Música

Pedro Aznar íntimo en San Vicente

El ex Serú Girán se presentó con un show unipersonal en el Club Deportivo San Vicente ante más de 300 personas. Virtuosismo y música popular.
viernes, 10 de julio de 2015 · 14:56

El referente del rock nacional Pedro Aznar se presentó el pasado jueves en el Club Deportivo San Vicente con un show íntimo que disfrutaron más de 300 personas. A sala llena, el ex Serú Girán se lució con su show unipersonal, en el que repasó gran parte de su carrera y paseó por diferentes estilos y composiciones de otros íconos de la música popular.

El espectáculo, que empezó a las 20 y se extendió por casi dos horas, mostró a un Aznar íntimo que hizo gala de su versatilidad con diferentes géneros, como el rock, la zamba, el tango y las baladas. El público, que llenó el salón de eventos del Deportivo, disfrutó de un show ameno que tuvo condimentos para todos los gustos. El ex bajista de Pat Metheny se retiró ovacionado a pesar de no haber interpretado ninguna canción de Serú Girán.

Enigmático, Aznar comenzó su presentación desde atrás del escenario, cantando acapellala clásica Una palabra. Ya sobre las tablas y tras recibir los aplausos correspondientes, el gran bajista del rock local se calzó la primera de las muchas guitarras que haría desfilar a lo largo del show. "Si no me equivoco es la primera vez que estoy acá, así que tenemos un largo camino por recorrer”, saludó Aznar, a quien desde el público le recordaron que ya había estado presente en San Vicente con Serú Girán, en algún inexacto punto de los años ´80.

Ya en el ruedo del concierto, una pantalla proyectaba imágenes que acompañaban las canciones y la magnética figura de Aznar. La balada Una nube, del chileno Nano Stern ("Un abrazo trasandino para aquellos que nos robaron la copa”); la zamba Las Manos de mi madre, de Peteco Carabajal; Ideología, propia de Aznar, interpretada de forma impecable con una guitarra de doce cuerdas, se sucedían ante un público que admiraba la calidez y la profundidad de la música del multi-instrumentista.

En aquel punto, se vivió en el Deportivo un momento poco usual para un recital de música popular que, sin embargo, tuvo una gran aceptación por parte de la gente. Aznar grabó durante tres minutos una base de bajo que luego reprodujo para tocar y cantar encima la romántica Perdón, de Mil noches y un instante, su último disco.

Después aparecieron con fuerza dos canciones que Aznar aseguró haber concebido con "dos amigos que dejaron un legado increíble para la música”. Con aire litoraleño, surgía Río secreto –compuesta junto a Teresa Parodi- y con talante rioplantense se imponía Crisis, un tango –estrenado en San Vicente- cuya letra pertenece al maestro Horacio Ferrer. Seguía la clásica Zamba para olvidar y el círculo tradicionalista se cerraba con la zamba La pobrecita, de Atahualpa Yupanqui, cuya imagen alumbraba a Aznar desde atrás del escenario.

El público se entusiasmaba y hasta se animaba a la difícil tarea de seguir la puntillosa voz de Aznar cuando arremetían Barro Tal Vez, de Luis Alberto Spinetta; la psicodélica Strawberry fields forever–versión eléctrica de corte indie- y la balada Julia, ambas de The Beatles. El romance con la gente se coronaba con Confesiones de invierno, la descarnada historia setentista que Charly García relataba desde Sui Generis y que Aznar revivía en el Deportivo.

Maldigo del alto cielo, de la chilena Violeta Parra, era la pieza que Aznar elegía para cerrar la parte formal del show, que, cinco minutos después y tras el cálido "olé olé olé, Pedro” de los sanvicentinos, comenzaría su etapa final. La Lisa de Gustavo Cerati abría el encore y Quedándote o yéndote, de Spinetta, era transmitida de forma conmovedora por Aznar que, en ese punto del show, lograba su mayor punto de conexión con los espectadores. El recital terminaba con Todo amor que exista en esta vida y Aznar era aplaudido de pie por los sanvicentinos, que se negaban a abandonar el recinto en busca de un contacto con el protagonista.

Tras el show, Aznar, hábil, esquivó a los fans y a la prensa al salir por una puerta alternativa del Club Deportivo. Lejos del estilo sobrio que mostró durante el show –pantalón y camisa de jean-, testigos aseguraron que, al retirarse, el bajista vestía un llamativo tapado de terciopelo rojo. Apurado, hizo arar su auto al salir y así se despidió de San Vicente.

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