San Vicente

Emotivo homenaje a un vecino histórico de San Vicente en la Iglesia

El SUM parroquial lleva desde este domingo el nombre de Ladislao Iguaín, un veterinario que tuvo una labor destacada en la comunidad.
lunes, 02 de septiembre de 2019 · 14:32

Desde este domingo, el salón de usos múltiples de la Parroquia San Vicente Ferrer lleva el nombre de uno de sus fieles más notables: el veterinario Ladislao Iguaín, que tuvo una tarea destacada en la comunidad a través de diferentes entidades de bien público y también una labor solidaria que todavía hoy es recordada.

En la Misa de ayer, los curas Federico Piserchia, Francisco Rocchio y Roberto González, junto a la numerosa familia Iguaín, homenajearon a Ladislao y descubrieron una placa en el sum parroquial que conmemora su incansable trabajo en San Vicente.

“Fue ante todo un cristiano comprometido con la Iglesia y el prójimo. Esposo y padre ejemplar, desinteresado, honesto y fiel a sus creencias”, dice un fragmento del recordatorio, que se instaló a días de cumplirse el 117 aniversario de su nacimiento.

La historia de Ladislao Iguaín fue intensa. Nació el 4 de septiembre de 1902 en Alegría de Oria, un pueblo del País Vasco español. En 1928 se recibió de veterinario en la Universidad de Zaragoza y cinco años más tarde se casó con Eduviges Zabala.

En su provincia de Guipuzcoa empezó a ejercer su profesión y tuvo a sus tres primeros hijos. También se destacó como futbolista en la primera división del club Zaragoza, pero lo abandonó cuando el deporte empezó a profesionalizarse porque, según explicaba, iba contra sus principios.

"Ladis" militó en el Partido Nacionalista Vasco y participó de la Guerra Civil Española en la defensa de Zumaya. Por eso tuvo que pasar meses escondido ante el riesgo de ser fusilado. Después logró ir con su familia hasta Francia para finalmente llegar a la Argentina en 1938.

Ya instalado en San Vicente, impulsó en el municipio la creación de un área de bromatología y zoonosis, de la que quedó a cargo. También trabajó como veterinario de forma particular. Y formó una gran familia, con nueve hijos: Miren, Bitoren, Mikel, Ladislao, Itziar, José Manuel, Fermín, Pedro y Luis. 

Su participación en la sociedad sanvicentina fue activa y permanente. Entre sus logros, se destaca que trabajó para la creación de la Cooperativa de Carniceros, que luego desembocó en el frigorífico de Alejandro Korn (ex Meatex, actual Santa Giulia) y que fue uno de los principales gestores y aportantes para que se instalara el Colegio Comercial, el primer secundario de San Vicente. También formó parte de las comisiones fundadoras de los Bomberos Voluntarios, el Instituto Popular Buscaglia, la Sociedad Española y la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos.

En la Iglesia también tuvo un rol protagónico. Fue catequista y ministro de la Eucaristía. Era una fuente de consulta para toda la comunidad de fieles. Junto al padre Eduardo Maffia, fundó el hogar Vicentinos y el hogar de ancianos parroquial, dedicados a personas de bajos recursos. Falleció en 1994, a los 92 años.

En el homenaje de ayer, recordaron la trayectoria y las cualidades de Ladislao, y hubo emoción entre los participantes.

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