San Vicente

El bar de Alicia, una tradición en Alejandro Korn

Abrió en 1965 y es todo un emblema para el pueblo. Su dueña tiene 79 años y atiende las mesas como el primer día.

El bar de Alicia, una tradición en Alejandro Korn
El Diario Sur

El bar se llama "La reina del Sur”, y abrió en 1965. Es todoun emblema en Alejandro Korn y hace rato que perdió su nombre original: paratodos es "El bar de Alicia”.

Son las siete de la tarde y hay un par de mesas ocupadas. Lagente toma café, come medialunas, mira la tele y lee el diario. Ella charla contodos. Alicia Isabel Masotta tiene 79 años y se mueve de acá para allá: seencarga de atender las mesas, de manejar la cafetera y, cuando tiene un ratolibre, se sienta con una calculadora "a hacer números”. Camina tambaleándose yhabla rápido: pura vitalidad.

Alicia cuenta que empezó a trabajar en el bar en 1969,cuando todavía estaba ubicado frente a la estación de trenes de Alejandro Korn.Fue el año en que se casó con su marido, Octavio Manzano, el fundador delnegocio, que falleció en 1982.

En su historia, la cafetería tradicional de Alejandro Korncambió de locación en varias oportunidades. Del lugar original, pasó a la calleSan Martín; luego, al lado del Banco Provincia; después, nuevamente a la calleSan Martín; y ahora, en su lugar definitivo, en Sarmiento 39, en diagonal alcine del pueblo.

En 1997, alentada por la venta de pasajes de micros, Aliciase resignó a seguir el mandato popular, y le imprimió su nombre al cartel delbar. Adentro, también hay un recordatorio para su esposo. "Era una persona muyquerida por toda la gente. Muy derecho, si había algún borracho lo sacabaenseguida”, cuenta la mujer.

En ese sentido, Alicia continúa con el legado: tal como enlos primeros años, el bar no expende vino, "para evitar problemas”, aunque sícerveza y "alguna copita de algo”, como en aquellos años 60 y 70, en los quelos trabajadores que volvían para sus pagos en tren, pasaban por un trago antesde ir a casa.

"Actualmente los clientes son los mismos parroquianos desiempre, y también viene gente que anda de paso, haciendo algún trámite. Semueve más que nada a la mañana, con los desayunos”, dice Alicia. Y recuerda connostalgia: "Antes era una confitería más grande, que se llenaba de gente. Paralos partidos de fútbol algunos locos se paraban a avivar arriba de las mesas.Era muy divertido”.

Sentada en el bar, la señora ofrece café y asegura que eltrabajo del negocio "es esclavo porque uno se pasa todo el día acá, desde lassiete de la mañana a las doce de la noche”, pero sostiene que no quiere cerrar:"Acá está mi vida. Me gusta charlar con la gente, siento mucho el aprecio”.

Consultada por las claves para aguantar tantos años alfrente del boliche, Alicia enseña: "Para esto hace falta paciencia, comprensióny buenos modales. Mucha gente tiene problemas a veces y uno igual tiene que seramigable”. Además, reconoce la ayuda de sus hermanas Carmen Y María Inés y desu mano derecha, Ricardo. También resalta el amor de su hija y sus dos nietas.

Manuel Nieto