Si hasta hace una semana, los vecinos que utilizaban barbijos o tapabocas para salir a la calle eran mirados de forma extraña por muchos vecinos en San Vicente y Alejandro Korn, a partir de este miércoles la ecuación quedó completamente invertida. Ahora los que reciben las miradas de desconfianza son aquellos que no se apegan a la norma definida por un decreto del intendente Nicolás Mantegazza que establece como obligatorio el uso de barbijos.
Según pudo comprobar El Diario Sur, el acatamiento de la nueva medida es absolutamente masivo en San Vicente y Alejandro Korn. En las avenidas principales de las localidades cuesta encontrar personas que circulen con su boca al descubierto. En las calles interiores y en los barrios, donde no hay presencia policial y quizás se hacen trayectos más cortos, la situación es más relajada y se ven menos barbijos.
Las autoridades municipales coincidieron con el mismo diagnóstico del amplio cumplimiento de la medida, que a partir de hoy también es obligatoria en Capital Federal y desde el lunes también lo será en el resto de la provincia de Buenos Aires. Desde el área de Seguridad adelantaron a El Diario Sur que esta tarde habrá efectivos policiales controlando que los vecinos utilicen tapabocas y haciendo advertencias, aunque por ahora no castigarán con multas a los infractores, tal como establece el decreto firmado por Mantegazza.

En las calles se ven barbijos caseros y comprados de todo tipo y color. Muchos vecinos directamente desempolvaron bufandas y pañuelos. Otros hicieron máscaras transparentes con elementos como botellas de plástico. Entre comerciantes y transeúntes ya se venían utilizando hacía varios días, cada vez con mayor frecuencia.
El alto acatamiento de la nueva medida no disimula otro hecho: al igual que en todo el país, la cuarentena en San Vicente parece empezar a relajarse y se ve una gran cantidad de personas en las calles. Las colas de autos los semáforos y las dificultades para estacionar por la mañana y la tarde son casi las mismas que en épocas de economía abierta.

Como contó ayer El Diario Sur, las multas previstas en el decreto de Mantegazza para quienes no lleven tapabocas podrán ir desde los 2.400 pesos a los 216 mil. La normativa indica que en los locales comerciales se debe mantener una distancia entre el público de por lo menos un metro y medio, y que los responsables de los locales serán advertidos hasta dos veces, y a partir del tercer incumplimiento podrán ser sancionados.







