Hospital Ramón Carrillo

Polémica porque no le renovaron el contrato en el hospital a una empleada embarazada

A Eliana Naiquén Ortiz, técnica de laboratorio, le avisaron por mensaje de texto que no era más empleada del hospital. Se presentó a trabajar igual y la intentaron sacar con la Policía. Desde el hospital aseguran que simplemente no le renovaron el contrato.
domingo, 19 de julio de 2015 · 15:13

Una empleada del Hospital Ramón Carrillo denunció ante El Diario San Vicente haber sido removida de su puesto sin recibir previamente ningún aviso formal.

Eliana Naiquén Ortiz –embarazada de ocho meses- se presentó a trabajar el último sábado y su jefa de área le informó por teléfono que su relación laboral con el hospital había terminado. Sin haber recibido ningún telegrama ni notificación que certificara su desvinculación del centro de salud, Ortiz decidió quedarse en su puesto; y fue entonces cuando desde la dirección del hospital le pidieron a la Policía que intervenga. Finalmente, Ortiz aceptó retirarse.

"A mí, hasta hoy, nunca me llegó ningún telegrama ni nada que me notificara que yo no soy más empleada del hospital. Solamente tenía lo que me había dicho mi jefa, Patricia Noguera, pero me presenté y me voy a seguir presentando a trabajar porque ese aviso no era formal; entonces si no voy es abandono de tareas”, aseguró Ortiz.

Por su parte, la directora del hospital, Jessica Derisio, explicó la situación de Ortiz como empleada contratada del hospital: "Los contratos tienen una fecha de terminación. Y legalmente no existe la necesidad de mandar un telegrama. Simplemente se le recuerda al empleado que el contrato finalizó”. Sobre la mecánica de los contratos a los trabajadores del hospital, Derisio agregó: "Los contratos duran tres meses y el empleado sabe cuando empiezan y cuando terminan. El empleador puede renovar o no ese contrato sin previo aviso. Por una cuestión de honestidad y camaradería, nosotros de todas formas les avisamos a los empleados las decisiones que se toman; pero eso se hace de manera informal. Tanto la renovación como la no renovación se avisan informalmente. No hay ningún impedimento para hacerlo de esa forma”.

Eliana Naiquén Ortiz, que tiene 28 años, trabajaba como técnica en el laboratorio del Hospital de San Vicente desde noviembre de 2013. Durante sus primeros meses había desarrollado su tarea "en negro”, hasta que en marzo de 2014 comenzó a trabajar por contratos de tres meses como empleada municipal.

"El fin de semana anterior (el del 4 y 5 de julio), antes de entrar a trabajar yo había recibido un mensaje de texto de mi jefa, Patricia Noguera, en el que me decía que no se renovaba mi contrato. Pero yo, al no tener nada escrito, me presenté a trabajar igual –relata Ortiz, con su panza de ocho meses a cuestas-. El lunes siguiente me llama de vuelta y me dice, de parte de la directora, que yo no iba a cobrar nada de lo que había trabajado ese fin de semana porque mi contrato había caducado”.

"Después de esa discusión, de la que terminé con contracciones por el stress, fui a ver a un abogado y me dijo que me presente a trabajar igual y que vaya dos testigos. Y eso hice el sábado cuando fui a tomar la guardia que me correspondía”.

Según su relato, Ortiz inició su jornada laboral el último sábado por la noche junto a la otra técnica que había sido designada como su reemplazo. Desde el celular de ésta última, Noguera –la jefa de laboratorio-insistía a Ortiz en que debía abandonar el hospital y, ante su negativa, desde la dirección del hospital convocaron a la Policía para que haga que la embarazada se retire.

Con un gran tumulto de empleados del hospital que estaban al tanto de la situación, dos policías ingresaron al laboratorio con la intención de lograr que Ortiz se vaya; pero, al ver su condición de embarazada, se mantuvieron al margen del conflicto. Descompuesta y con la presión alta por el momento de tensión, Ortiz acabó por retirarse del hospital.

Sobre la decisión de pedir la intervención de la fuerza pública, la directora Derisio explicó: "Yo no puedo permitir que ella (Ortiz) tome el puesto sin tener un contrato con el municipio, porque, si a ella le ocurre algo, yo corro con una responsabilidad que no tengo forma de apoyar con ningún servicio de ART. Al no haber relación laboral, no hay aseguradora de trabajo. Entonces para cuidarla a ella tengo que impedirle que se ponga a prestar servicio”.

 

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