San Vicente

Reunión entre Ritondo y Pérez Esquivel por los abusos en Domselaar

El ministro de Seguridad de la provincia recibió al premio nobel y titular de la Comisión por la Memoria, que denunció los abusos a las presas por parte de la Policía en Domselaar.
martes, 08 de marzo de 2016 · 11:12

En el marco de la denuncia realizada la semana pasada por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que aseguró que cinco mujeres detenidas en la Subcomisaría de Domselaar estuvieron sometidas a torturas sistemáticas por parte de agentes policiales en los últimos meses, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, recibió ayer al premio nobel Adolfo Pérez Esquivel, el presidente de la CPM.

Según informaron desde la entidad, en el encuentro le entregaron una carta a Ritondo exigiendo que se tomen las medidas necesarias para salvaguardar la integridad física de las víctimas y que se investiguen a fondo las responsabilidades policiales. "Esto es doblemente grave por la perspectiva de género en la que se inscriben los abusos denunciados”, aseguraron.

La CPM es un ente autárquico del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que tiene entre sus funciones la de tomar denuncias e investigar la situación de los detenidos en lugares de reclusión, como cárceles, comisarías e institutos para enfermos mentales. El presidente de la entidad es el prestigioso premio nobel defensor de los derechos humanos Adolfo Pérez Esquivel.

En los últimos días la comisión denunció que cinco presas de Domselaar sufrieron Golpes, tormentos físicos, verbales y psicológicos, y abuso sexual. La CPM intervino entonces para "garantizar un inmediato traslado y evitar la profundización del estado de vulneración de las presas”.

Según el detallado informe elaborado por la comisión, las cinco detenidas tienen entre 20 y 30 años de edad. "Permanecían alojadas todas juntas en una celda de tres metros por cuatro, con sólo dos camas de cemento y un baño que se tapaba de manera recurrente. Dormían en el piso sobre colchones que sus familiares les habían traído. No tenían acceso a cuidados médicos de ningún tipo ni recibían alimentos. Sólo comían lo que sus familiares alcanzaban cada día a la dependencia policial. Estaban encerradas las 24 horas, en aislamiento extremo”, asegura la acusación.

Y sigue: "Las mujeres también denunciaron que en los últimos meses fueron víctimas de torturas sistemáticas por parte de los policías encargados de su cuidado, todos agentes varones, pese a tratarse de una dependencia destinada únicamente a mujeres. A las condiciones antes descriptas, se sumaron las agresiones físicas, psicológicas y verbales; abuso sexual y hostigamiento permanente por su condición de mujer: ‘Están acá por putas’; ‘Sus familias saben que son putas’, eran algunas de las frases con las que convivían”.

El informe fue elaborado por un equipo del Comité contra la Tortura de la CPM, que inspeccionó la semana pasada el lugar e intervino para garantizar un rápido traslado que permita salvaguardar la integridad de las mujeres. Según informaron desde el organismo, al ingresar a la celda donde permanecían detenidas, se percibió rápidamente un clima de hostigamiento y violencia que las obligaba a las presas a permanecer en silencio. Luego reconocieron estar amenazadas por los victimarios. Al momento de la entrevista, presentaban síntomas de estrés post traumático: episodios de llanto, temblores, imposibilidad de sostener la mirada.

Según la CPM, entre los episodios narrados refirieron a la noche del 31 de diciembre, cuando varios agentes policiales ingresaron a la celda, les entregaron una sidra, las agredieron verbalmente y amedrentaron violentamente, lo que motivó que salieran al patio. Con las detenidas allí, los efectivos se subieron al techo enrejado y comenzaron a masturbarse mientras les gritaban "a ver a quien le cae este guascazo”.

Además, el informe agrega que esa misma madrugada alrededor de las 4 am, un agente comenzó a arrojarles petardos dentro de la celda y a amenazarlas diciéndoles que les iban "a meter un tiro en el culo por putas” y que se iba a justificar diciendo que "habían querido escaparse”. La secuencia de la noche entera las aterrorizó completamente.

En otra ocasión, a una detenida la obligaron, mientras la golpeaban, a limpiar con una tapita de gaseosa una letrina colmada de excremento.

En el relato, las presas mencionaron ser testigos de un hecho ocurrido a mediados de enero: tortura de un hombre que fue ingresado a una celda contigua. Escucharon ruidos que confirman que fue golpeado y torturado con picana eléctrica. Luego, el detenido fue vestido con ropa íntimade las detenidas y abusado.

Según la CPM, la inspección realizada habilitó la rápida intervención de la Fiscalía de Brandsen, que constató las graves condiciones de detención y el riesgo que implicaba la permanencia de las detenidas en el lugar. Luego, el Juzgado de Garantías Nº 1 de La Plata, en articulación con la Secretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires y la Secretaría de Derechos Humanos, dispuso el traslado de las mujeres a la Alcaidía Nº 3 de La Plata. Ya todas ellas prestaron declaración en la Fiscalía Nº 7, a cargo de la doctora Virginia Bravo, quien lleva la causa por las denuncias de las detenidas contra los agentes policiales. En diálogo con El Diario San Vicente, desde la fiscalía confirmaron que la dependencia señalada en el informe es la de Domselaar, y que la causa se encuentra "en plena etapa investigativa”.

 

 

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