SAN VICENTE

Mano a mano con el equipo de rugby femenino del Porteño

En diálogo con el Diario San Vicente, las chicas de Porteño cuentan cómo es el misterioso mundo del rugby femenino y aseguran estar en plena etapa de desarrollo.
lunes, 04 de mayo de 2015 · 14:12

El rugby es un deporte que, desde hace más de una década -y esto no es ningún secreto-, se presenta como un fenómeno de crecimiento exponencial a nivel popularidad, que, al ir tornándose masivo, abandonó la percepción clásica de ser un producto exclusivo para la elite de San Isidro. Tal es la popularidad que ha alcanzado el deporte de la "guinda”, que las mujeres ya no se conforman con alentar a los equipos desde la tribuna y disputarse el back más rubio o el pilar más musculoso. Ahora las chicas quieren jugar; al igual que sus novios, que sus hermanos o que cualquier varón. En consecuencia, las conquistas sociales del sexo femenino se han metido en un terreno complicado: el salvaje, el peligroso, el cortés; el apasionante rugby.

Como San Vicente no es ninguna isla, estas tendencias –aunque lentamente- han empezado a llegar. Es así que en el Club Porteño, único club de rugby del distrito, los martes y jueves a partir de las 19:30, y también los sábados, se puede ver a un grupo de chicas, de entre 13 y 21 años, entrenando el deporte de"Los Pumas”.

En diálogo con El Diario San Vicente, las chicas del porteño, que, contra lo que se podía llegar a esperar, son muy "femeninas”, aseguran que el mundo del rugby se les hace un poco cuesta arriba en ciertos aspectos pero que la pasión por el deporte y por la camiseta del club pueden más.

Dos de las jugadoras del plantel, Camila Pacífico y Guadalupe Montoro, se animan al mano a mano con El Diario San Vicente y dejan jugosas declaraciones sobre la participación de la mujer en un deporte tradicionalmente propiedad de hombres –preferiblemente morrudos, barbudos y con cara de malos.

¿Cómo es jugar al rugby para una mujer?

Camila: Bueno, es un universo bastante complicado, entrenamos con varones todo el tiempo, entonces es un poco incómodo.

¿Y juegan igual que los varones?

C: No. La modalidad que nosotras jugamos se llama Seven, que son siete jugadoras en cancha durante dos tiempos de siete minutos. Tenemos tres forwards y cuatro backs y generalmente se van haciendo bastantes cambios.

Más allá de la modalidad de juego, ¿qué otras diferencias habría entre el rugby femenino y el masculino?

Guadalupe: La verdad es que es un poco más light que el rugby masculino; vamos al choque pero no somos tan brutas y tenemos menos fuerza. Aun así, de todos modos te golpeás, levantás, tackleás. De hecho en el line aprendimos a levantar; en el scrum se puja, se hookea… No es algo liviano.

¿Se han lastimado ya?

C: Sí, yo tuve distensión de tobillo.

G: Y ahora hay chicas con esguince de hombro, de clavícula, de todo…

¿Y alguna vez lastimaron a alguna rival?

C: Sííííí (risas). Yo, por ejemplo, una vez dejé a una con cuello ortopédico

G: Es con amor igual.

Ya veo…

C: De verdad, es amor. Amor por la camiseta, por el club, por nosotras… Eso es lo que te incita a jugar por más que sea un deporte de hombres.

G: En ese sentido siempre nos dicen: "vos jugas al rugby, no sos mujer, sos re machona”,pero nosotras afuera sí tenemos una vida normal, como cualquier chica.

¿Cómo manejan el tema de la violencia femenina?

C: Hay un poco de violencia femenina, pero bueno, te ayuda a concentrarte. Además es un juego limpio; el rugby no es algo violento que solo te tirás y es para brutos. Al contrario, tiene sus reglas: te aprendés a caer, a golpear y cómo golpear al otro sin que se lastime. No es que es una cosa para brutos.

Cuéntenme cómo era cuando empezaron.

C: En junio del año pasado ni siquiera teníamos entrenador, venían chicos más grandes y nos ayudaban con la parte de rugby y el físico lo hacíamos todos juntos.

¿Les costó aprenderse las reglas del deporte?

G: Al principio sí. Nos encontramos con que todas las palabras eran en ingles…

C: Además no es un juego que tenés que ir a chocar nomás; tenés que aprenderte todas las modalidades de juego, las jugadas, etc. La mejor manera de aprender es jugando y con la práctica.

¿Y actualmente cómo es la situación del equipo?

C: Ya este año tenemos un entrenador, que nos programa más partidos y los entrenamientos también son mucho más armados. Estamos en crecimiento; la idea es que el año que viene, con un plantel mas fijo, podamos pertenecer a la URBA. Además, el club este año ha mejorado muchísimo: lo pintaron, arreglaron las canchas, aprolijaron todo; está mucho más lindo. Y eso nos motiva pasar más tiempo acá, venimos a merendar, hacemos de todo…

¿Cómo son como grupo?

G: El grupo adentro de la cancha es muy unido. Tenemos mucho amor y mucho respeto por los colores y la camiseta del club. Realmente nos unimos mucho y siempre tiramos para adelante. Estamos muy comprometidas con el club.

C: Por ejemplo desde el año pasado no paramos de entrenarnos. En el verano hicimos la adaptación, que es solo corriendo, con [el corredor sanvicentino] Jorge Mourelle, y después arrancamos la pretemporada y a entrenar normal.

Lo último: ¿Cómo les gustaría definirse?

Guadalupe: como unas chicas que juegan al rugby.

Camila: No, no, no. Somos luchadoras del rugby. Porque no es común jugar al rugby siendo mujer. Y el desafío está en demostrar que no tenemos que usar polleras para ser femeninas.

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