Ex dirigentes del Club Deportivo y vecinos ilustres de SanVicente, Edgardo Marini y Ruben "Milanesa Barciocco fueron homenajeados ayerpor la institución en la que participaron durante décadas, como presidentes,tesoreros, miembros de comisión directiva o simples colaboradores. El predioPolideportivo lleva desde ayer el nombre de ambos.
Pero los dos amigos, además de compartir la pasión por el mismoclub, tienen en común una impactante historia de vida. En agosto de 2013,Barciocco le donó un riñón a Marini, que gracias al trasplante logró sortear unapoliquistosis renal que lo obligaba a hacerse diálisis.
El recuerdo de lahistoria. Todo a riñón
Para comienzos de 2012 Marini, que ahora tiene 74 años, eravíctima de una fuerte poliquistosis renal que lo obligaba a hacerse diálisis ylo había llevado a lista de espera del INCUCAI. Por su avanzada edad, suschances de ser atendido eran escasas.
Fue entonces que su amigo "Milanesa decidió intervenir conla idea de donarle un riñón. "Se presentó un día en el negocio y me dijo que mequería donar un riñón. Así, en seco. Entonces yo le dije que no, que era unalocura. Estuvimos discutiendo un largo rato hasta que me dijo que él era hijoúnico, que no había tenido hermanos y que yo era un hermano para él. Y ahí mecagó, le tuve que decir que sí, recordaba Marini en una entrevista a fines de2015.
Barciocco, en tanto, agregaba: "Yo lo veía a él que estabamal y sacaba cuentas de que así mucho no iba a durar. Cuando vos tenés un amigoque lo querés mucho y ves que lo invitás a una reunión y no puede ir porquetiene que hacerse diálisis todos los días, te hace pelota. Entonces me dicuenta de que yo, a los 64 años, con uno o dos riñones iba a vivir más o menoslo mismo. Yo lo que quería era verlo bien a él.
Tras la decisión, los dos amigos debieron superar unainstancia burocrática y judicial que duró casi un año, hasta que finalmentellegó el fallo de la jueza a cargo, que autorizaba el trasplante. Y luego sesucedieron una enorme cantidad de estudios que, paso a paso, fueron demostrandoque el riñón de Barciocco era compatible con el organismo de Marini.
"Cada análisis que nos íbamos haciendo era esperar y cortarclavos con los dientes, hasta que nos decían que estaba bien y ahí era unaalegría. Y finalmente, el último día, cuando el cirujano me dijo queefectivamente se iba a poder hacer el trasplante fue una emoción enorme. Meacuerdo que lo llamé a Edgardo y nos pusimos a llorar los dos, afirmaba "elMilanesa.
Finalmente el 13 de agosto de 2013 el trasplante se llevó acabo y la operación fue exitosa. "La verdad que tuve suerte: yo ya estoy grandey recibí un riñón de un tipo más joven y sano que a las doce horas de operadoya andaba al pelo, solito. Con todo lo que había sufrido con la diálisis, puedodecir que gracias a Milanesa me salvé, contaba Marini emocionado.
El Doctor Pablo Francisco Martínez, el urólogo del HospitalItaliano que operó a los dos sanvicentinos, explicó que se trata de unaintervención "que requiere mucha coordinación porque se trabaja en simultáneocon los dos pacientes. Y destacó "el altruismo de tipos como Barciocco, quesin ninguna necesidad se ponen a caminar por la cornisa durante tres horas.
Martínez definió a Marini y a Barciocco como "dos tiposbárbaros que se hacían querer enseguida; se notaba a la legua la amistadhermosa que tenían. Y resaltó que "las ganas que tenía Milanesa de donar eranadmirables. No te das una idea de la alegría que tenía cuando lo desperté y lecomenté que el trasplante había salido bien.
Tras la cirugía, Barciocco se recuperó casi sin problemas,pero Marini debió enfrentar serias complicaciones. Finalmente, pasado un año,llegó recuperarse de sus males renales.
"Él está feliz porque está bien y está agradecido y eso eslo lógico. Pero yo estoy tan agradecido como él porque el hecho de que vospuedas hacer algo así por alguien que vos querés mucho, te da una felicidad quees impagable, reflexionaba Barciocco.






