"La Nona, de "Tito Cossa, es un clásico universal, unalectura obligatoria en todos los secundarios del país y, en su representaciónteatral, una pieza irreverente que viene haciendo reír al público desde suestreno en 1975. Su puesta en escena en San Vicente, de la mano del inoxidablePepe Soriano, cautivó a una audiencia de 160 personas que respondió conaplausos y carcajadas por más de una hora y media.
La historia que la obra cuenta es sencilla: la Nona (PepeSoriano) es una viejita italiana de esasque llegaron al país creyendo que arribaban al granero del mundo y que,finalmente, acechadas por la realidad, vieron pasar las crisis, los gobiernos ylas inflaciones. Su familia es como en cualquier sainete- colorida yvariopinta: Chicho (Hugo Arana) es un músico frustrado que, con la excusa decomponer un tango, no trabaja y vive a costas de su hermano Carmelo (Miguel Habud), quien no es más que el prototipo de trabajador sacrificado que empeñasu vida en pos del bienestar de su familia. También están Don Francisco (MiguelJordán), un vecino que, presentado como una salvación, pasará a ser una cargapara la familia, y las mujeres: Anyula (Mónica Villa), Martita (SabrinaCarballo) y María (Patricia Durán). Todo este crisol de personajes convive conesta siniestra abuela que , presa de un hambre imposible de apaciguar, reclamacomida a montones. La anciana pide y pide cada vez más cosas para "mangiare al punto tal de llegar aconvertirse en una carga insostenible para la endeble economía familiar. La platase va terminando y, entonces, el grupo decide tácitamente deshacerse de laNona, pero, en el intento, terminarán siendo devorados por la invencible viejade Soriano.
La universalidad deesta obra, que en su superficie se muestra adornada por los hilarantes clichésde la familia italiana, se da por su eje estructural: el poder. La Nona no esotra cosa que la representación del poder que oprime y succiona a los másdébiles y los obliga a trabajar por su insaciable causa. "La Nona es aquellacosa que a cada uno lo devora, definió alguna vez, preciso, Carlos Gorostiza,primer director de la obra.
En diálogo con El Diario San Vicente, Pepe Soriano, a medidade quien fue hecho el personaje por "Tito Cossa, aseguró que la vigencia de lapieza se da "porque está hablando del poder Cuando se habla del poder es algouniversal. El poder no desaparece. ¿Dónde está el poder? No sabemos, no tienecara. ¿Qué representa el mítico personaje para Soriano? "Esa nona representa,por ejemplo, a los fondos buitre, o a los ingleses quedándose con las Malvinas.Ellos son la Nona porque nos quieren comer. Todos los que se quieren comer a laArgentina son la Nona. Y es evidente que dentro de la Argentina tienen algunossocios, porque si no sería imposible. Si la puerta está cerrada no es fácilabrirla: alguien tiene que dejarla entreabierta para poder meter el pie ypasar.
En sintonía, el impecable Hugo Arana, tras despacharse conuna humorada ("Buenas noches, mi nombre es Carmen Barbieri), explicó por quéeligió La Nona: "La elijo porque es un clásico extraordinario, un símbolouniversal. Esta obra se estrenó en el año `77 y "Tito Cossa quiso contar elpoder del fascismo; por eso a la Nona nunca la interpretó una actriz, siempreun hombre. Esto quiere decir que no hay una identificación con una abuelita.Pero como el fascismo, esa abuela seduce y se alimenta de las víctimas. Y hoyesta obra no pierde vigencia.
Consultado por las dificultades a la hora de encarnar unpersonaje tan demandante como la Nona, Soriano, que ya había interpretado alpersonaje en su versión cinematográfica en 1979, aseguró: "Lo complejo es quetengo que estar con el temblequeo permanente,con la utilización del dialecto y también tengo que trabajar con la caraarrugada, no hay otra alternativa. "De todas maneras a mí no me costó porquede alguna manera yo lo había inventado, no exactamente este personaje pero sí había hecho muchos viejos, afirmó el joven Soriano, de 85 años.






