San Vicente

El Comercial de San Vicente, la lucha por el primer secundario

Fue fundada en 1959, con el esfuerzo de muchos vecinos que se pusieron la tarea al hombro. Lleva el nombre de Alberto Bourrás, un director histórico.

El Comercial de San Vicente, la lucha por el primer secundario
El Diario Sur

Se llama Escuela Secundaría N° 2 de San Vicente, pero paratodos es "el Comercial”. Se trata de un colegio insignia para los vecinos, porser el primero de nivel secundario en la historia del pueblo. Su apertura y lainauguración del nuevo edificio fueron dos luchas que los sanvicentinosdebieron dar. Y lo lograron. El nombre homenajea a una persona en particular,aunque en realidad es un reconocimiento al esfuerzo de muchos: el profesorAlberto Bourrás fue uno de los directores iniciales de la institución, y estuvoen el cargo por 31 años. Todos lo recuerdan por su entrega y su vocación.

Actualmente, el Comercial tiene una matrícula de 1.360alumnos, que se reparten en 38 cursos con más de 300 docentes. De primero atercer año es el ciclo básico. Después, para llegar a sexto, los chicos debenoptar entre las dos orientaciones que ofrece la escuela: Comunicaciones, yEconomía y Administración, que es el equivalente actual al antiguo "PeritoMercantil”, un título que ostentan la mayoría de los sanvicentinos que pasaronpor esas aulas.

La Escuela Nacional de Comercio de San Vicente –ese es elnombre original- fue fundada el 13 de agosto de 1959. Su primer edificiofuncionó en Bolívar 156, en un espacio que antes hacía las veces de caballerizade la casa de sepelios Marcial Gómez e Hijos. Una de las personas fundamentalespara cumplir el sueño del primer secundario para el distrito fue la señoraArgentina de Ameri, que realizó gestiones ante el gobierno y el ministerio deEducación, y también formó una comisión de padres para reforzar el pedido.

"Titina, como todos le decían, era docente en el NormalMentruyt de Lomas de Zamora”, cuenta María Hierro, alumna fundadora y actualbibliotecaria. "Ella viajaba en el tren con todos los chicos de acá que iban aestudiar a Lomas, y entonces vio la necesidad de que haya una secundaria en elpueblo”.

Completados los trámites, el colegio empezó a funcionar en 1958en la calle Bolívar. Pero después el gobierno decidió trasladarlo a AlejandroKorn, al espacio de la escuela 12. Fue entonces cuando se desató una peleaentre los dos pueblos que llevó a los sanvicentinos a tomar el edificio por másde dos meses. A raíz de esa puja, el Estado concedió "el Nacional” a Korn, y "elComercial” a San Vicente. "Mi mamá fue una gran luchadora, y también hubomuchas familia que se esforzaron para hacer realidad ese sueño”, comenta MaríaCristina Ameri, hija de "Titina” y actual docente.

"En aquellos primeros años, no había profesores en elpueblo. Así que salieron a buscar por todos lados –sigue Hierro-. Venían aenseñarnos muchos médicos, abogados, ingenieros, contadores. El nivel era muyalto”. Entre ellos apareció Bourrás, quien, por concurso, ganó el cargo dedirector, y ahí se quedó por más de tres décadas hasta que lo jubilaron deoficio. "Era excelente. Dedicó su vida a la escuela”, cuenta Ameri. Uno de susgrandes orgullos fue la apertura del nuevo edificio, en 1989.

57 años después de ese comienzo idealista, el colegiomantiene su esencia. "En la parte Economía y Administración, que es locaracterístico nuestro, trabajamos muy fuerte los conceptos de gestión y lasherramientas tecno-contables, para que los alumnos puedan seguir estudiossuperiores y tengan una buena inserción laboral en cualquier tipo de empresa”,define el director Rodrigo Corimayo, al frente del secundario desde hace cuatroaños.

La escuela ofrece una amplia gama de propuestas. Tiene supropia radio, que es explotada por los estudiantes de Comunicaciones pero queestá a disposición de todo el alumnado, y también brinda talleresextracurriculares de coro, murga y música. Para reforzar lo visto en clase, hayprofesores que dictan tutoriales a contraturno. En cuanto a exposiciones, elviernes último, los alumnos de Administración montaron un simulacro de empresaabierto al público; y para el Día de la Diversidad Cultural, huborepresentaciones de todos los pueblos de América Latina.

Claro que la escuela no escapa a la realidad educativa delpaís. En promedio, los cursos tienen 36 alumnos, con picos de 45. Y como los 22salones no dan abasto, las autoridades tuvieron que recurrir a la sala deinformática y al escenario para ampliar los espacios. Así y todo, no se quejan:"Estamos mucho mejor que en otros lugares”.