"En un mundo convulsionado por la violencia, el circo quedapuro, como la sonrisa de un niño. Con esa frase termina la función y los pocoschicos presentes, con algunos padres, se empiezan a ir. Es el primer lunes delas vacaciones de invierno y, a pesar del solcito de las cuatro de la tarde,hay apenas ocho grados de temperatura. Entre la pequeña tropa que vaabandonando la carpa, se ven sonrisas y se escuchan comentarios. "Estuvo recheto, define un nene de diez años que pudo bailar con un minion. "Qué cagaso que me pegué, reconoce otro, que se asustó conla explosión del número final.
El circo "Estrellas de Colombia llegó a San Vicente lasemana última. La familia Salvador, los dueños, no tienen más que una vagaascendencia colombiana. Por lo demás, son argentinos. Y difícilmente les puedacaber otro gentilicio más acotado. "Es que acá los chicos nacen donde les toca.Nosotros vamos de acá para allá permanentemente, cuenta Patricia, la esposa deRoberto Salvador, el hombre de 57 años que comanda la empresa. A ellos se lessuman las dos hijas, que rondan los 30 años, cada una con su respectiva pareja,y el hijo menor, de 15. Además, tienen empleados y artistas contratados, que entotal conforman un plantel de unas 20 personas.
Roberto tiene tres hermanos y cada uno es dueño de su propiocirco. Antes trabajaban todos juntos, pero con el tiempo se fueron abriendo. Sushijos son quinta generación de artistas circenses. Y, al igual que sus padres,son "nacidos y criados.
Distinto es el caso de Brian, un muchacho rubio y grandoteque ronda los 30, y que hace unos años, cuando el circo fue a su pueblo,conoció a Pía, la hija mayor de la familia. En ese punto Brian se enamoró ytomó una decisión difícil de explicar. Dejó su trabajo de técnico químico en lacentral nuclear de Atucha y se unió a la locura del circo. "Era sumarme o dejarde ver a ella. Y la elegí a ella, dice. Y asegura que ya se acostumbró, que elcambio fue positivo. "Yo me encargo de armar y desarmar, de las conexioneseléctricas, de los camiones, sostiene. Pero miente: no se dedica solo a eso. Unrato después, su novia embarazada avisará que no podrá salir a escena, y éltendrá que ocupar el rol de payaso en el número final. Zafa.
34 años atrás, Patricia hizo lo mismo que Brian. A los 18,superó la oposición de sus padres y se casó con Roberto. La fiesta fue en lacarpa del circo. "Al principio me costó. De corajuda empecé a aprender númerosen cama elástica: me daba dolor de panza antes de salir. Ahora soy payasa, perotambién vendedora de papas fritas. Todos hacemos de todo, apunta la mujer, yse muestra preocupada por la adolescencia de su hijo más chico: "El circo es unmundo chiquito. El afuera es distinto, hay muchas cosas malas y peligrosas.
El estilo del "Estrellas de Colombia es el tradicional: concarpa, pista y muchos payasos. El aroma es heterodoxo: una mezcla de pochoclosy papas fritas con el aserrín que desparramaron por el piso para que absorba lahumedad. La principal diferencia con el circo moderno es la ausencia deescenario. Después, en el show, presentan malabares, acrobacias, equilibrio,humor y momentos para que los chicos pasen a bailar con personajes como el SapoPepe o Peppa Pig. También hay un gorila de mentira y un "auto transformer."Antes teníamos una jaula llena de animales: un tigre de bengala, un oso, un monotití, caballitos. Pero ahora está prohibido, cuentan.
El detrás de escena no muestra demasiadas sorpresas. Losartistas corren de un lado para el otro. Practican malabares, se cambian detrajes, elongan y gritan un poco para ponerse de acuerdo. Con todo, elespectáculo oculto es bastante armónico. El mismo show se repite a lo largo detoda la temporada, así que no hay demasiado lugar para dudas.
En cuanto a la economía, Patricia asegura que "subsisten."Es muy irregular, así que hay que ser ordenado y ahorrar, receta. La granestructura a pesar de ser una empresa chica y familiar- les demanda un gastogrande en combustible, pero también en permisos municipales y en publicidad. Y,según se evidencia, la convocatoria de los circos tradicionales ha bajado enlos últimos años. Para ellos, los lugares más prósperos son los pueblos pequeños yalejados de las grandes urbes.
Trabajar de payasodesde los dos años
Axel es el más chico del circo. Tiene 15 años y nació enVilla Luzuriaga, pero podría haber nacido en cualquier otra parte y sería lomismo. Desde los dos años que actúa de payaso: "Nací para esto: hacer reír a lagente es lo que más me gusta. Ni se me pasa por la cabeza dejar el circo. Loque sí dejó Axel es la escuela. Con pase libre, yendo unas semanas a laprimaria de cada pueblo por el que pasaba, pudo hacer hasta sexto grado.Después, su papá necesitaba una mano extra en el circo. Y a él no le costó ladecisión de abandonar los estudios. Dice que no le gustaba mucho la escuela, yque a veces lo cargaban: era eternamente "el chico nuevo.
Axel le envidia muy pocas cosas al resto de la gente. Ni lascasas de cemento, ni la vida sedentaria, ni los campeonatos de fútbol, ni losactos escolares: "Me gustaría tener amigos fijos. Yo tengo amigos por dos otres semanas, después casi nunca los vuelvo a ver. Como contracara, aseguraser exitoso con las mujeres. Y sí: es un pibe lindo y simpático, con piercings,tatuajes y un peinado de moda; toda una pesadilla para cualquier padreprotector. Y la prueba de sus triunfos es que mientras charla con El Diario SanVicente, después de la última función del día, aparecen dos chicas de su edadque esperan que termine la entrevista para ir a pasear. Una de ellas lo conocióen el verano, en Miramar, y ahora se vino desde Longchamps para volver a verlo.Se sonroja y suspira cuando le preguntan por él.
La rama adolescente del circo tiene otro integrante. EsLautaro, un morochito tímido que también tiene 15, y que se sumó a la compañía hacedos años y medio. Es de Rosario, pero su mamá se juntó con uno de los empleadosdel circo. Así que ahora él se viste de payaso y hasta se anima con unosmalabares. También tuvo que dejar la escuela, pero dice que extraña muy poco,que es feliz con su nueva vida.
Cuando los chicos se van a caminar por San Vicente, quedaPatricia, que es efusiva, alegre y maternal. Delante de un tendedero colmado deropa, asegura que "el circo es un mundo y un pequeño barrio. Y que ellos loaprenden. Todos los días.








