Carola Lorenzini fue la aviadora más notable de su época,una precursora del género femenino en esa disciplina, y también una figura quegozó del reconocimiento popular. Su trágico final, en un accidente en 1941, lainmortalizó como "La Paloma Gaucha, y como una insignia para el primitivopueblo de Alejandro Korn que la vio nacer.
Carola nació el 15 de agosto de 1899, en la localidad deEmpalme San Vicente (nombre anterior de Alejandro Korn). En su infancia, mezclóel ámbito rural de su hogar con la educación de la Escuela de Señoritas de laCiudad de Buenos Aires. Allí practicó varios deportes en los que llegó adestacarse, como equitación, remo, salto, jabalina, hockey y atletismo
En la Escuela de Señoritas, se perfeccionó en taquigrafía ydactilografía. Y así fue que una vez egresada comenzó a trabajar en una empresade productos químicos, para luego, en 1923, desembarcar en la Compañía UniónTelefónica.
En esos años, encerrada en un oficio que no la satisfacía,Carola comenzó a soñar con la aviación. Entonces, en 1930, voló por primeravez. Lo hizo como acompañante del piloto Victoriano Pauna, en el aeródromo deMorón. Desde ese punto, su pasión por los aviones creció de tal manera quenunca la abandonó.
Lo primero que hizo la joven para cumplir con su sueño fueasociarse al Aeroclub Argentino, en 1931. Sin recursos suficientes para pagarlos cursos de pilotaje, Carola solía pasar el tiempo en el aeródromo,interiorizándose sobre el mundo de la aviación. Finalmente, en 1933, y luego deexprimir sus ahorros y vender su bicicleta y un diccionario enciclopédico,llegó a costear el curso de instrucción, en el que mostró aptitudessorprendentes y una entrega absoluta. Tres meses más tarde aprobó el examen paraobtener el carnet de piloto civil de la categoría A. Su primer vuelo fue desdeMorón hasta San Vicente. Luego siguieron viajes a General Acha, Río cuarto,Rosario y Pigüé.
Absorbida por la aviación, Carola comenzó a ausentarse de sutrabajo con una gran frecuencia, lo cual, tras una advertencia de su jefe, lallevó a abandonar la compañía tras 17 años de servicios. Fue por esa época quese impresionó con las pruebas aéreas del piloto Santiago Germano, a quien lepidió que le diera lecciones de alta acrobacia. La capacidad que demostró lajoven fue tal, que junto con su instructor acabaron por convertirse en unadupla de renombre dentro de la aviación. Llegaron a la popularidad en 1934,cuando realizaron una prueba en el aeródromo de Melilla en Montevideo, Uruguay,ante más de 50 mil personas.
Pero ninguno de esos logros conformaba la tozudez de Carola.Su objetivo pasó a ser el de lograr el mayor registro de altura femenina delpaís. Para eso, debió adaptarse a los vuelos de altura con las diferentesmáquinas que pasaban por sus manos, hasta que el Aeroclub la autorizó autilizar el material de la Fábrica Militar de Aviones. Así, luego de una largapreparación, despegó el 6 de septiembre de 1935 a bordo de un Ae C3, y alcanzólos 5.381 metros. Con esa cifra se convirtió en la mujer argentina que más altohabía volado.
Más tarde comenzó a participar en diferentes carreras deaviación organizadas por el Aeroclub, en las que tuvo muy buenas actuaciones.En 1938, ganó su primera competencia, lo que motivó que el Estado atendiera supedido de recibir un avión a préstamo, para poder practicar más seguido. Elentonces Ministerio de Guerra le cedió a Carola un Focke-Wulf, con la condiciónde que debía llevar adelante un raid por las 14 provincias argentinas de aquelentonces, para demostrar las bondades de esa máquina de fabricación nacional.
La piloto inició la ambiciosa empresa el 24 de marzo de 1940.Recorrió en total más de cinco mil kilómetros, y en el trascurso realizó 30demostraciones de alta acrobacia por el interior del país. Regresó al aeródromode Morón el 21 de abril siguiente. Allí la aguardaban 30 mil personas, que laovacionaron fervientemente. Carola era sin dudas una ídola para su época.
Su gran apego a la cultura tradicionalista argentina levalió el apodo de "La aviadora Gaucha o "La Paloma Gaucha. Y su gran coraje yfortaleza quedaron demostrados en 1939, cuando en un viaje a Paraguay pararepresentar al país en la asunción del Presidente Estigarribia, sufrió unacaída que la dejó herida y aislada en una zona de esteros de la provincia deCorrientes. Allí, Carola sufrió un fuerte impacto que destruyó la nave porcompleto y que la mantuvo aprisionada por un largo rato. Finalmente logróliberarse y, herida, caminó hasta un rancho, donde pidió un caballo. Tras doshoras de cabalgata, llegó a la localidad de General Virasoro: había salvado suvida y dado grandes muestras de temple.
El trágico final
Por incumplir algunos reglamentos aéreos, la DirecciónGeneral de Aeronáutica Civil le impidió a Carola realizar vuelos de acrobaciapor cuatro meses en 1941. Por eso, y por el retiro del avión que solía usar porparte del ejército, se vio obligada a mantenerse con los pies sobre la tierrapor un extenso periodo.
Su regreso a los cielos fue pautado para noviembre de 1941,para homenajear a un grupo de aviadoras uruguayas que habían venido de visitaal país. Carola debió pujar hasta último momento para que las autoridades la dejaranemprender el vuelo y, como resultado, el domingo 23, día de la muestra, tomó unavión desconocido, con el que no pudo realizar las pruebas de rigor. A pesar dela falta de entrenamiento y de la inactividad, se sentía confiada.
El vuelo acrobático fue breve y concluyó con el accidentefatal. En efecto, Carola levantó vuelo hacia las 16 horas, llegó a una alturade 500 metros y realizó algunas maniobras. Según publicaron los diarios de laépoca, luego hizo un looping invertido, con una parábola que se iba ampliando.El avión se aproximó a la superficie en posición invertida y, al parecer, lapiloto intentó un tonel para volver la nave a su posición normal, pero la bajaaltura frustró su propósito. Y cayó en picada.
Horrorizado por el estruendo del golpe, el público sedirigió hasta el lugar de la caída, detrás de una arboleda. Allí comprobaronque el avión estaba totalmente destruido, y que Carola había muerto.
El cuerpo estaba destrozado, pero como no se produjoincendio, pudieron envolver los restos en el paracaídas de la piloto. Carolafue velada en el Aeroclub Argentino. Y hoy, a casi 75 años de su muerte, siguehonrando la tierra de San Vicente, en la que descansa.






