San Vicente

La Colonia del Club Deportivo le saca chispas al verano

150 chicos van a diario al “Poli” para disfrutar de la pileta, del deporte y de los juegos. Una alternativa cada vez más elegida, con la que se pueden aprovechar las vacaciones entre amigos y chapuzones.
viernes, 12 de febrero de 2016 · 09:55

Primera escena. Una mesa larga adentro de un tinglado. Parados e inquietos, una veintena de chicos de entre tres y cinco años untan dulce de leche y arman alfajorcitos de maicena. Se ríen, gritan y se manchan. Dos profesores corren como locos para organizar el caos. Después, meriendan.

Segunda escena. En una pileta semi-olímpica, 40 chicos que tienen seis, siete y ocho años aprenden a nadar. Tienen dos instructores que los guían, con técnicas pero también con juegos. Escuchan el grito: es hora de salir de la pileta. Se quejan y piden por favor "un ratito más”.

Tercera escena. En un playón de cemento, unos veinte chicos de nueve y diez años se reparten entre los aros de básquet y los arcos que usan para practicar handball. Todos juegan y se divierten, pero les da el sol y tienen calor. El llamado para la pileta es una noticia festejada a los gritos.

Cuarta escena. En una cancha de césped, de 50 metros por 25, varones y chicas de más de diez años juegan al fútbol mezclados. Ninguno parece creer que ese es un deporte exclusivo para hombres: todos corren atrás de la pelota sin ningún prejuicio. Y festejan los goles con la alegría que corresponde.

Esas cuatro secuencias se desarrollan durante una tarde cualquiera de verano en la colonia de vacaciones del Club Deportivo San Vicente. El predio polideportivo ubicado en la calle Lavalle al 500 es el escenario en el que los chicos disfrutan del sol, el agua y las vacaciones, y hacen uso de la pileta semi-olímpica, la cancha de fútbol 11, el playón, la cancha de césped, la red de vóley, los quinchos y la placita.

"Los chicos llegan a partir de las 14.30 y reparten el día entre la pileta, y el deporte y los juegos en el predio”, comenta la coordinadora de la colonia, la profesora de educación física Carolina García. Y agrega: "Hacen fútbol, vóley, handball, básquet y hasta softball. Y también les preparamos actividades lúdicas con circuitos, aunque también están los clásicos, como la mancha y la escondida, que nunca pasan de moda”.

A la colonia del Depo llegan cada día 150 niños de entre 3 y 14 años. Y, según los profesores a cargo de los grupos, el momento favorito de la gran mayoría está en la pileta. "Tenemos clases de natación, que las hacemos con juegos o de la forma tradicional, y también les damos ratos libres para que se diviertan como quieran”, cuenta Carolina, de 24 años.

Otro de los momentos cumbre del verano en la colonia es el del tradicional campamento. "Hicimos dos campamentos, porque la idea era que si algún chico se iba de vacaciones tuviera la posibilidad de estar aunque sea en uno. Porque es el momento que ellos más esperan”, asegura Carolina. Y enumera las actividades que desarrollaron durante el acampe: "A las 18, cuando empezamos, hicimos un juego para mezclarlos e integrarlos. Después cada grupo tuvo que confeccionar una bandera y así participaron de las actividades. Hasta que llegó la cena y luego el fogón, donde hubo murga y todos, desde los más chicos a los más grandes, estuvieron muy prendidos. La pasamos muy bien y se fueron a dormir a cualquiera hora”.

Acerca de las virtudes de la colonia del Depo, Carolina destaca que todos los "profes” son jóvenes con experiencia en el trato con niños y que han forjado buenas relaciones con el correr de las semanas. "A veces uno se encariña con algún chico y lo extraña cuando se va de vacaciones”, grafica.

Y, sobre la dinámica de la actividad, afirma: "La idea es que todos puedan hacer amigos y compartir. El que no se va de vacaciones tiene la posibilidad de disfrutar a pleno del verano rodeado de compañeros y cuidado por gente responsable que hace todo lo posible para que ellos la pasen bien”.

En cuanto a su rol personal, como coordinadora, Carolina dice que es "un desafío y una responsabilidad muy grande”, pero destaca que "es una alegría enorme ver que los chicos la pasan bien”.

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