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San Vicente

Eduardo Althabe, el vecino de San Vicente que “persiguió” a Samid

Fue ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia y clausuró uno de los frigoríficos del Rey de la Carne.

El productor rural de San Vicente Eduardo Althabe fue el primer ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, entre 1995 y 1999. En diálogo con El Diario Sur, recuerda que una de sus principales “luchas” en ese cargo estuvo en la aplicación de mayores controles sobre la industria frigorífica, que tenía altos niveles de informalidad. Así fue que su cartera llegó a quitarle la licencia para trabajar al frigorífico que Alberto Samid tiene en Cañuelas. El hecho ocurrió en 1996, cuando se inició la causa por evasión impositiva por la que ahora “el Rey de la Carne” quedó detenido en la isla de Belice.

Para Althabe, la puja con Samid se volvió un conflicto de alta intensidad. “Al día siguiente tenía una protesta en la puerta del ministerio”, comentó. “Les dije a los trabajadores que no me reclamaran a mí, sino a su jefe que era el que hacía las cosas mal”, sostuvo. El problema con la planta de Samid en Cañuelas era que no cumplía con las medidas sanitarias exigidas por el Servicio Nacional de Calidad Agroalimentaria (SENASA).

La historia de Eduardo Althabe

Althabe participó durante décadas como dirigente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), una de las entidades rurales más influyentes del país y fue su presidente en dos ocasiones. Desde ese lugar fue convocado por el entonces gobernador Eduardo Duhalde para dar un salto a la función pública.

Ahora, con 84 años, sigue trabajando el campo ganadero que su padre compró en San Vicente en la década de 1930. En su casa de la calle Almirante Brown recibe a El Diario Sur y recuerda los episodios más destacados de su vida y expresa su mirada sobre el sector rural en el distrito. “Necesitamos que mejoren los caminos”, repite varias veces a lo largo de la entrevista.

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Althabe nació en la Capital Federal pero a los pocos meses su familia se instaló definitivamente en San Vicente, en un campo al que se accede por el “Camino del Portugués”. Se formó en las actividades rurales y dice que a los cuatro años ya montaba a caballo. Su actividad principal siempre fue la ganadería y asegura que en la década del 50 tuvieron los primeros tractores de la zona.

Pero accedió a una educación privilegiada: hizo la secundaria en la Escuela Superior de Comercio Pellegrini, una de las más prestigiosas del país. No quiso continuar con una carrera universitaria, pero en esas aulas surgió su “vocación de servicio”, como el define su pasión por la política sectorial y partidaria.

La experiencia como dirigente rural y el “camionetazo”

Su debut como representante rural se dio en 1975, cuando lo eligieron delegado ante Carbap de la Sociedad Rural de General Madariaga, donde había comprado campos. Integró la comisión directiva de Carpab y fue electo presidente para el período 1980 – 1982. Vivió con intensidad los últimos años de la dictadura y la transición democrática. Entre los hechos más destacados de esa época, Althabe anota una inundación enorme que vivió la provincia. “Hicimos una recorrida en helicóptero y se veían vacas ahogadas apiladas”, describe. También una reunión con el ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Bernardo Grispun, que subestimó un problema económico que el país aún no puede resolver. “La inflación en seis meses se acaba”, dijo, despreocupado.

En 1990 Althabe volvió a ser presidente de Carbap, y esta vez fue uno de los organizadores de un “camionetazo” masivo de productores rurales que protestaban contra el gobierno de Carlos Menem por la desventaja del tipo de cambio.

En 1995, llegó el llamado de Duhalde. Althabe había trabado una buena relación con el entonces gobernador bonaerense a partir de reuniones relacionadas a la situación del campo. Llegaron a compartir algunos asados en las visitas que el mandatario provincial hacía a San Vicente, donde tiene su quinta de descanso.

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Los cuatro años de ministro junto a Duhalde

“Estaba paseando por un shopping con mi señora y me llamó Duhalde a mi celular. Me convocó a una reunión en el Hotel Alvear y ahí estuvimos varias horas. Me hizo la propuesta y le dije que sí. Asumí a los pocos días”, rememora. Althabe debutó como subsecretario de Agricultura, con el objetivo de crear la estructura del ministerio de Asuntos Agrarios, que se escindió del de Producción. Actualmente esa cartera se llama Agroindustria. Estuvo en el cargo hasta 1999, es decir que completó el segundo mandato de Duhalde en la gobernación.

“Fue una experiencia muy buena porque había planificaciones a largo plazo y se cumplían. La provincia tenía superávit, se inauguraba una escuela por semana, fue una muy buena época”, resalta. Y marca dos programas que llevó adelante su ministerio como sus principales logros: uno de fomento a la producción de miel, y otro de apoyo crediticio a la ganadería, que aumentó la producción y tuvo una tasa de cobrabilidad del 98 %, según explica.

Por entonces, su ritmo de vida era distinto a la tranquilidad de ahora. Trabajaba hasta las 20 horas todos los días en su oficina, pero también hacía recorridas por el interior provincial. Se movía en el auto oficial con chofer, o en aviones o helicópteros de la flota provincial. Podía tener a media tarde una recorrida por un tambo en Tandil y llegar a cenar a su casa. Cuando necesitaba reunirse con Duhalde, aprovechaba los viajes en el auto del gobernador desde San Vicente a La Plata.

“Es muy difícil que alguien acepte trabajar en el campo si va a quedar aislado”

“Hace 50 años los caminos rurales estaban mejores que ahora. En San Vicente y en casi toda la provincia. En el Camino a las Once Bocas se podía andar a 120 kilómetros por hora y hoy está totalmente deteriorado”, enfatiza Eduardo Althabe sobre la situación del campo en San Vicente.

“Lo que la gente de campo necesita es conectividad: buenos accesos, tener señal en los celulares, luz e Internet. Sin eso es muy difícil que alguien vaya a trabajar a un campo, porque queda aislado. Ni siquiera tienen garantizada la educación para los chicos”, agrega el ex ministro. Y resalta las complicaciones para conseguir personal que tienen los productores locales, que compiten con ofertas cercanas de trabajo urbano. “Tenemos todo lo malo de los sectores urbanos, sin los beneficios”, se queja. Marca la problemática de la inseguridad en la zona rural. Y también remarca que las tierras de la zona son de baja calidad, mayormente solo aptas para ganado, a excepción de algunas lomas cercanas a Cañuelas.

 

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