Rugby juvenil

La M16 de Porteño aplastó a Las Heras

El equipo de menores de 16 años del club sanvicentino se impuso el último sábado como local por 34 a 7 y hubo una fiesta de tries y buen rugby. La proyección de un equipo que promete y que ya sueña con la Primera.

La M16 de Porteño aplastó a Las Heras
El Diario Sur

El equipo de menores de 16 años de Porteño le ganó el últimosábado como local a Las Heras Rugby Club por 34 a 7. El partido, que desde unprincipio se presentaba como un duelo parejo, fue dominado de punta a punta porlos sanvicentinos, que sacaron una gran ventaja en el score a partir delsegundo tiempo.

Teño, que mostró su mejor faceta en el sector ofensivo, sumósus excelsos 34 puntos gracias a los dos tries de Valentín Cáceres, los dos deJonathan Hermosilla y a los de Facundo Ramos y Miguel Garcés. Franco Rodríguez,por su parte, sumó las conversiones. Y desde el lado de Las Heras, sólo hubo untry, con su respectiva conversión.

La cómoda victoria ante un rival duro, por el torneo oficialde la URBA, no hace más que confirmar a la M16 de Porteño como el equipoprometedor y aguerrido, que, según confían en el club ubicado en la zona ruralde San Vicente, tiene grandes proyecciones de cara al futuro. El entrenador,Jodi Noceda, asegura: "Cuando estos chicos suban a Primera, van a ser losencargados de darnos el ascenso al grupo III. Son buenísimos”.

Ya en la parte final del campeonato –sin chancesmatemáticas, pero con la tranquilidad de haber mostrado a lo largo del certamenun rugby de primer nivel- los chicos de Teño se preparan para afrontar lospróximos partidos y después, luego de un descanso, "ponernos con todo con lapretemporada para dar el batazo el año que viene”.

El partido

En la antesala del encuentro, Las Heras se presentaba comoun desafío complicado, para nada accesible, que Porteño sólo podría sortearfavorablemente con un juego parejo y equilibrado. Y eso fue lo que ocurrió. Enel arranque, durante los primeros minutos, los sanvicentinos se toparon con unrival duro y agresivo, que buscaba atacar sin complejos, aunque mostrabagrandes deficiencias para llegar al try.

Los locales, en tanto escatimaban en la búsqueda del tackle,eran más decididos en la ofensiva y, con variantes, abrían el marcador,dominando el juego. Con una importante tenencia de pelota y una atractiva luchacuerpo a cuerpo, los de San Vicente prevalecían en todos los sectores de lacancha, pero, apelotonados en el juego central, no lograban marcar tries ydespegar en el marcador.

Así, con Porteño arriba y sin tantos en contra, terminaba laprimera parte, aunque nada aseguraba que el desarrollo del partido no pudieracambiar. Y es que de hecho, durante los primeros minutos del complemento, LasHeras marcaba su primer try y amenazaba con seguir llegando.

Sin embargo, después de ese ‘tirón de oreja’, el equiposanvicentino mostró un claro cambio de actitud y en su forma de encarar elrugby. Abriendo la cancha, haciendo un interesante juego de manos y, sobretodo, con un despliegue ofensivo avasallante, sacaba una luz de distancia en elmarcador gracias los tries de Cáceres, Hermosilla, Garcés y Ramos. Los hermanosJuliá, por su parte, se destacaban en la lucha de la mitad del campo. Y la notasobresaliente de la tarde ingresaba desde el banco de suplentes: JonathanFarías, un jugador obediente y batallador, aportaba en los minutos finales delpartido la dosis de fiereza que Porteño pedía a gritos.

Con todo, la matriz de los de azul y celeste –el intensojuego de ataque sostenido por un aceitado engranaje colectivo- no daba lugar ala elección de una figura excluyente: los quince jugadores que estuvieron encancha tuvieron una importancia fundamental a lo largo de los 80 minutos.

Así, sobre el final, el encuentro se volvió un monólogo delos de San Vicente, que aplastaban a su rival de punta a punta y, buscando porlos extremos, lo llenaban de tries. En ese sentido, hubo corridas conmovedorasy, además, en el contacto, Porteño prevaleció con contundencia y autoridad. Yaunque, es cierto, le faltó algo de tackle, en el cierre mostró una indudablesolidez defensiva expresada en su mayor virtud: el juego en campo contrario.