a funcionar de la manera esperada y si bien la amplitud se sostenía, Social perdía la pelota con cierta facilidad. Así y todo en estos diez minutos Lede tuvo gran afinidad con el aro y el equipo verde se fue al descanso, el último del partido, 48-33 arriba.

Nadie habría podido vaticinar que los últimos minutos de juego iban a resultar tan apasionantes y electrizantes como finalmente sucedió.

Las dos hinchadas no dejaron de alentar a sus respectivos equipos en ningún momento, y entre cantito y cantito, las chicanas se disparaban de un lado y del otro.

Con este escenario, los diez protagonistas volvieron a pisar la superficie de la cancha para definir al campeón.

Evidentemente la arenga del entrenador visitante había comenzado a surtir efecto, porque Fogón de Mármol ya no era el mismo conjunto de los primeros cuartos. A dos minutos de iniciado el juego, Andrade anota uno de los puntos más difíciles de la noche con su cuerpo de espaldas y cruzado al aro.

El verde y blanco seguía llegando con rapidez, pero su puntería no era superlativa y cada rebote fue interceptado muy bien por el rival que se abalanzaba en velocidad hacia el otro extremo. A menos de cuatro minutos del final, los de casaca azul se habían acercado y la diferencia era de siete tantos. A partir de ahora, cada punto comenzó a valer doble, el grito de ‘gol’ era más fuerte, casi como un rugido, porque ambos sabían que todo podía llegar a suceder esa noche.

El último minuto fue digno de película, con un resultado parcial de 54-52, la menor diferencia que lograron mantener. Este también fue el tiempo de los tiempo muerto, que ambos equipos utilizaron para dar las últimas indicaciones.

A medio minuto del final, el primer ‘dale campeón’ bajó de las tribunas y comenzó a contagiarse en la ola verde y blanca que se ilusionaba, a pesar de los nervios finales.

La chicarra sonó y explotó el festejo, con un marcador final de 56-52, mucho más ajustado de lo que fue el inicio.

El papel picado, el espumante salpicando a todos y todo, los abrazos y las lágrimas, todo fundido en una sola ronda humana, que bien merecido tiene el festejo, el título y la gloria, luego de tanto sacrificio y tanto orgullo deportivo.

Tarda en llegar y al final hay recompensa: ¡Salud campeón!

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