San Vicente

Delia y Luis no se achican ante los supermercados chinos

Abrieron su almacén en el 98. La instalación de un supermercado grande puso en riesgo su negocio. Pero sobrevivieron con una sonrisa.
martes, 02 de agosto de 2016 · 09:54

Delia y Luis abrieron su almacén en 1998. Sobre la calle 20 de Junio al 1400, en el corazón del Barrio de la Paz, a metros de la escuela 29 de San Vicente, empezaron con un comercio chiquito al lado de su casa. Con el tiempo fueron creciendo y hoy tienen una despensa grande y completa, que a lo largo de los años demostró tener una clientela fiel.

Seis años atrás, Delia y Luis tuvieron un poco de miedo, incertidumbre. Un supermercado chino, grande, abriría en el mismo barrio, algunas cuadras más cerca de la avenida. "Se rumoreaba que iban a poner un chino y nos asustamos, pero confiamos en que íbamos a poder seguir”, comenta Luis. Y es cierto, lo lograron.

"El satisfecho”, el supermercado ubicado sobre la calle Libertad, a metros de Sarmiento, empezó a funcionar en 2010 y fue toda una novedad para el barrio. Era el primero en su tipo que se instalaba en San Vicente en la zona de "atrás de la vía”. Y como Luis y Delia, otros comerciantes minoristas pensaron que la nueva empresa podía afectar sus economías.

"La verdad es que en ese entonces las ventas bajaron, se notó mucho”, dice Luis. "Pero nosotros continuamos con nuestro trabajo y salimos adelante. Ahora la cosa también está brava: por la situación económica, la gente compra mucho menos y dejó de llevar primeras marcas. Todos buscan lo más barato y compran donde les conviene”, completa.

Pero los almacenes de barrio tienen algo con lo que el supermercado no puede competir. "Y sí, a veces fiamos, tenemos que ayudar los vecinos”, sostiene Luis. "Pasa muy seguido que te clavás, pero bueno, son los riesgos del oficio. Lo importante es mantener el contacto personal con la gente, porque eso es lo más lindo de tener un comercio así”.

De 9 a 23 horas, todos los días, la despensa de Delia y Luis está abierta para los vecinos. Y quizás no cuenten con la variedad o el stock o los precios del supermercado chino, pero tienen un capital que no se compra con dinero. "Delia tiene una onda impresionante con la gente, todos la quieren, y soy igual con los chicos”, cierra Luis.

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