Alberto Víttori tiene 60 años pero no sabe la fecha exacta de su nacimiento. Tampoco de dónde viene o quiénes son sus padres. Lo poco que pudo reconstruir es que fue abandonado a los pocos días de vida en San Vicente. Fue criado por una familia adoptiva pero el sueño de su vida es conocer a sus familiares de sangre.
La búsqueda la lleva adelante su compañera y esposa, Virginia Vázquez, quien pasó por una situación familiar y logró hallar a sus padres, por lo que sueña con que Alberto pueda pasar también por este hermoso momento.
Él sufre por su familia y quiere conocer su familia de sangre. Tiene un padrastro, una mamá que lo crió y hermanos de corazón, cuenta Virginia y añade: Él formó una familia, tiene hijos, pero toda la vida reclamó su familia: su mamá, su papá, sus tíos, hermanos, sus genes.
De su hallazgo tienen pocos datos, únicamente lo que le llegó a contar su madre adoptiva. Lo encontraron en la Estación de San Vicente, al costado de la vía, ya saliendo del pueblo. Lo encontraron dos chicos. Estaba envuelto en una manta. Era un bebé grande, largo, blanco, de ojos claros, ese es el recuerdo que tiene la mamá que lo crió, cuenta su mujer y añade: Los médicos dijeron que tenía de 25 a 30 días, más no. Estaba bien vestido, con una ropita buena. Por eso cree que sus padres son gente de más o menos dinero pero se podían ver obligados a dejarlo. Estiman que nació entre el 2 de enero y el 2 de febrero de 1950.
Junto a él, en su mantilla, tenía una mamadera. Quienes lo hallaron lo llevaron hasta el hospital y allí una mujer soltera, Lidia, decidió adoptarlo como su hijo. No obstante, Alberto recibió el apellido de quien luego fue la pareja de su madre adoptiva, Víttori, ya que fue inscripto mucho tiempo después. Recién a los 25 años tuvo documento, explicó su mujer y añadió: Es un hombre inteligente, laburador que logró tener una linda historia a pesar de esto.
Alberto actualmente vive en Moreno, pero pasó por otras localidades junto a su familia adoptiva. Esta familia en aquel entonces vivía en San Vicente, eran personas humildes. La chica era soltera, se casó y se fue de ahí, ahora está en San Martín. Nunca se preocuparon de buscar a su familia de sangre. Por eso yo quiero de toda alma encontrarle a su familia, porque sé que se puede. Alguien tiene que acordarse, alguien tiene que saber por qué o quién lo dejó ahí, culmina Virginia.
En caso de recordar los hechos o tener algún dato, comunicarse con Virginia al 11-3510-8899 o al 0237-467-5090.






