San Vicente

El bar de Alicia, una tradición en Alejandro Korn

Abrió en 1965 y es todo un emblema para el pueblo. Su dueña tiene 79 años y atiende las mesas como el primer día.
lunes, 27 de junio de 2016 · 01:25

El bar se llama "La reina del Sur”, y abrió en 1965. Es todo un emblema en Alejandro Korn y hace rato que perdió su nombre original: para todos es "El bar de Alicia”.

Son las siete de la tarde y hay un par de mesas ocupadas. La gente toma café, come medialunas, mira la tele y lee el diario. Ella charla con todos. Alicia Isabel Masotta tiene 79 años y se mueve de acá para allá: se encarga de atender las mesas, de manejar la cafetera y, cuando tiene un rato libre, se sienta con una calculadora "a hacer números”. Camina tambaleándose y habla rápido: pura vitalidad.

Alicia cuenta que empezó a trabajar en el bar en 1969, cuando todavía estaba ubicado frente a la estación de trenes de Alejandro Korn. Fue el año en que se casó con su marido, Octavio Manzano, el fundador del negocio, que falleció en 1982.

En su historia, la cafetería tradicional de Alejandro Korn cambió de locación en varias oportunidades. Del lugar original, pasó a la calle San Martín; luego, al lado del Banco Provincia; después, nuevamente a la calle San Martín; y ahora, en su lugar definitivo, en Sarmiento 39, en diagonal al cine del pueblo.

En 1997, alentada por la venta de pasajes de micros, Alicia se resignó a seguir el mandato popular, y le imprimió su nombre al cartel del bar. Adentro, también hay un recordatorio para su esposo. "Era una persona muy querida por toda la gente. Muy derecho, si había algún borracho lo sacaba enseguida”, cuenta la mujer.

En ese sentido, Alicia continúa con el legado: tal como en los primeros años, el bar no expende vino, "para evitar problemas”, aunque sí cerveza y "alguna copita de algo”, como en aquellos años 60 y 70, en los que los trabajadores que volvían para sus pagos en tren, pasaban por un trago antes de ir a casa.

"Actualmente los clientes son los mismos parroquianos de siempre, y también viene gente que anda de paso, haciendo algún trámite. Se mueve más que nada a la mañana, con los desayunos”, dice Alicia. Y recuerda con nostalgia: "Antes era una confitería más grande, que se llenaba de gente. Para los partidos de fútbol algunos locos se paraban a avivar arriba de las mesas. Era muy divertido”.

Sentada en el bar, la señora ofrece café y asegura que el trabajo del negocio "es esclavo porque uno se pasa todo el día acá, desde las siete de la mañana a las doce de la noche”, pero sostiene que no quiere cerrar: "Acá está mi vida. Me gusta charlar con la gente, siento mucho el aprecio”.

Consultada por las claves para aguantar tantos años al frente del boliche, Alicia enseña: "Para esto hace falta paciencia, comprensión y buenos modales. Mucha gente tiene problemas a veces y uno igual tiene que ser amigable”. Además, reconoce la ayuda de sus hermanas Carmen Y María Inés y de su mano derecha, Ricardo. También resalta el amor de su hija y sus dos nietas.

Manuel Nieto

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