San Vicente

Arte y locura en el Centro Comunal de Alejandro Korn

El artista local Leonardo Tomazín presentó su muestra sobre adicciones “Suicidas de su propia enfermedad”. Hubo obras audaces y comprometidas.
domingo, 20 de diciembre de 2015 · 14:35

Es sábado a la noche y el salón de usos múltiples del Centro Comunal de Alejandro Korn permanece abierto. Hay movimiento: las puertas están desplegadas y la gente entra y sale. Mayoritariamente son jóvenes, aunque también hay personas mayores. No sabemos bien qué hay hasta que entramos: ahí sabemos menos. Lo que sobresale, en el centro del lugar, es una bañadera con una especie de ducha que hace circular un líquido violeta parecido al vino, pero que no es vino. Atrás tiene un caño del que prolijamente cuelga una toalla blanca impecable. Y en los costados se vinculan, hacia un lado, una escabrosa réplica de un cuervo negro, y hacia el otro, una no menos impactante máscara plateada, con pinches de metal, que parece un elemento de tortura.

Las cosas raras se apilan por todo el salón. Es arte contemporáneo, nada de otro mundo, pero verlo en Alejandro Korn produce un efecto hipnótico. Porque también se acercan algunos chicos de la calle a mirar. Y se ríen, y se hacen preguntas, y qué es eso, y por qué, y cómo, y qué loco, ¿no?

Hay una especie de cajón parado, atravesado por cuchillos y serruchos, que simula tener una persona adentro. Alrededor, en el piso, un círculo de pañuelos triangulares, como de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, lo delimita. También Hay un cubo de marihuana adentro de un vidrio, y alrededor, como custodiando algo enorme, están los muñequitos de todos los superhéroes de la Liga de la Justicia. Esa obra lleva el título de "Liga canábica”.

Y siguen un cuadro de un linyera en su lecho de muerte, del que sale una mesita de luz verdadera, llena de cartones de vino; una jaula que contiene billetes y una rata de mentira, que cobra vida (y da miedo) cuando se acciona una palanca que sobresale; una cocina tamaño real, horrible y desagradable, donde supuestamente se cocinan drogas; una oruga llena de flecos, que al tirar de una piola que hace las veces de cola despliega unas alas de paraguas y se convierte en mariposa fea, con ojos de luces rojas. Hay más: recorrer todo lleva un tiempo largo.

El responsable de toda esa revolución en el ex Centro Cívico se llama Leonardo Tomazín y tiene 30 años. Tomazín es un sencillo pero particular vecino de Alejandro Korn que trabaja en sus dos comercios, pero que se define –y con absoluta legitimidad- como un artista que aún no puede vivir del arte. La muestra que propuso el fin de semana último en el espacio municipal se llama "Suicidas de su propia enfermedad”, y tiene como tema principal a las adicciones, aunque también se sumaron algunas obras relacionadas a la violencia.

"El concepto general de esta muestra –le cuenta Tomazín a El Diario San Vicente- que es también mi primera exposición individual, es que hay mucha gente que es consciente y sabe de las consecuencias del consumo de drogas y alcohol, y también del juego. Y eso, entonces, depende de cada uno y es respetable. Pero también está bueno que nuestros chicos puedan saber qué pasa con esas cosas, lo bueno y lo malo, lo que generan las adicciones”.

Con un look y una cara que oscilan entre el ex cantante de oasis, Liam Gallagher, y el Alex de La Naranja Mecánica llevado al cine por Stanley Kubrick –aunque de bermudas y sandalias-, Leo Tomazín explica que pinta desde los cuatro años, y que sus andanzas "en la noche” interrumpieron su pasión por algún tiempo, pero que luego retomó, y desde los 18 años nunca abandonó la pintura. "Estudié Bellas Artes, pero abandoné al tiempo por rebeldía”, dice, y agrega: "Yo soy un artista que está todo el día pensando. Si voy por la calle distraído es porque estoy pensando en arte. Y no soy de esos que pintan cuatro cuadros al año, estoy todo el tiempo con eso. Para esta exposición son casi todas cosas que hice este año: he dormido muy poco, pero estoy muy contento”.

Acerca de su estilo y los elementos con los que trabaja, Tomazín amplía: "Hoy en día estoy tratando de hacer obras con los materiales que tenga a mano. Empecé con óleos, y me gustaba mucho la modalidad de la cinta de papel y la silicona, pero ahora uso todo lo que encuentro en la calle: desde basura, hasta plástico y nylon que después derrito. De fondo empleo acrílicos, pero después le agrego telas e hilo, y voy ensamblando”.

 

"La sangría de mi cuerpo”, una obra conceptual

En el marco su muestra "Suicidas de su propia enfermedad”, cuya temática principal son las adicciones, el artista Leonardo Tomazín ejecutó su obra conceptual "La sangría de mi cuerpo”. Para eso, tuvo que vencer la resistencia de su madre, sacarse la remera y meterse adentro de la bañadera con un líquido parecido al vino que había instalado en el Centro Comunal de Alejandro Korn. Y así realizar el acto que define con sus palabras: "Yo estoy en la bañadera llena de vino y me viene a visitar el cuervo, para preguntarme si me arrepiento de lo que hice la noche anterior. Yo me arrepiento, entonces no me come los ojos. Y ahí salgo con una máscara de tortura a ponerme la ropa, y a la gente le ofrezco el vino de mi sangre, la sangría de mi cuerpo”.

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