Cosas nuestras

Fin de semana a pura tradición en el predio Identidad Nacional

Se realizaron diversas actividades gauchescas a lo largo del viernes, sábado y domingo. Hubo entrevero de tropillas, prueba de riendas, sortijas y más.
jueves, 17 de diciembre de 2015 · 10:12

Entrevero de tropillas. Ese antiguo juego criollo fue la clave del evento gauchesco que se llevó a cabo el último fin de semana en el predio Identidad Nacional de San Vicente, organizado por la Comisión de Festejos Tradicionalistas de esta ciudad.

El festival, que se extendió desde el viernes hasta el domingo, congregó a lo largo del fin de semana a más de seis mil personas que se acercaron a disfrutar de los diversos espectáculos tradicionalistas que se presentaron: desde la vedette principal, el entrevero de tropillas, hasta las infaltables corridas de sortijas y los shows de folklore.

 

Un viernes entre vacas y peludos

La acción en el predio de la vieja estación de San Vicente comenzó el viernes por la tarde, con la heterodoxa pero divertida "carrera de peludos”, un juego en que los concursantes –que suelen ser adolescentes y chicos- deben correr llevando un quirquincho en una carretilla, sin que el animal se caiga.

Luego siguió la competencia de ordeñe de vacas. En esa instancia los competidores debían extraer leche de los vacunos con el método tradicional –con las manos-, y el que mayor cantidad líquido juntaba en su balde, se quedaba con la victoria. Como jurados, supervisando el ordeñe y el pesaje en las balanzas, estuvieron presentes alumnos de la escuela agraria de San Vicente.

Para coronar la jornada, hubo presentaciones artísticas al ritmo del folklore en el escenario montado en el predio.

Sábado de recorrida y baile

En el segundo día de festival, las actividades arrancaron temprano con una clásica corrida de sortijas. Y casi simultáneamente, en otro sector del campo, hubo una prueba de riendas entre menores. Así, los pequeños paisanos probaron sus habilidades como jinetes esquivando tambores de 200 litros a la mayor velocidad posible, hasta llegar a la consagración de un ganador. Para la entrega de premios, el intendente de San Vicente, Mauricio Gómez, se acercó a distinguir a los primeros puestos.

Y en ese punto del sábado llegó la parte más llamativa de todo el fin de semana. Decenas y decenas de caballos con sus respectivos jinetes abandonaron el predio Identidad Nacional y salieron en masa a recorrer el Pueblo. Y el paseo terminó con la colocación de una palma al monumento al "Chasqui” ubicado en la plazoleta de la Lonja de la Tradición –el único en toda la provincia de Buenos Aires.

Al caer la tarde, y tras las presiones de los chicos que buscaban diversión, una nueva carrera de peludos se llevó a cabo en la vieja estación y burló por completo los amagues de lluvia.

Finalizando la jornada, por la noche, el escenario volvió a ser protagonista. Por allí desfilaron una gran cantidad de cantores de probada calidad, más algunos grupos de baile, como el ballet San Vicente. Pero no todo ocurrió arriba de las tablas: tras los shows, el baile espontáneo de los ritmos típicos de nuestra región se materializó entre el público, y el chamamé fue la nota destacada.

 

El plato fuerte llegó el domingo

El día de cierre del maratónico festival tuvo su primera actividad a las 10.30 de la mañana, cuando se llevó a cabo una importante jineteada de la que participaron una treintena de caballos. La modalidad de la competencia fue la de "grupa surera”, por lo que los jinetes debían controlar al animal sin estribos, apenas arriba de un pequeño pedazo de cuero. Otra característica del estilo es que es "a caballo elegido”, es decir que los dueños de los caballos llevan a la competencia a sus propios jinetes, de modo tal que puedan subsistir más tiempo arriba de los animales y el espectáculo sea más ameno para el público. Hubo tres ganadores y entre ellos se repartieron ocho mil pesos en premios.

Para el mediodía, llegó la hora del almuerzo criollo, del que participaron todas las personas que trabajaron en el festival. La musicalización, arriba del escenario, estuvo a cargo de los payadores David Tocar y Daniel "el Vasco” Subiri, y entre los comensales estuvo el ex intendente Daniel Di Sabatino.

Tras la comida, se vino el plato fuerte del fin de semana, el ansiado entrevero de tropillas. Del espectacular juego participaron 600 caballos, un record para la competencia en la localidad. Si bien las reglas son complejas, el entretenimiento consiste en mezclar las diferentes tropillas comandas por un jinete montado en una yegua madrina, para que luego cada participante trate de volver a juntar a su grupo de equinos. El primero en reunir a la totalidad de su conjunto –siempre son más de siete- y llevar a cabo "el encierre” es el ganador.

Después de tres jornadas llenas de tradición y buenas costumbres, fue el momento del cierre con números artísticos en el escenario principal. La celebración siguió durante la noche, y desde la organización definieron el evento como "un éxito total”.

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