El Libertador José de San Martín, el Papa Francisco y lagobernadora María Eugenia Vidal. Esas son las únicas figuras que conviven enlas paredes de la oficina del intendente en la Municipalidad de San Vicente.Mauricio Gómez, el jefe comunal encargado de esa austera decoración, hablapausado y tranquilo. Repasa los primeros 150 días de su gestión y repite una yotra vez que "estamos encaminados.
-Hace un año atrástodavía no te habías decidido a ser candidato, ¿cómo te cambió la vida al convertirteen intendente?
-A nivel personal, más que nada se trata de manejar lostiempos, porque en esto no hay horarios: surgen cosas a cualquier hora del díay tenés que estar presente para dar soluciones a los vecinos. Pero ya nos estamosacostumbrando a esta nueva actividad que es llevar adelante el Municipio. Encuanto a la intensidad, no nos asusta para nada porque siempre fuimos gente detrabajo.
-¿Con qué teencontraste cuando asumiste?
-En primera instancia, un gran desorden adentro del palaciomunicipal. Había papeles en cualquier lugar, muchos trámites sin concretar,habilitaciones sin dar. En líneas generales, muy desorganizada la parteadministrativa, más allá de la buena voluntad del personal. Y ahora hemosmejorado mucho en ese aspecto, estamos muy encima para agilizar los trámites.Eso se traduce en una mayor comodidad para los vecinos y en más ingresos parala Comuna e inversiones para el pueblo.
-¿Y por fuera de lamunicipalidad cómo era la situación?
-Era similar: muy desorganizados todos los elementos yherramientas de calle que precisamos para ir a trabajar. El corralón estabadevastado, fuera de actividad, con empleados que no tenían nada para hacerporque no había máquinas. Y bueno, rápidamente empezamos a reparar maquinaria yrecuperamos todo lo que fue posible. Y ya para este año vamos a incorporar ochonuevos vehículos pesados para dar soluciones en zanjeo y mantenimiento decalles, que es lo que los vecinos vienen pidiendo con justa razón.
-¿Qué te dicen losvecinos?
-Los vecinos están siempre atentos al día a día de lo queestá pasando en San Vicente. En general estamos muy bien, pero lejos de loideal. Tenemos que llegar a los barrios. Estamos en deuda, pero no porcapricho: no sirve que vayamos sin nada, tenemos que ir con soluciones. Y paraeso estamos trabajando. Pedimos un crédito de 12 millones de pesos al BancoProvincia para la compra de maquinarias que van a salir a las calles y van asolucionar los problemas concretos.
-¿Cómo ves el futurode San Vicente?
En el corto plazo, si Dios quiere vamos a tener laposibilidad de realizar obra pública en los barrios, con asfaltos, mejorados yluminarias. También se van a instalar cloacas en Alejandro Korn y Domselaar. Yesperamos recuperar el espejo de agua de la Laguna del Ojo para la primavera.Eso va a ser el puntapié para instalar turísticamente a San Vicente, dándoleademás un fuerte impulso a la Quinta de Perón. Ya está confirmado que laProvincia se va a encargar de sanear el basural a cielo abierto de la Ruta 58,eso es muy importante. Por otro lado, en seguridad estamos por sumar unas 100cámaras en todo el distrito, que, con las 50 que ya tenemos, van a funcionarcoordinadas por un centro de monitoreo.
-¿Cómo está lasituación en el área de salud?
-En el hospital, más allá de que ni la gente ni nosotrosvamos a estar conformes nunca, hemos nombrado a más de 50 profesionales paramejorar la atención. Pusimos cinco ambulancias en funcionamiento, y estamos encamino para sexta. En poquito tiempo vamos a reinaugurar la sala de atenciónprimaria de Domselaar, y también la de Alejandro Korn que queda al lado delColegio Yapeyú, con guardias de 24 horas.
-¿Quiénes integran tucírculo de confianza en el día a día?
-Bueno, el principal apoyo es el del grupo que caminó estaselecciones a partir de que decidí ser candidato. Es un grupo muy sólido,encabezado por (el jefe de Gabinete) Federico Cantó y (el secretario de Gobierno)Alejandro Magnetti. Tenemos muy buen diálogo y somos muy abiertos. Y despuésestá el apoyo de mi familia, que es constante, y que trabajamos todos los días,dentro y fuera de las oficinas.
-¿Cómo te imaginásdentro de tres años y ocho meses, cuando se termine tu mandato?
-Me veo más viejo y más flaco, eso seguro (risas). Nos vemoscon la satisfacción de haberles llegado a todos con un cambio y que la genteesté contenta. Y en las próximas elecciones a intendente quien siga o quienvenga se encuentre con un San Vicente mucho mejor que el que recibimosnosotros.
-Vos nunca habíasparticipado en política, ¿cómo te recibieron los dirigentes locales?
-El político de toda la vida es muy fanático en sus ideales.Eso es lo que yo veo de afuera, más allá de que ahora soy político. Yo nosiento el fanatismo que sienten otros tipos que trato día a día. Para mí, hacerpolítica es llevar adelante una buena gestión y lograr cosas para los vecinos.Si se deja de lado el pensamiento sesgado y el pase de facturas va a ser lasolución para el país.
-En la apertura desesiones del Concejo Deliberante dijiste que el próximo año no querías ver las banderas de las agrupaciones políticassino solo una, la de San Vicente. Suena muy lindo eso, ¿pero cómo se lleva a lapráctica?
-Bueno, en primera instancia eso es literal, porque estamostratando de crear una bandera para San Vicente, como muchos otros Municipios yatienen. Y si Dios quiere en la próxima apertura de sesiones la vamos a ver enel Concejo Deliberante. Y queremos que detrás de esa bandera estén todos lospolíticos, con su fanatismo, pero volcados a trabajar por los vecinos. No va aser imposible, hay que demostrarles día a día que nuestras propuestas sonbuenas, y animarse a pensar en grande. Tenemos que tirar para adelante sinbanderías políticas.






