Una empleada del Hospital Ramón Carrillo denunció ante ElDiario San Vicente haber sido removida de su puesto sin recibir previamenteningún aviso formal.
Eliana Naiquén Ortizembarazada de ocho meses- se presentó a trabajar el último sábado y su jefa deárea le informó por teléfono que su relación laboral con el hospital habíaterminado. Sin haber recibido ningún telegrama ni notificación que certificarasu desvinculación del centro de salud, Ortiz decidió quedarse en su puesto; yfue entonces cuando desde la dirección del hospital le pidieron a la Policíaque intervenga. Finalmente, Ortiz aceptó retirarse.
"A mí, hasta hoy, nunca me llegó ningún telegrama ni nadaque me notificara que yo no soy más empleada del hospital. Solamente tenía loque me había dicho mi jefa, Patricia Noguera, pero me presenté y me voy aseguir presentando a trabajar porque ese aviso no era formal; entonces si novoy es abandono de tareas, aseguróOrtiz.
Por su parte, la directora del hospital, Jessica Derisio,explicó la situación de Ortiz como empleada contratada del hospital: "Loscontratos tienen una fecha de terminación. Y legalmente no existe la necesidadde mandar un telegrama. Simplemente se le recuerda al empleado que el contratofinalizó. Sobre la mecánica de los contratos a los trabajadores del hospital,Derisio agregó: "Los contratos duran tres meses y el empleado sabe cuandoempiezan y cuando terminan. El empleador puede renovar o no ese contrato sinprevio aviso. Por una cuestión de honestidad y camaradería, nosotros de todasformas les avisamos a los empleados las decisiones que se toman; pero eso sehace de manera informal. Tanto la renovación como la no renovación se avisaninformalmente. No hay ningún impedimento para hacerlo de esa forma.
Eliana Naiquén Ortiz, que tiene 28 años, trabajaba comotécnica en el laboratorio del Hospital de San Vicente desde noviembre de 2013.Durante sus primeros meses había desarrollado su tarea "en negro, hasta que enmarzo de 2014 comenzó a trabajar por contratos de tres meses como empleadamunicipal.
"El fin de semana anterior (el del 4 y 5 de julio), antes deentrar a trabajar yo había recibido un mensaje de texto de mi jefa, PatriciaNoguera, en el que me decía que no se renovaba mi contrato. Pero yo, al notener nada escrito, me presenté a trabajar igual relata Ortiz, con su panza deocho meses a cuestas-. El lunes siguiente me llama de vuelta y me dice, departe de la directora, que yo no iba a cobrar nada de lo que había trabajadoese fin de semana porque mi contrato había caducado.
"Después de esa discusión, de la que terminé concontracciones por el stress, fui a ver a un abogado y me dijo que me presente atrabajar igual y que vaya dos testigos. Y eso hice el sábado cuando fui a tomarla guardia que me correspondía.
Según su relato, Ortiz inició su jornada laboral el últimosábado por la noche junto a la otra técnica que había sido designada como sureemplazo. Desde el celular de ésta última, Noguera la jefa delaboratorio-insistía a Ortiz en que debía abandonar el hospital y, ante sunegativa, desde la dirección del hospital convocaron a la Policía para que hagaque la embarazada se retire.
Con un gran tumulto de empleados del hospital que estaban altanto de la situación, dos policías ingresaron al laboratorio con la intenciónde lograr que Ortiz se vaya; pero, al ver su condición de embarazada, semantuvieron al margen del conflicto. Descompuesta y con la presión alta por elmomento de tensión, Ortiz acabó por retirarse del hospital.
Sobre la decisión de pedir la intervención de la fuerzapública, la directora Derisio explicó: "Yo no puedo permitir que ella (Ortiz)tome el puesto sin tener un contrato con el municipio, porque, si a ella leocurre algo, yo corro con una responsabilidad que no tengo forma de apoyar conningún servicio de ART. Al no haber relación laboral, no hay aseguradora detrabajo. Entonces para cuidarla a ella tengo que impedirle que se ponga a prestarservicio.






