SAN VICENTE

El Refugio de San Vicente, una entidad que ayuda y pide que la ayuden

Más de 160 animales conviven en un terreno. Están bien alimentados y en buen estado de salud gracias al trabajo de unos diez voluntarios.

El Refugio de San Vicente, una entidad que ayuda y pide que la ayuden
El Diario Sur

Cerca de la avenida Rivadavia existe en San Vicenteun predio en el que conviven más de 160 perros. Es el terreno –ampliado- de la casa humilde de una mujer que, que históricamente se ha encargado de acumulary cuidar animales abandonados. En conjunto con otro predio, que cuenta con cien canes más, forman El Refugio San Vicente, una entidad quese encarga de cuidar perros desprotegidos, para luego darlos en adopción.

En el espacio cercano a Rivadavia, además de los 160 perros, hayalambrados, contrapisos y algunos caniles, más una pequeña casa para uncuidador, un ambiente techado y una pileta pelopincho para los animales.

Los perros, que son de todas las razas (y no razas) yedades, se muestran sanos, y con buen peso. También se abalanzan sobre losvisitantes nuevos y, principalmente, sobre sus protectores de siempre. Reclamanun poco de comida, pero más que nada cariño.

Esta dependencia de El Refugio San Vicente comenzó a dejarde ser el solamente el fondo de una casa en 2013, cuando laproteccionista porteña Analía Andreanitti, de 45 años en aquel momento, conocióel lugar y empezó a traer su ayuda.

Pero el 1° de noviembre de 2014 ocurrió una tragedia quecambiaría el curso de la historia. Analía Andreanitti viajaba junto a otras dosproteccionistas hacia Coronel Pringles, en el sur de la provincia de BuenosAires, a rescatar animales de una perrera en mal estado. Sin embargo nuncallegaron: a la altura de San Miguel del Monte chocaron de frente contra unToyota Corolla en el que iban once jóvenes alcoholizados. Analía, que estabaembarazada de seis meses, falleció en el acto. 20 días más tarde murió María,una de las acompañantes, mientras que Florencia, de 18 años, sobrevivió.

El desgraciado accidente provocó que algunos de losdoloridos amigos de Analía, que la apoyaban con sus proyectos proteccionistas,decidieran tomar la posta de El Refugio de San Vicente.

Uno de ellos es Sebastián Soteras, de 34 años. Un loco quesuele cargar su auto de alta gama con perros enfermos para llevarlos alveterinario. "Analía era proteccionista con todas las letras. Siempre andabacon los perritos, los operaba, los castraba, les buscaba familia nueva. Era deCaballito y se venía hasta San Vicente para ayudar a Blanca, que en un momentollegó a tener 250 perros. Y yo era amigo y siempre la ayudaba con lo quepodía”, recuerda Sebastián, entre saltos de animales.

"Cuando murió Analía los amigos caímos en un vacío. Ella medijo algo que no voy a borrar nunca de mi cabeza: ‘Vos sos de mi equipo’.Entonces a partir de su fallecimiento dije que este refugio lo iba a manejarcomo si fuera ella. Y hasta que no esté en condiciones de funcionar al cien porcien, no voy a dejar de venir y poner el lomo. Voy a cumplir el sueño deAnalía”, relata Sebastián, quien también vive en Capital Federal.

Además de él, otras ocho personas trabajan activamente e inviertendinero en El Refugio. Son Julio lovento, Susana Buena, Gabriela Arranz, VanesaSueldo, Ezequiel Suazo, Aldana Chaves, Rocio Barroso y Cecilia Ullmann.

"Este predio se inundaba siempre que llovía. Pero hemosrecaudado fondos y puesto dinero de nuestros bolsillos para hacer un contrapisoy levantar el suelo 12 centímetros. Además, alambramos todo el perímetro, parano molestar a los vecinos, y construimos el espacio para el cuidador y el queen el futuro vamos a usar para que los veterinarios atiendan a los perros. En esogastamos más de 320 mil pesos. Y en alimento tenemos un presupuesto mensual de 20mil pesos”, refleja Sebastián. Y agrega: "La gente es solidaria y colabora,pero nunca alcanza para todos los gastos que tenemos, como la veterinaria”.

"Los perros están bien, sanos y gorditos. Por eso la gentese acerca los sábados y se lleva de a dos o de a tres. Lo que pasa es que esrecíproco: también llega cinco o seis nuevos”, apunta Sebastián. Y añade: "Notenemos toda la infraestructura que deseamos. Apuntamos a tener todo el prediodividió en caniles pero vamos a de a poco porque no alcanza el dinero”.

Según relató Soterasa El Diario San Vicente, El Refugio y otras dos entidades proteccionistaslocales, "Narices Frías” y "Seres Sintientes”, trabajan por estos días en unproyecto para presentar ante el Ejecutivo Municipal y el Concejo Deliberante,orientado a "mejorar la situación de la fauna urbana en el Distrito”.

Las necesidades de El Refugio San Vicente

Desde la entidad proteccionista piden, a la población yespecialmente a la Municipalidad de San Vicente, colaboración con el alimentobalanceado, medicamentos, desinfectantes, agua oxigenada, solución fisiológicay elementos de limpieza.

"Además precisamos que desde el Municipio nos hagan elzanjeo en la calle, porque se nos estanca el agua, y nos recolecten losresiduos, porque si no nos vemos obligados a quemar la basura. Este mesZoonosis va a empezar un plan de castración”, destacaron desde El Refugio SanVicente.

La cuenta para colaborar

Banco: ICBC- Caja de ahorro enpesos

Susana Buena C.U.I.T :27-20410696-2

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