El oficio de hacer feliz a un niño no sabe de estaciones delaño. Como la magia, puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar, enun cumpleaños o en una plaza. Sin embargo, el verano y las vacacionesparecieran ser una ocasión ideal para los payasos que despliegan su arte en lacalle. Así se lo confirmaron a El Diario Sur dos artistas de San Vicente,Patricio Gallardo, "El Payaso H, y María Genoveva Martínez, "La Payasa Pira.
"En verano hay menos eventos y cumpleaños, pero la gente vamás a la plaza, se queda hasta más tarde, tiene más ganas de ver espectáculos,comenta Genoveva, que trabaja junto a otros cuatro compañeros en "El CircoAmbulante. Esa agrupación compuesta por una trapecista, una especialista entela, el presentador Robert Delirio, el payaso Wonky y la payasa Pira- sepresenta todos los sábados en el Parque Urbano Viejo Casal de Alejandro Korn apartir de las 19 horas.
"Obviamente que pasamos la gorra, porque vivimos de esto,asegura Genoveva. Y agrega: "La gente se queda muy conforme con nuestro showporque es callejero pero no por eso decimos malas palabras ni nos reímos delotro. ¿Por qué eligen ese oficio tan heterodoxo? "Simple. Porque queremosdemostrar que en el movimiento está la felicidad, por eso lo hacemos todos losdías, responde.
El caso del Payaso H es similar. Con la baja de loscumpleaños, Patricio, que tiene 34 años y se dedica al arte callejero desde los18, tiene ahora su fuerte en la plaza Mariano Moreno de San Vicente, donde sepresenta los domingos a partir de las 19, a la gorra. Es un show de 45 minutosen el que interpreta a su personaje infalible y despliega todas sushabilidades, que incluyen malabares, violín, monociclo y globología. "En esecontexto tengo otras libertades y me tomo más atrevimientos. Entonces el espectáculoes más abierto y participativo, asegura.
Sobre el efecto del verano, Patricio opina que "la genteestá mejor predispuesta y disfruta más de las propuestas artísticas. Peroafirma que en el caso de San Vicente es exagerado hablar de una temporada altapara los payasos. "El caudal de niños que hay en la plaza es similar al delresto del año. En cambio si vas a la costa es distinto, ahí podés hacer unadiferencia económica más grande, cuenta "H. Y suma: "Yo no tengo problema enir a trabajar a un semáforo.
Uno de los principales desafíos de los artistas callejeroses poder captar a los peatones de los espacios públicos. "Cada payaso tiene suforma. Si las personas, escuchan aplausos, se acercan. Y ahí se va armando elruedo para que comience la función. Otros ponen los parlantes con todo, pero yoeso prefiero no hacerlo porque es dañino. Creo que lo importante es generarimpacto con buenas propuestas. De todas formas, no hay un librito que diga loque hay que hacer. En la práctica uno encuentra sus herramientas, sostienePatricio.






