San Vicente

Edgardo Marini y Milanesa Barciocco: un homenaje, un riñón y una historia de vida

En agosto de 2013, los dos amigos protagonizaron el primer trasplante de riñón entre no familiares de la historia de la provincia de Buenos Aires. La historia de la operación y el homenaje de ayer.
lunes, 07 de marzo de 2016 · 15:56

Ex dirigentes del Club Deportivo y vecinos ilustres de San Vicente, Edgardo Marini y Ruben "Milanesa” Barciocco fueron homenajeados ayer por la institución en la que participaron durante décadas, como presidentes, tesoreros, miembros de comisión directiva o simples colaboradores. El predio Polideportivo lleva desde ayer el nombre de ambos.

Pero los dos amigos, además de compartir la pasión por el mismo club, tienen en común una impactante historia de vida. En agosto de 2013, Barciocco le donó un riñón a Marini, que gracias al trasplante logró sortear una poliquistosis renal que lo obligaba a hacerse diálisis.

El recuerdo de la historia. Todo a riñón

Para comienzos de 2012 Marini, que ahora tiene 74 años, era víctima de una fuerte poliquistosis renal que lo obligaba a hacerse diálisis y lo había llevado a lista de espera del INCUCAI. Por su avanzada edad, sus chances de ser atendido eran escasas.

Fue entonces que su amigo "Milanesa” decidió intervenir con la idea de donarle un riñón. "Se presentó un día en el negocio y me dijo que me quería donar un riñón. Así, en seco. Entonces yo le dije que no, que era una locura. Estuvimos discutiendo un largo rato hasta que me dijo que él era hijo único, que no había tenido hermanos y que yo era un hermano para él. Y ahí me cagó, le tuve que decir que sí”, recordaba Marini en una entrevista a fines de 2015.

Barciocco, en tanto, agregaba: "Yo lo veía a él que estaba mal y sacaba cuentas de que así mucho no iba a durar. Cuando vos tenés un amigo que lo querés mucho y ves que lo invitás a una reunión y no puede ir porque tiene que hacerse diálisis todos los días, te hace pelota. Entonces me di cuenta de que yo, a los 64 años, con uno o dos riñones iba a vivir más o menos lo mismo. Yo lo que quería era verlo bien a él”.

Tras la decisión, los dos amigos debieron superar una instancia burocrática y judicial que duró casi un año, hasta que finalmente llegó el fallo de la jueza a cargo, que autorizaba el trasplante. Y luego se sucedieron una enorme cantidad de estudios que, paso a paso, fueron demostrando que el riñón de Barciocco era compatible con el organismo de Marini.

"Cada análisis que nos íbamos haciendo era esperar y cortar clavos con los dientes, hasta que nos decían que estaba bien y ahí era una alegría. Y finalmente, el último día, cuando el cirujano me dijo que efectivamente se iba a poder hacer el trasplante fue una emoción enorme. Me acuerdo que lo llamé a Edgardo y nos pusimos a llorar los dos”, afirmaba "el Milanesa”.

Finalmente el 13 de agosto de 2013 el trasplante se llevó a cabo y la operación fue exitosa. "La verdad que tuve suerte: yo ya estoy grande y recibí un riñón de un tipo más joven y sano que a las doce horas de operado ya andaba al pelo, solito. Con todo lo que había sufrido con la diálisis, puedo decir que gracias a Milanesa me salvé”, contaba Marini emocionado.

El Doctor Pablo Francisco Martínez, el urólogo del Hospital Italiano que operó a los dos sanvicentinos, explicó que se trata de una intervención "que requiere mucha coordinación porque se trabaja en simultáneo con los dos pacientes”. Y destacó "el altruismo de tipos como Barciocco, que sin ninguna necesidad se ponen a caminar por la cornisa durante tres horas”.

Martínez definió a Marini y a Barciocco como "dos tipos bárbaros que se hacían querer enseguida; se notaba a la legua la amistad hermosa que tenían”. Y resaltó que "las ganas que tenía Milanesa de donar eran admirables. No te das una idea de la alegría que tenía cuando lo desperté y le comenté que el trasplante había salido bien”.

Tras la cirugía, Barciocco se recuperó casi sin problemas, pero Marini debió enfrentar serias complicaciones. Finalmente, pasado un año, llegó recuperarse de sus males renales.

"Él está feliz porque está bien y está agradecido y eso es lo lógico. Pero yo estoy tan agradecido como él porque el hecho de que vos puedas hacer algo así por alguien que vos querés mucho, te da una felicidad que es impagable”, reflexionaba Barciocco.

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