Tercera edad

Viejos son los trapos: centro de jubilados Eterna Primavera

Con más de 100 socios, el grupo de ancianos que se reúne en la Vieja Estación de San Vicente está más vital que nunca. Actividades, historias y reflexiones del centro de jubilados Eterna Primavera.
lunes, 08 de junio de 2015 · 09:43

Los miércoles, jueves y domingos, la Vieja Estación de San Vicente le rinde homenaje al adjetivo de su nombre y vuelve a tener vida. Tejo, naipes, danza, mate, café y, sobre todo, un sinfín de historias para contar, son los elementos que se pueden apreciar cuando los ancianos del centro de jubilados Eterna Primavera se encuentran para compartir una tarde.

Eterna Primavera, como fue bautizado por una señora que ya no está más, nació en 2013, justamente en época de primavera. En aquel septiembre, un grupo de ancianos que solían agruparse en otro centro, decepcionados por algunas maniobras financieras de un dirigente, decidieron abrirse y formar una nueva institución. En la actualidad, el centro de jubilados cuenta con más de 100 socios: abuelos de entre 60 y 80 años que deciden encontrarse para realizar actividades recreativas y vivir en comunidad la parte final de su viaje.

Reunidos como habitualmente lo hacen, los adultos mayores recibieron a El Diario San Vicente en la vieja estación y hablaron sobre ese lugar en el que valores como el compañerismo y la solidaridad hacen que se sientan como en casa.

Carlos Rete, presidente de la entidad y líder natural de la manada de ancianos, define: "Este centro de jubilados no es ni una agencia de viajes ni una mutual –porque el curro de los centros de jubilados está siempre en el tema de los viajes. Acá hacemos almuerzos, nos divertimos, jugamos, tomamos mate y café, hacemos campeonatos de tejo y, los domingos, después de comer, corremos las mesas, ponemos el equipo de música y bailamos”. "No necesitamos personería jurídica porque no pedimos plata”, agrega Rete, quien es reconocido en San Vicente por haber sido trabajador en la municipalidad por más de 20 años.

Pedro Herrero, otro ilustre vecino del pueblo que actualmente se destaca por su poesía, explica: "Venimos acá para juntarnos, para hacer deporte y recrearnos. Nos sirve para pasar el tiempo y divertirnos. Esto es importantísimo para nosotros porque la tercera edad tiene que estar en movimiento, eso es lo que te saca la depresión”. "Ahora vamos a entrar en los Torneos Bonaerenses; cuando volvamos de Mar Del Plata te vamos a invitar para mostrarte la copa, pibe”, advierte Herrero, quien más tarde se lucirá recitando uno de sus pícaros poemas de amor.

Bernardo García, un célebre apicultor sanvicentino que también hace artesanías, asegura: "Yo vengo acá para divertirme un rato, estar en contacto con gente. A veces, inclusive, conocemos gente nueva”. "Y las comidas que nos hace el presidente en el disco o a la parrilla son espectaculares”, añade, glotón, Bernardo.

También Leopoldo Gino Rubinni, ex tornero y matricero que ostenta el record de ser el mayor del grupo, explica por qué participa en el centro de jubilados: "Uno acá se la pasa bien. Cuando estoy en mi casa entro y salgo y otra cosa no hago. ¿Qué otra cosa hacemos? –Interpela a sus pares- Entonces venimos acá, charlamos un poco, tomamos unos mates… Y la verdad que nos divertimos”.

Rodolfo Reggi, otro tradicional integrante de la comunidad, trabajador rural y comerciante, comenta sobre Eterna Primavera: "Esto es algo muy familiar, tenemos toda muchachada buena. La verdad que la pasamos muy bien”. "Un objetivo a futuro nuestro es poder conseguir un local para poder prestar algún servicio a los socios como que haya un médico”, proyecta Reggi, a lo que Rete, el presidente, se permite disentir: "Eso será después que termine mi presidencia. Mi forma de verlo es que con lo que tenemos, hacemos lo que podemos y eso es bastante. Porque ya no nos queda la vida por delante, lo nuestro es cortito. A esta altura ponernos a levantar ladrillos no sirve. Tenemos que disfrutar de este lugar, que es espectacular”.

Rete, quien se ufana de haber clausurado una gran cantidad de locales en San Vicente en cumplimiento de su deber como municipal, reflexiona sobre la situación de los ancianos en San Vicente: "Acá no hay un lugar para los adultos mayores donde podamos estar tranquilos, no se hace nada por la tercera edad. Y no puede ser que para conseguir algo tengamos que ir a pedirlo. Porque nos deben respeto: nosotros formamos este San Vicente y también la Nación”.

Aunque intimidadas cuando tienen un grabador delante, la platea femenina del Eterna Primavera también se hace oír. Son las voces chillonas de señoras como Mabel Pereyra –la encargada de preparar el café- y Elena Marino –la cebadora oficial del mate con chucker- las que le dan al grupo su componente de frescura y alegría. En sintonía, también aparecen las hermanas campeonas del tejo: Rosa y Haide, quienes no se cansan de demostrar su supremacía en el juego playero ni de derrotar a todos los varones que se le pongan delante.

A pesar de las persistentes reflexiones que conlleva el tema de la vejez, visitar el centro de jubilados Eterna Primavera puede resultar una experiencia revitalizadora. Sobre todo si se observa que existe un grupo de hombres y mujeres, que mucho más cerca de los créditos que del desarrollo de la película, deciden ponerse en movimiento y construir un espacio en el que compartir algo con sus pares sea la realidad de todos los días.

Manuel Nieto

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