San Vicente

Las campanas de la Iglesia de San Vicente como nunca las viste, a 25 años de su colocación

Las originales eran de 1876 pero debieron ser reemplazadas en 1994 por las actuales. Son tres, de tipo colonial, y cada una tiene un sonido diferente.
miércoles, 19 de junio de 2019 · 17:32

La banda sonora que acompaña la vida de San Vicente tiene un componente inamovible: el tañer de las campanas de la Iglesia, que se expresa cada media hora y se puede llegar a escuchar desde todos los puntos de la ciudad. En 2019 se cumplen 25 años desde su colocación en 1994, cuando hizo falta reemplazar a las originales que estaban desde la inauguración de la parroquia en 1876.

Están ubicadas en una de las cúpulas de la Iglesia, a 35 metros de altura, en lo que se considera “el techo de San Vicente”, porque no hay ningún punto que lo supere. Y su sistema es completamente automático: nadie se encarga de moverlas para que suenen, como se hacía en la antigüedad.

El Diario Sur estuvo en la cúpula de las campanas junto al cura Federico Piserchia. Para llegar, hay que superar varias escaleras, una de ellas sin pasamanos. Arriba, el viento se hace sentir fuerte y lo que predomina en el piso es el excremento de las palomas, que son las dueñas del lugar. “Cinco veces al año tenemos que hacer la tarea de limpiarlo porque el guano corroe todo y hasta puede traer problemas en el funcionamiento del sistema”, sostiene Piserchia.

Las campanas son tres: una mayor, que da al frente del edificio parroquial, y dos menores que están en los laterales. Cada una está afinada en una nota distinta y suenan diferente. “El comando lo tenemos abajo, en la secretaría de la Iglesia. De todas maneras, dos veces al año un ingeniero eléctrico se encarga de hacer el mantenimiento de todo el equipo y también se revisa la estructura de la cúpula. Tenemos que estar atentos porque es un edificio muy antiguo”, dice el párroco.

Las campanas originales sonaron por 108 años: eran la menor y la mediana. La más grande había sido donada por la Sociedad Española para el Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910. Para 1992, las tres estaban rajadas por el paso del tiempo y fue necesario cambiarlas. El cura Francisco Rocchio tomó la misión y se encargó de conseguir voluntades en el pueblo para que la costosa operación fuera posible, según detalla Piserchia.

Los nuevos timbres fueron mandados a hacer a la fábrica Bellini Hermanos, de Santa Fe, el único negocio en su tipo de América Latina. Las colocaron en 1994. “Sin lugar a dudas ese fue un hecho histórico para San Vicente”, valora el cura. Actualmente las campanas viejas están exhibidas en el frente de la Iglesia; solo falta una que fue robada en diciembre de 2013 por autores desconocidos.

“El símbolo de las campanas en la Iglesia tiene que ver con el llamado a los fieles. Tienen ese nombre porque se implementaron por primera vez en Campaña, Italia. No existieron desde siempre para la Iglesia sino que se las adoptó en el siglo VI”, aportó el sacerdote.

 

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