San Vicente

Arte y locura en el Centro Comunal de Alejandro Korn

El artista local Leonardo Tomazín presentó su muestra sobre adicciones “Suicidas de su propia enfermedad”. Hubo obras audaces y comprometidas.

Arte y locura en el Centro Comunal de Alejandro Korn
El Diario Sur

Es sábado a la noche y el salón de usos múltiples del CentroComunal de Alejandro Korn permanece abierto. Hay movimiento: las puertas están desplegadasy la gente entra y sale. Mayoritariamente son jóvenes, aunque también haypersonas mayores. No sabemos bien qué hay hasta que entramos: ahí sabemosmenos. Lo que sobresale, en el centro del lugar, es una bañadera con unaespecie de ducha que hace circular un líquido violeta parecido al vino, peroque no es vino. Atrás tiene un caño del que prolijamente cuelga una toallablanca impecable. Y en los costados se vinculan, hacia un lado, una escabrosaréplica de un cuervo negro, y hacia el otro, una no menos impactante máscaraplateada, con pinches de metal, que parece un elemento de tortura.

Las cosas raras se apilan por todo el salón. Es artecontemporáneo, nada de otro mundo, pero verlo en Alejandro Korn produce unefecto hipnótico. Porque también se acercan algunos chicos de la calle a mirar.Y se ríen, y se hacen preguntas, y qué es eso, y por qué, y cómo, y qué loco,¿no?

Hay una especie de cajón parado, atravesado por cuchillos yserruchos, que simula tener una persona adentro. Alrededor, en el piso, uncírculo de pañuelos triangulares, como de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, lodelimita. También Hay un cubo de marihuana adentro de un vidrio, y alrededor,como custodiando algo enorme, están los muñequitos de todos los superhéroes dela Liga de la Justicia. Esa obra lleva el título de "Liga canábica”.

Y siguen un cuadro de un linyera en su lecho de muerte, delque sale una mesita de luz verdadera, llena de cartones de vino; una jaula quecontiene billetes y una rata de mentira, que cobra vida (y da miedo) cuando seacciona una palanca que sobresale; una cocina tamaño real, horrible ydesagradable, donde supuestamente se cocinan drogas; una oruga llena de flecos,que al tirar de una piola que hace las veces de cola despliega unas alas deparaguas y se convierte en mariposa fea, con ojos de luces rojas. Hay más:recorrer todo lleva un tiempo largo.

El responsable de toda esa revolución en el ex Centro Cívicose llama Leonardo Tomazín y tiene 30 años. Tomazín es un sencillo peroparticular vecino de Alejandro Korn que trabaja en sus dos comercios, pero quese define –y con absoluta legitimidad- como un artista que aún no puede vivirdel arte. La muestra que propuso el fin de semana último en el espaciomunicipal se llama "Suicidas de su propia enfermedad”, y tiene como temaprincipal a las adicciones, aunque también se sumaron algunas obrasrelacionadas a la violencia.

"El concepto general de esta muestra –le cuenta Tomazín a ElDiario San Vicente- que es también mi primera exposición individual, es que haymucha gente que es consciente y sabe de las consecuencias del consumo de drogasy alcohol, y también del juego. Y eso, entonces, depende de cada uno y esrespetable. Pero también está bueno que nuestros chicos puedan saber qué pasacon esas cosas, lo bueno y lo malo, lo que generan las adicciones”.

Con un look y unacara que oscilan entre el ex cantante de oasis, Liam Gallagher, y el Alex de LaNaranja Mecánica llevado al cine por Stanley Kubrick –aunque de bermudas ysandalias-, Leo Tomazín explica que pinta desde los cuatro años, y que susandanzas "en la noche” interrumpieron su pasión por algún tiempo, pero queluego retomó, y desde los 18 años nunca abandonó la pintura. "Estudié BellasArtes, pero abandoné al tiempo por rebeldía”, dice, y agrega: "Yo soy unartista que está todo el día pensando. Si voy por la calle distraído es porqueestoy pensando en arte. Y no soy de esos que pintan cuatro cuadros al año,estoy todo el tiempo con eso. Para esta exposición son casi todas cosas quehice este año: he dormido muy poco, pero estoy muy contento”.

Acerca de su estilo y los elementos con los que trabaja,Tomazín amplía: "Hoy en día estoy tratando de hacer obras con los materialesque tenga a mano. Empecé con óleos, y me gustaba mucho la modalidad de la cintade papel y la silicona, pero ahora uso todo lo que encuentro en la calle: desdebasura, hasta plástico y nylon que después derrito. De fondo empleo acrílicos,pero después le agrego telas e hilo, y voy ensamblando”.

"La sangría de mi cuerpo”, una obra conceptual

En el marco su muestra "Suicidas de su propia enfermedad”,cuya temática principal son las adicciones, el artista Leonardo Tomazín ejecutósu obra conceptual "La sangría de mi cuerpo”. Para eso, tuvo que vencer laresistencia de su madre, sacarse la remera y meterse adentro de la bañadera conun líquido parecido al vino que había instalado en el Centro Comunal deAlejandro Korn. Y así realizar el acto que define con sus palabras: "Yo estoyen la bañadera llena de vino y me viene a visitar el cuervo, para preguntarmesi me arrepiento de lo que hice la noche anterior. Yo me arrepiento, entonces nome come los ojos. Y ahí salgo con una máscara de tortura a ponerme la ropa, y ala gente le ofrezco el vino de mi sangre, la sangría de mi cuerpo”.

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