San Vicente

Detuvieron a siete policías de Domselaar por las torturas en la Subcomisaría

Lo dispuso la fiscal de la causa. Están acusados de “severidades y vejaciones”. Cinco presas del destacamento de Domselaar los habían denunciado.
jueves, 31 de marzo de 2016 · 09:04

Seis policías que cumplían funciones en la Subcomisaría de la localidad sanvicentina de Domselaar fueron apresados ayer, acusados por maltratos a detenidos, según informó la fiscal penal de La Plata, Virginia Bravo.

Bravo dijo a la agencia estatal Télam que los policías están acusados de los delitos de "severidades y vejaciones” en perjuicio de detenidos –hombres y mujeres- que eran sometidos a vejámenes sistemáticos en el destacamento policial de Domselaar. Además de los siete efectivos policiales que se encuentran presos, existiría otro oficial acusado, que por estas horas es buscado por la Justicia.

Tras la detención de los policías, el ministerio de Seguridad bonaerense resolvió separarlos de inmediato de la fuerza, según reveló ayer Télam.
La denuncia se inició a principio de mes cuando la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que preside el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, intervino para garantizar un rápido traslado a cinco mujeres detenidas en esa comisaría y que ante una inspección del Comité contra la Tortura reportaron que permanecían en "aislamiento extremo" y sufrían en maltratos.

Tras una recorrida de integrantes de la Comisión, la Fiscalía de Brandsen inspeccionó el lugar y comprobó que las mujeres, de entre 20 y 30 años de edad, eran alojadas juntas en una celda de 3 por 4, con sólo dos camas de cemento y un excusado.

Luego de que la CPM presentara esa denuncia, la Justicia dispuso el trasladado de las detenidas a la Alcaidía Nº 3 de La Plata. La fiscal Virginia Bravo les tomó declaración y comenzó a investigar los hechos.

El horror en el pueblo

Según el detallado informe, que había presentado la CPM las cinco detenidas tienen entre 20 y 30 años de edad, y algunas de ellas son madres. "Permanecían alojadas todas juntas en una celda de tres metros por cuatro, con sólo dos camas de cemento y un baño que se tapaba de manera recurrente. Dormían en el piso sobre colchones que sus familiares les habían traído. No tenían acceso a cuidados médicos de ningún tipo ni recibían alimentos. Sólo comían lo que sus familiares alcanzaban cada día a la dependencia policial. Estaban encerradas las 24 horas, en aislamiento extremo”, aseguraba la acusación.

Las mujeres también habían denunciado que en los últimos meses fueron víctimas de torturas sistemáticas por parte de los policías encargados de su cuidado, todos agentes varones, pese a tratarse de una dependencia destinada únicamente a mujeres. A esas condiciones se sumaron las agresiones físicas, psicológicas y verbales; abuso sexual y hostigamiento permanente por su condición de mujer: "Están acá por putas”; "Sus familias saben que son putas”, eran algunas de las frases con las que convivían.

Un equipo del Comité contra la Tortura de la CPM inspeccionó el lugar e intervino para garantizar un rápido traslado que permita salvaguardar la integridad de las mujeres. Según informaron desde el organismo, al ingresar a la celda donde permanecían detenidas, se percibió rápidamente un clima de hostigamiento y violenciaque las obligaba a permanecer en silencio. Luego reconocieron estar amenazadas por los policías. Al momento de la entrevista, presentaban síntomas de estrés post traumático: episodios de llanto, temblores, imposibilidad de sostener la mirada.

Entre los episodios narrados refirieron a la noche del 31 de diciembre, cuando varios agentes policiales ingresaron a la celda, les entregaron una sidra, las agredieron verbalmente y amedrentaron violentamente, lo que motivó que salieran al patio. Con las detenidas allí, los efectivos se subieron al techo enrejado y comenzaron a masturbarse mientras les gritaban "a ver a quien le cae este guascazo”.

Además, el informe agregaba que esa misma madrugada alrededor de las 4, un agente comenzó a arrojarles petardos dentro de la celda y a amenazarlas diciéndoles que les iban "a meter un tiro en el culo por putas” y que se iba a justificar diciendo que "habían querido escaparse”. La secuencia de la noche entera las aterrorizó completamente.

En otra ocasión, a una detenida la obligaron, mientras la golpeaban, a limpiar con una tapita de gaseosa una letrina colmada de excremento.

En el relato, las presas mencionaron ser testigos de un hecho ocurrido a mediados de enero: la tortura de un hombre que fue ingresado a una celda contigua. Escucharon ruidos que confirman que fue golpeado y torturado con picana eléctrica. Luego, el detenido fue vestido con ropa íntimade las detenidas y abusado.



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