Una vecina de 52 años evitó que le roben el último lunes ensu casa de Alejandro Korn, luego de enfrentar a palazos a tres delincuentes queintentaban ingresar en su garaje. En la pelea, la mujer recibió algunos cortesde arma blanca, pero logró que los invasores se vayan.
El hecho ocurrió cerca de las 15.30, en la casa de María de losÁngeles Villanueva, ubicada frente a las vías del ferrocarril, en el pasaje LosCazadores de Alejandro Korn, a media cuadra de la avenida San Martín. La mujermiraba la televisión con sus cuatro nietos en su casa, que queda en el fondo dela propiedad, cuando sintió ladrar a la pequeña perra de la familia.
"Primero me asomé y no vi nada, pero después escuché másruidos y encontré a tres chicos jóvenes tratando de forzar la puerta del garaje,le dijo Villanueva a El Diario San Vicente. "Entonces agarré un palo que teníaen el taller y salí; cerré bien la puerta para asegurarme de que no entren.
En ese punto, la mujer sorprendió a los tres jóvenesdelincuentes atacándolos con el potente cilindro de madera. "Uno de ellos sacóuna cuchilla grande de carnicero y empezamos a pelear. Yo le pegué en el hombroy él me tiraba puntadas a la panza, contó la mujer. "Hasta que le pude acertarun golpe en el brazo y tiró la cuchilla. También le di a los otros dos, ysalieron corriendo, relató Villanueva, quien al terminar la pelea tenía cortessangrantes en el vientre y en los brazos.
Según la mujer, mientras escapaban los delincuentes legritaron: "Te vamos a matar, vieja de mierda. Dos salieron en dirección a lacalle San Martín y el otro se fue para el predio del ferrocarril. "Nos vemosahí, Sebi, exclamaron. Pasados 20 minutos, llegó un móvil de la Policía, y unoficial decomisó el cuchillo del agresor, que todavía estaba tirado en el piso.Por la noche, Villanueva asentó la denuncia en la Comisaría de Alejandro Korn.
Ana María es una vecina de toda la vida de Alejandro Kornsin mayores experiencias en el uso de armas. Pero cuando sintió que su vida yla de su familia estaba en peligro no dudó: "Me dio algo de miedo con los viintentando entrar, pero una vez que salí afuera con el palo no sentí más nada.De las heridas me di cuenta recién a la noche.
En la cocina de su casa, rodeada por sus cinco nietos, AnaMaría asegura que no se arrepiente. "Yo por mi familia hago cualquier cosa, yno voy a dejar que los lastimen ni que se llevan lo que uno pudo conseguir contantos años de sacrificio, afirmó la mujer. Y agregó: "No es mi culpa si aesos pibes los padres los abandonó y el Estado no hizo nada por ellos.
El marido de Ana María es Hugo Belmonte, de 60 años, untrabajador del ferrocarril que se desempeña como señalero en la estación deAlejandro Korn.






