San Vicente

Zaninovich nos da los remedios

Con 32 años de trayectoria, es el farmacéutico insignia para San Vicente. Su vida, su tarea y su paso por la política.
jueves, 19 de mayo de 2016 · 15:04

"Para mí ser farmacéutico es un apostolado. Hay que estar todo el día y tener mucha vocación de servicio”. Así habla Osvaldo Zaninovich, el dueño de la farmacia que lleva por nombre su apellido y que funciona hace ya 32 años en San Vicente.

Ubicada sobre la calle Yirigoyen, frente a la plaza Mariano Moreno, la farmacia Zaninovich es un clásico en el pueblo. Y su dueño, este hombre que cuenta unos muy bien llevados 65 años, se ha convertido en un referente para muchos vecinos, en especial para las señoras mayores, que hablan con admiración de "Osvaldo”. Y es lógico: es un tipo buen mozo, alto y de ojos claros, con un semblante algo pálido pero fresco, y propietario de una simpatía y una dedicación que suscitan el cariño de la gente.

"Yo mientras cursé la carrera fui docente. Y eso me ayudó mucho en el mostrador, porque ahí hago docencia: me intereso por los problemas de la gente y nunca dejo de darles un consejo o una explicación, para que entiendan y sepan lo que tienen que hacer”, revela en diálogo con El Diario San Vicente.

Los datos biográficos de Zaninovich señalan que tiene ascendencia croata –no judía, como muchos creen- y que nació en la Capital Federal para, en su niñez, mudarse con su familia al partido bonaerense de Florencio Varela. Luego de la adolescencia, llegó la época estudiantil en la Universidad de Buenos Aires, siempre complementada con algún trabajo. Finalmente obtuvo su título a los 28 años. Y en 1983 llegó a San Vicente, ya casado y con un hijo chiquito, para fundar su propia farmacia.

"Yo le compré el comercio a Jacobo Hassan, y nos recibió muy bien San Vicente. Siempre tuvimos mucho trabajo. Pero en aquellos primeros años había solo dos farmacias, así que estábamos de turno día por medio y fin de semana por medio, de viernes a domingo. Era un ritmo tremendo”, cuenta.

Zaninovich habla de unos primeros años muy prósperos en su negocio y reconoce el apoyo fundamental de su esposa, Olga, una mujer elegante, con avanzados conocimientos de medicina, que atiende la farmacia a la par de él. "Ella es muy inteligente y siempre estuvo al lado mío. Si no hubiera sido mi compañera de vida no habría podido”, valora.

El trabajo en la farmacia tiene una arista poco tenida en cuenta: la del laboratorio. Arriba del local comercial, Zaninovich tiene un espacio repleto de tubos, frascos y misteriosos componentes que son, en realidad, la materia de prima de muchos medicamentos. "Esa parte me encanta. Hago preparados, cápsulas, lociones, cremas. Por ejemplo me encargo de casi todo lo que es dermatología y de recetas especiales que mandan los médicos”, revela. Y explica: "Pero de eso me ocupo cuando estoy fuera del horario de atención al público, porque requiere mucha concentración”.

Pero no solo de pastillas y jarabes vive el hombre. En 2009 decidió dar un salto hacia la política: encabezó una lista de la agrupación de Antonio Arcuri, y por eso fue concejal hasta 2013. Y si bien la experiencia le valió algunas lesiones y mucha malasangre, la realidad es que salió bien parado: y en política eso no es poca cosa. "A mucha gente le molestó que yo me haya desnudado como peronista, pero mi intención era devolverle a San Vicente algo de lo que me había dado”, explica ahora. Y aclara: "Al final me siguen queriendo. Y el saldo es positivo”.

En la charla con El Diario San Vicente, mientras cumple con el turno de la farmacia ya pasada la medianoche, Zaninovich se muestra preocupado por el consumo de viagra de los jóvenes, se queja de las obras sociales y de la inflación, y comenta que se siente cerca del final de su carrera. "En unos años no me va a dar el físico para hacer el trabajo como me gusta a mí. Pero siempre tuve la posibilidad de estar con la gente, eso es lo más importante”, concluye.

Manuel Nieto

Comentarios