San Vicente

Quimo Galante, el gas de San Vicente

Hace 55 años que está en el rubro del gas. Vende repuestos, repara artefactos y ayuda a sus clientes con los problemas domésticos. También tiene un hobby oculto: la poesía.

Quimo Galante, el gas de San Vicente
El Diario Sur

-Necesito el cositoque va en el coso del mechero del calefactor.

-Ah, el cabezal delpiloto. Sí, acá tengo.

Diálogos como ese se dan varias veces al día en el comerciode Quimo Galante, un sanvicentino de 70 años que hace 55 se dedica "al rubrodel gas”. "Empecé con un reparto de gas envasado cuando era pibe, con mi mamá.Usaba la bicicleta para repartir. Después fui progresando y tuve camionetas,camiones con acoplado”, cuenta Galante en su local, ubicado en la esquina deBerutti y Bolívar, a cien metros de la plaza Mariano Moreno.

Pocos en San Vicente saben que el verdadero nombre de Quimoes Yakin, que en turco, el idioma de su padre, significa "fuego”. Toda unaironía para un hombre que decidió entregar su vida al gas.

Además de vender repuestos y algunos artículos deferretería, Galante repara artefactos como calefactores,termotanques y calefones. "Me dejan los cachivaches y yo los arreglo. Anteshacía service casa por casa, pero ya no”, dice. Y asegura que por el malmomento de la economía, su caudal de trabajo aumenta: "Yo he vivido muchísimascrisis con el negocio. Y siempre pasa que cuando las cosas se ponen bravas, lagente manda a componer los artefactos, en vez de comprarlos nuevos. También sevenden más los repuestos para artículos como planchas y licuadoras”.

A la hora de las anécdotas, Galante se acuerda de la ocasiónen que dio instrucciones paso a paso a una mujer por teléfono para que pudieradesarmar y arreglar su calefón. Y asegura que todos le preguntan cómo hacer lasreparaciones: "Yo le enseño todos los días a la gente. No le mezquino mi saber.A veces las cosas son sencillas y no hace falta llamar a un especialista, conasesorarse bien alcanza. Y termina siendo una cuestión de orgullo, porquedespués vienen tipos que no son muy duchos con las cosas de la casa y me dicen‘quedé como un rey con mi familia porque pude hacer andar la cocina yo solo’”.

Con su mujer, Magdalena, Quimo tiene un hijo, dos hijas, unnieto y una nieta de 15 que está de novia y lo hace poner celoso. Tambiénpractica algunos hobbies. El principal es el de armar rompecabezas: con esomata los ratos muertos en el negocio. Y otro más oculto es el de escribirpoemas. Con orgullo cuenta que una vez se animó a presentarse en un concursoliterario y lo premiaron con el tercer puesto. "Me dio tanta satisfacción quele llevé mis cuadernos a la maestra Mabel Marconi para que me los corrija,porque yo tengo faltas de ortografía”, afirma.

Con su forma de ser, entre cigarro y cigarro, Quimo desbordade optimismo. Dice que trabajar frente a la cochería de Marcial Gómez y presenciarvelorios a diario, lo ha hecho valorar cada día de su vida. "Yo cuando abro ledigo ‘buen día’ al negocio, y cuando cierro le digo ‘hasta mañana’. Es mi formade agradecer que a los 70 años sigo al pie del cañón, con tantas ganas y tantosproyectos. Soy un afortunado con mi salud y mi familia”.

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El Diario Sur